{"id":1279,"date":"2019-03-31T11:48:19","date_gmt":"2019-03-31T11:48:19","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/spanishclassicbooks\/?p=1279"},"modified":"2019-11-28T19:48:13","modified_gmt":"2019-11-28T19:48:13","slug":"espana-no-es-un-mito-pregunta-7-espana-es-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/espana-no-es-un-mito-pregunta-7-espana-es-europa\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a no es un mito \u2013 Pregunta 7 &#8211; \u00bfEspa\u00f1a es Europa?"},"content":{"rendered":"\n<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/ing\/gbm.htm\">Gustavo Bueno<\/a>&nbsp;(<em>Espa\u00f1a no es un mito<\/em>. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, proseguimos la edici\u00f3n digital de esta obra, con la s\u00e9ptima y \u00faltima pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfESPA\u00d1A ES EUROPA?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es necesario despejar la confusi\u00f3n de la frase \u00abEspa\u00f1a es una parte de Europa\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Damos por supuesta la realidad de Espa\u00f1a, en cuanto entidad hist\u00f3rica viviente en el presente (no meramente en el pret\u00e9rito), dotada de una unidad estructural interna (es decir, no superestructural, externa, postiza o formal, como si su unidad estuviese \u00absobrea\u00f1adida\u00bb al supuesto conjunto de pueblos, naciones o culturas asentadas en su territorio) derivada internamente de los propios materiales sociales, culturales y pol\u00edticos que la constituyen.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta unidad estructural, interna, que atribuimos a Espa\u00f1a, deriva, en primer lugar, de la realidad de la&nbsp;<em>cultura espa\u00f1ola<\/em> (que podr\u00edamos poner en correspondencia, para acogernos a una idea corriente, con la \u00absociedad civil\u00bb espa\u00f1ola). Y, en segundo lugar y no como algo accidental (sino situado hist\u00f3ricamente en un momento posterior), sobre la realidad de la&nbsp;<em>Naci\u00f3n espa\u00f1ola<\/em> (a la que corresponde la \u00absociedad pol\u00edtica\u00bb espa\u00f1ola del presente organizada en las Constituciones que van de 1812 a 1978).<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n que se nos plantea ahora es la de la conexi\u00f3n de Espa\u00f1a, en cuando unidad real (social y pol\u00edtica) con Europa. Una realidad hist\u00f3rica, sin duda alguna, pero cuya definici\u00f3n, tanto en el terreno cultural o civil como en el terreno pol\u00edtico, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil de establecer, si cabe, que la \u00abdefinici\u00f3n\u00bb social y cultural de la unidad de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, Espa\u00f1a es pol\u00edticamente un Estado nacional, al que corresponde una Constituci\u00f3n (por m\u00e1s que \u00e9sta sea impugnada por algunos nacionalistas fraccionarios); pero, pol\u00edticamente, Europa no est\u00e1 definida, salvo en un&nbsp;<em>Proyecto de Tratado<\/em> para su eventual constituci\u00f3n; desde el punto de vista pol\u00edtico, Europa es, hoy por hoy, solamente una \u00abEuropa de papel\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si presenta grandes dificultades la defensa de la realidad de Espa\u00f1a en cuanto se deriva de la&nbsp;<em>unidad<\/em> que reconocemos a la cultura espa\u00f1ola, muchas m\u00e1s dificultades presentar\u00e1 la definici\u00f3n de la realidad de Europa, en cuanto pretenda ser derivada de una supuesta \u00abunidad de la cultura europea\u00bb, unidad en todo caso mucho m\u00e1s precaria y vaga que la de la cultura com\u00fan espa\u00f1ola (por la pluralidad de sus \u00e1reas culturales, de sus lenguas, por la inexistencia de una lengua gen\u00e9rica com\u00fan, capaz de filtrarse por las diferentes esferas ling\u00fc\u00edsticas europeas).