Breve Compendio de la Sphera y de la Arte de Navegar, de Martín Cortés de Albacar (1551)

Martín Cortés de Albacar (Bujaraloz, Zaragoza, ¿1510? – Cádiz, 1582) fue un cosmógrafo español que hizo aportaciones relevantes a los campos de la náutica, las matemáticas, la cosmología, la geografía y la tecnología. Estudió la declinación magnética de la tierra y la posición del polo norte magnético; popularizó el uso del nocturlabio y contribuyó al desarrollo de las cartas esféricas.

Hijo de una noble familia aragonesa, afirma en el li bro que presentamos, Breve compendio de la Esfera (ver facsímil), que se asentó en Cádiz antes de 1530. Sobre sus primeros años o su vida privada, solamente conocemos que sus padres se llamaban Martín Cortés y Martina de Albacar.

Enseñó a los pilotos del activo puerto de Cádiz la ciencia y las técnicas de la navegación astronómica, reuniendo sus enseñanzas en un libro que presentó a Carlos V como el primer tratado de náutica. En realidad, el Arte de navegar de Pedro de Medina había sido ya impreso y se encontraba a la venta. Rápidamente fue traducido a las principales lenguas europeas, reimprimiéndose muchas veces hasta muy entrado el siglo XVII (principalmente al francés, cuya primera edición apareció en 1554, reimpresa en 1561, 1569, 1573, 1576, 1577, 1579, 1583, 1615, 1628 y 1633; al italiano, 1553, 1554, 1555, 1569, y 1609; al holandés, 1580, 1589, 1592 Y 1598; y al inglés, 1581 y 1595). Tiene el privilegio de haber sido editada en cinco idiomas durante el siglo XVI (versión en inglés).

El libro de Cortés tiene una exposición mejor sistematizada y un enfoque más avanzado que el de Medina, que se hizo pronto famoso en la Europa continental. Stephen Borough, un gran admirador de la escuela sevillana de náutica y de los tratados españoles, convenció a un grupo de comerciantes de Londres para que financiaran la traducción y la publicación en inglés del libro de Cortés en 1561. Titulada The Art of Navigation, esta traducción, con la que comenzó su carrera Richard Eden, ha sido calificada como «uno de los libros más importantes jamás impresos en idioma inglés» (Waters) porque «supuso el dominio del mar».

La primera de las tres partes del libro resume el universo ptolemaico, la segunda expone las leyes generales de la astronomía y de la física aplicadas a la navegación, y la última ofrece la descripción geográfica de mares y tierras. El tratado refleja ampliamente el estado de la náutica en la España de su tiempo. Cortés tenía una posición de vanguardia en el problema de la variación magnética, fenómeno que ni siquiera había sido admitido por Medina. Para explicar las variaciones de la declinación de la brújula al nordeste y al noroeste, postuló la existencia de un polo magnético celeste: «Hase de imaginar un punto bajo del polo del mundo y este punto esté fuera de todos los cielos contenidos bajo el primer móvil. El cual punto o parte del cielo tiene una virtud atractiva que atrae así al fierro tocado con la parte de la piedra imán».

Este supuesto, que se adelantó a su época, tuvo por vez primera eco en Inglaterra cuando Stephen Borough publicó en 1581 su Discourse of the Variation junto a The newe Attractive. Su éxito en Inglaterra se reflejó en las diez ediciones de su obra, publicadas a lo largo de sesenta años, la última en 1630.

Otro problema importante estudiado por Cortés era el que afectaba a los pilotos que navegaban utilizando observaciones astronómicas, cuando tenían que situar el rumbo y la distancia en el cuadriculado de latitudes y longitudes de sus cartas. Afirma que los cartógrafos tenían que enfrentarse con las dificultades que planteaban los meridianos paralelos, espaciándoles correctamente, no en la escala ecuatorial, sino aproximadamente a nivel de la latitud 37º N del cabo de San Vicente.

Intentó evitar los errores con una extensa tabla de la verdadera extensión del grado en cada latitud. Basando sus cálculos en la «regla áurea», es decir, en la proporción simple, expresó el grado de cada latitud a partir del grado mayor o ecuatorial, usando mediciones angulares. Con las proporciones de la tabla, el piloto podía usar cualquier medida lineal del grado ecuatorial. Cortés y Medina preferirían la de 17 1/2 leguas a la antigua de 16 2/3, que se había comprobado que era demasiado corta.

Por ejemplo, para convertir una distancia hacia el Este en grados de longitud a 45º N, aplicaba la proporción siguiente: 60º es a 42º 26’, como 17 1/2 leguas a la extensión del grado en dicha latitud. Estas exposiciones, expresadas en un lenguaje todavía muy confuso, representan un gran progreso explicativo y reflejan la enseñanza de primera categoría que se daba en los centros náuticos españoles a mediados del siglo XVI.

(En J. M.ª López Piñero et alii, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Barcelona, Ediciones 62, 1983, s. v. Cortés de Albacar, Martín).

Puede leerse la transcripción del libro en esta edición digital (hacer clic sobre la imagen):

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