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, como ya hemos dicho antes en este libro, la&nbsp;<em>unidad<\/em> de Espa\u00f1a (la unidad entre sus partes) puede asumir&nbsp;<em>identidades<\/em> (esenciales) diferentes, seg\u00fan los contextos envolventes en los que se inserte. La unidad de Espa\u00f1a, hace veinte o diecis\u00e9is siglos, asumi\u00f3 la identidad de parte (provincia, di\u00f3cesis) del Imperio romano; hace cinco siglos la unidad de Espa\u00f1a asum\u00eda la identidad de la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica, o, si se prefiere utilizar el lenguaje de la Antropolog\u00eda cultural antes que el lenguaje de la pol\u00edtica, cabr\u00eda decir que Espa\u00f1a fue (y sigue siendo) una parte de la Comunidad hisp\u00e1nica, o una parte del \u00abarea cultural hisp\u00e1nica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDiremos tambi\u00e9n que Espa\u00f1a, en su&nbsp;<em>unidad<\/em> actual, puede asumir la&nbsp;<em>identidad<\/em> europea, es decir, podemos afirmar que Espa\u00f1a es una \u00abparte de Europa\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, no s\u00f3lo es posible, sino que es necesario afirmar, porque la realidad as\u00ed lo impone, que Espa\u00f1a es una parte de Europa, del mismo modo que es imposible afirmar que Espa\u00f1a es una parte de Asia o de Africa. La conocida f\u00f3rmula \u00ab\u00c1frica comienza en los Pirineos\u00bb es un mero juego de palabras, un galicismo que no puede ser tomado en serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a es una \u00abparte de Europa\u00bb y, en consecuencia, tiene una \u00abidentidad europea\u00bb. Pero ni \u00abparte\u00bb, ni \u00abidentidad\u00bb, son conceptos un\u00edvocos, sino an\u00e1logos. Es una pura desverg\u00fcenza de los \u00abeurope\u00edstas\u00bb espa\u00f1oles pretender que dicen algo afirmando que \u00abEspa\u00f1a tiene una identidad europea\u00bb. Porque hay mucho modos o acepciones de \u00abparte\u00bb (partes integrantes, partes determinantes, partes instrumentales, rectas u oblicuas&#8230;) y muchos modos o acepciones de \u00abidentidad\u00bb (la&nbsp;<em>identidad<\/em> \u00abse dice de muchas maneras\u00bb: como identidad sustancial o como identidad esencial, como identidad estructural o como identidad accidental o superestructural&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, sin duda, demasiada vaguedad en la afirmaci\u00f3n: \u00abEspa\u00f1a es una parte de Europa\u00bb, o en la afirmaci\u00f3n: \u00abEspa\u00f1a tiene una identidad europea\u00bb. Es obvio que esta vaguedad s\u00f3lo puede despejarse precisando la naturaleza de esa \u00abtotalidad envolvente\u00bb (de Espa\u00f1a) que llamamos Europa. Porque es evidente que la situaci\u00f3n es muy distinta cuando hablemos de una Europa en sentido pol\u00edtico (por ejemplo, de la Uni\u00f3n Europea) que cuando hablemos de Europa en un sentido cultural (por ejemplo, de la Cultura europea).<\/p>\n\n\n\n<p>La identidad europea de Espa\u00f1a, desde el punto de vista pol\u00edtico, puede tener m\u00e1s importancia considerada desde el punto de vista pol\u00edtico que considerada desde el punto de vista cultural. En cualquier caso, las identidades culturales son m\u00e1s estables y de m\u00e1s larga duraci\u00f3n que las identidades pol\u00edticas (al menos, las que tienen que ver con las Confederaciones o con reg\u00edmenes pol\u00edticos tales como monarqu\u00edas, aristocracias o democracias).<\/p>\n\n\n\n<p>Se hace, en todo caso, imprescindible, para formar un juicio m\u00ednimamente solvente sobre el alcance de la cuesti\u00f3n \u00ab\u00bfEspa\u00f1a es Europa?\u00bb, comenzar bosquejando, al menos, el an\u00e1lisis de la realidad que pretende designar el t\u00e9rmino \u00abEuropa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El proceso hist\u00f3rico de conformaci\u00f3n del concepto geogr\u00e1fico de Europa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Europa es \u00abuna realidad muy compleja\u00bb, constituida por una fenomenolog\u00eda sobreabundante compuesta de&nbsp;<em>fen\u00f3menos<\/em> muy heterog\u00e9neos: econ\u00f3micos, pol\u00edticos, religiosos, art\u00edsticos, hist\u00f3ricos, etc.; fen\u00f3menos con referencias fisicalistas muchas veces precisas, y otras veces muy borrosas, involucradas en&nbsp;<em>conceptualizaciones<\/em> implicadas en sistema diversos de&nbsp;<em>conceptos<\/em> (t\u00e9cnicos, cient\u00edficos) que, a su vez, determinan diferentes sistemas de&nbsp;<em>Ideas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideremos ante todo, por razones de m\u00e9todo, a Europa desde algunos sistemas de conceptos com\u00fanmente reconocidos, si bien al cabo de muchos siglos de debates, confrontaciones o convenciones, son los conceptos que se organizan en torno al mismo&nbsp;<em>concepto geogr\u00e1fico-hist\u00f3rico<\/em> de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nos apresuramos a advertir que este compacto (\u00abgeogr\u00e1fico-hist\u00f3rico\u00bb) no se utiliza aqu\u00ed como si el concepto por tal sintagma significado fuera un concepto compuesto de previos y separados conceptos geogr\u00e1ficos, por un lado, e hist\u00f3ricos, por otro, que ulteriormente se hubieran ido asociando en el \u00abconcepto compacto\u00bb. El concepto geogr\u00e1fico-hist\u00f3rico de Europa tiene una unidad previa a los componentes que resultar\u00e1n ulteriormente por&nbsp;<em>disociaci\u00f3n<\/em>, puesto que tales componentes, aunque&nbsp;<em>disociables<\/em>, son inseparables. No es posible hablar de Europa desde una perspectiva geogr\u00e1fica que no est\u00e9 conjugada con alguna perspectiva hist\u00f3rica, ni tampoco rec\u00edprocamente. Los conceptos geogr\u00e1ficos (a diferencia de los conceptos geol\u00f3gicos) presuponen siempre una perspectiva operatoria antr\u00f3pica, que determina la plataforma hist\u00f3rica desde la cual se configuran esos conceptos geogr\u00e1ficos, como conceptos oblicuos o posicionales. Los conceptos geogr\u00e1ficos de Este y Oeste, o de Norte y Sur, se desvanecen en cuanto se pierde la referencia antr\u00f3pica vinculada a los sistemas de coordenadas utilizadas. A lo sumo, se transforman en conceptos que ya no ser\u00e1n geogr\u00e1ficos, sino f\u00edsicos, geol\u00f3gicos o cosmol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual podemos afirmar, con toda seguridad, que el concepto \u00abactual\u00bb de Europa s\u00f3lo pudo conformarse hist\u00f3ricamente, es decir, en el curso de muchos siglos de historia. Europa no es una \u00abrealidad perceptible a simple vista\u00bb, como podr\u00edan serlo (si nos atenemos a las leyes de la teor\u00eda de la forma) el Sol o la Luna. Puede asegurarse que nuestros antepasados, los pitec\u00e1ntropos, los neandertales, o los antecesores, que recorr\u00edan las planicies, los valles o las monta\u00f1as de Espa\u00f1a, de Francia o de Alemania, no pudieron haber formado ning\u00fan concepto de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo a final del siglo XX el \u00abcontinente\u00bb o el \u00absubcontinente\u00bb que llamamos \u00abEuropa\u00bb pudo ser percibido globalmente desde alguna astronave; lo que significa que el concepto geogr\u00e1fico de Europa, que ya estaba conformado mucho antes de que hubiera astronaves, ha sido el resultado de sucesivas acciones y operaciones acumulativas, llevadas a cabo desde diferentes plataformas hist\u00f3ricas, que hicieron posible no s\u00f3lo abrir caminos, es decir, itinerarios de ida y vuelta (no se hace camino al andar: hay que poder volver al punto de partida y reandar el itinerario), sino tambi\u00e9n mapas de rutas y de entornos suyos (r\u00edos, valles, monta\u00f1as) y teor\u00edas cosmog\u00f3nicas capaces de establecer la esfericidad (o, por lo menos, la \u00abdiscoeidad\u00bb) de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el proceso secular de conformaci\u00f3n del concepto geogr\u00e1fico-hist\u00f3rico de Europa sigue estando enmascarado, de hecho, precisamente por la mitolog\u00eda. Nadie \u00abcree\u00bb hoy en el mito de Europa, en el rapto de la hija de Agenor y Argiope que Zeus, transformado en toro blanco, que pac\u00eda junto a sus ovejas, llev\u00f3 a efecto en alg\u00fan lugar pr\u00f3ximo a la isla de Creta (al menos, all\u00ed parece ser que fue en donde Zeus, transformado en \u00e1guila, viol\u00f3 a Europa y le hizo tres hijos: Minos, Radamanto y Sarpade). Sin duda, la f\u00e1bula del rapto de Europa -dice Roberto Graves- \u00abes posible que comenzase por una incursi\u00f3n [geogr\u00e1fica] de los helenos a Fenicia, desde Creta\u00bb. Tambi\u00e9n es posible que los viajes ulteriores de la \u00abmadre Europa\u00bb, la hija de Agenor, tengan algo que ver con el proceso mismo de formaci\u00f3n del concepto de Europa. Pero, sin embargo, la f\u00e1bula de Europa, en la que nadie cree, ejerce a veces el papel de nebulosa que inspira una peculiar pereza en la investigaci\u00f3n precisa del proceso de formaci\u00f3n del concepto. Acaso porque vagamente, el mito, en cada \u00e9poca hist\u00f3rica en que iba siendo relatado, sugerir\u00eda, como un espejismo, que la madre Europa defin\u00eda a Europa desplaz\u00e1ndose, en excursi\u00f3n permanente, precisamente por los l\u00edmites que el territorio europeo alcanzaba en la \u00e9poca de la repetici\u00f3n del relato.<\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz viciosa de este espejismo no ser\u00eda tanto partir de la f\u00e1bula, que es fuente inexcusable, sin duda, sino subrayar en ella la Europa antropom\u00f3rfica raptada por Zeus (una Europa que en los siglos posteriores seguir\u00e1 siendo dibujada en los mapas como una matrona, cuya cabeza corresponde a veces a Espa\u00f1a, los brazos a Italia y las pen\u00ednsulas b\u00e1lticas, etc.) en lugar de preocuparse por se\u00f1alar el territorio local inicial que recibi\u00f3 el nombre de Europa (dejando de lado la cuesti\u00f3n de la anterioridad o posterioridad de la Europa-madre y la Europa-territorio).<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, el t\u00e9rmino \u00abEuropa\u00bb -faz ancha- indicar\u00eda que el territorio local inicial denominado Europa deb\u00eda ser un lugar con horizontes amplios. \u00abHorizontes amplios\u00bb en funci\u00f3n de la situaci\u00f3n de los hombres, de los jinetes sin duda, que los percib\u00edan como tales; lo que nos recuerda tambi\u00e9n que en el an\u00e1lisis de formaci\u00f3n del concepto de europa habr\u00e1 que determinar la plataforma y el punto de vista desde el cual se conformaba ese horizonte. Herodoto parece atr\u00edbuir esta plataforma y punto de vista a lo persas, m\u00e1s que a los griegos. Seg\u00fan esto, \u00abEuropa\u00bb habr\u00eda sido inicialmente un \u00abconcepto persa\u00bb (\u00ablos persas consideran a Asia y a los pueblos b\u00e1rbaros que habitan en ella como de su propiedad, mientras que para ellos Europa y el mundo griego es un pa\u00eds distante\u00bb). Sin embargo, hay indicios (la leyenda de un viaje de Apolo por la H\u00e9lade) de que \u00abEuropa\u00bb pudo ser denominaci\u00f3n de alg\u00fan territorio situado en la Grecia continental.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de la determinaci\u00f3n de un concepto territorial local inicial (situado probablemente en alguna zona del Mediterr\u00e1neo oriental), la cuesti\u00f3n de la formaci\u00f3n del concepto de Europa se plantear\u00e1 como una investigaci\u00f3n sobre los \u00abmecanismos de ampliaci\u00f3n\u00bb de la denominaci\u00f3n \u00abEuropa\u00bb desde el territorio local inicial hasta sus l\u00edmites geogr\u00e1fico-hist\u00f3ricos actuales, en funci\u00f3n de los cuales consideramos \u00abcerrado\u00bb, de un modo m\u00e1s o menos convencional, el concepto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, los \u00abmecanismos\u00bb de estas (necesariamente) sucesivas ampliaciones s\u00f3lo podr\u00e1n entenderse en el contexto de las divisiones globales (\u00abmolares\u00bb) de la Tierra, que hist\u00f3ricamente se hayan ido estableciendo, incluso con anterioridad a la \u00e9poca de conformaci\u00f3n del \u00abdisco\u00bb o de la \u00abesfera\u00bb (o globo) terrestre.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos partir de la \u00abdivisi\u00f3n molar\u00bb acaso m\u00e1s sencilla y originaria de las \u00abtierras visibles\u00bb para las primeras bandas de hombres con capacidad suficiente para ir organizando su contorno, a saber, la que separa los territorios (o los mares) en dos partes: la parte \u00abde donde nace el Sol\u00bb y la parte \u00abhacia donde muere el Sol\u00bb. Consta que los fenicios (para referirnos a pueblos cercanos al \u00abrapto de Europa\u00bb) distingu\u00edan el Acu (la parte del naciente, el Oriente) y el Erebo (la parte del poniente, el Occidente). Si esta divisi\u00f3n meridiana (es decir, vertical) se hac\u00eda desde plataformas mediterr\u00e1neas, cretense o fenicias, habr\u00eda que sacar ya una primera conclusi\u00f3n decisiva: que Europa -el territorio inicialmente as\u00ed denominado- \u00abca\u00eda de la parte de Occidente\u00bb (y esto al margen de que fuera desde Oriente desde donde se configurase, seg\u00fan el testimonio de Herodoto).<\/p>\n\n\n\n<p>A estas dos partes de la Tierra visible, Oriente y Occidente, procedentes de la divisi\u00f3n meridiana, se agregar\u00e1 despu\u00e9s una tercera parte, hacia el Sur, que se llamar\u00e1 Libia y m\u00e1s tarde \u00c1frica; y habr\u00e1 que tener en cuenta que Oriente no es Asia, ni Occidente es la Europa actual. Si nos mantenemos en la \u00abplataforma cretense\u00bb, Occidente y Oriente se extienden s\u00f3lo en una franja de l\u00edmites \u00abhorizontales\u00bb que no rebasan, por el Sur, el Africa mediterr\u00e1nea, hasta el S\u00e1hara, y por el Norte los Alpes o el Danubio. Es decir, los l\u00edmites iniciales de la Roma republicana. Fuera de estos l\u00edmites se sit\u00faan los b\u00e1rbaros. \u00bfSe hab\u00eda ampliado ya el concepto geogr\u00e1fico de Europa al territorio comprendido entre esos l\u00edmites, o acaso inclu\u00eda este concepto ya los territorios b\u00e1rbaros situados hacia el Norte? Varr\u00f3n dice (<em>De Lingua latina<\/em>, 5, 32, 4): \u00abEuropae loca multae incolunt naciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, parece que la \u00abampliaci\u00f3n hacia el Este y hacia el Norte\u00bb, pero en sentido inclusivo, tuvo que ver, m\u00e1s que con el Imperio de Roma, con el Imperio romano de Constantinopla, que era la parte econ\u00f3micamente m\u00e1s floreciente de este Imperio (doce veces m\u00e1s, calculan algunos historiadores). Y, adem\u00e1s, la parte en donde tuvo lugar su alianza con la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>De all\u00ed salieron las primeras misiones cristianas hacia el Norte y hacia el Este, y el primer monacato, que sin duda tuvo algo que ver con la ampliaci\u00f3n de la denominaci\u00f3n Europa a los nuevos territorios (la \u00abTercera Roma\u00bb, Kiev, Mosc\u00fa). Tambi\u00e9n hubieron de tener parte, en el proceso de formaci\u00f3n del concepto de Europa, las invasiones de Atila o las de Gengis Khan, en cuanto procedentes de Oriente, de Asia. Y lo que es m\u00e1s importante, aunque no se le d\u00e9 la importancia que merece (porque esa importancia queda enmascarada por la presencia transitoria en Occidente, en C\u00f3rdoba y en Granada, por ejemplo de los mahometanos): que tambi\u00e9n proceden del Oriente, de Asia o de \u00c1frica, las invasiones musulmanas. N1 hunos, ni mongoles, ni musulmanes se&nbsp;<em>internaron<\/em> propiamente en \u00abEuropa\u00bb, sino que merodearon por su periferia, entraron y salieron expulsados (a veces tras largos siglos de re-conquista). En cambio, las invasiones germ\u00e1nicas, que proced\u00edan ya de un \u00abhorizonte europeo\u00bb (aunque fuese b\u00e1rbaro), penetraron en el Imperio cristiano y se asimilaron a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, \u00bfc\u00f3mo no tener en cuenta en el proceso de formaci\u00f3n del concepto de Europa la parte que pudo corresponder al descubrimiento de Am\u00e9rica y a la primera circunnavegaci\u00f3n a la Tierra, por obra de Magallanes y Elcano, en la \u00e9poca de Carlos I?<\/p>\n\n\n\n<p>Se har\u00e1 posible, con todo esto, una nueva divisi\u00f3n de la Tierra, y s\u00f3lo en funci\u00f3n de esta divisi\u00f3n el moderno concepto de Europa, como una parte principal de ella, un continente capaz de enfrentarse a Asia o a \u00c1frica, pero tambi\u00e9n a Am\u00e9rica y por supuesto a Australia (descubierta por espa\u00f1oles y denominada inicialmente, en honor a la dinast\u00eda reinante en Espa\u00f1a, como Austrialia).<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el descubrimiento de Am\u00e9rica, los l\u00edmites hacia el Oeste del concepto de Europa quedaban bien definidos por el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. \u00bfQu\u00e9 criterios seguir para trazar la frontera hacia el Este, entre Europa y Asia? Parece que quien propuso, de modo solvente, los l\u00edmites de Europa hacia el Este, poco m\u00e1s all\u00e1 del Valga, en el r\u00edo Ural (que desembocaba en el Caspio) y en los Montes Urales, fue Strahlenberg, hacia 1730. Ulteriormente los ge\u00f3logos podr\u00e1n entrar en acci\u00f3n y llegar\u00e1n a la conclusi\u00f3n (que no es s\u00f3lo geol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n geogr\u00e1fico-hist\u00f3rica, cultural y pol\u00edtica) seg\u00fan la cual Europa es un continente delimitable de Asia, pero a t\u00edtulo de subcontinente, o bien a t\u00edtulo de pen\u00ednsula de un nuevo continente denominado \u00abEurasia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Espa\u00f1a es una parte de Europa mucho antes de que lo fuera Alemania o Rusia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta \u00ab\u00bfEspa\u00f1a es Europa?\u00bb tiene una respuesta afirmativa terminante, cuando se la plantea en el terreno de los conceptos geogr\u00e1fico-hist\u00f3ricos. Espa\u00f1a es Europa, es una parte de la \u00abpen\u00ednsula de Eurasia\u00bb denominada Europa, es una \u00abpen\u00ednsula de la pen\u00ednsula\u00bb, una sub\u00e1rea del \u00ab\u00e1rea cultural de difusi\u00f3n hel\u00e9nica\u00bb que denominamos \u00abcultura europea\u00bb. El resultado de ese proceso de difusi\u00f3n hel\u00e9nica se habr\u00eda logrado a trav\u00e9s de la expansi\u00f3n de las \u00abtres Romas\u00bb, y sobre todo de las tres Romas cristianizadas: la primera Roma, la occidental; la segunda Roma, la de Bizancio; y la tercera Roma, la de Kiev y la de Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a es, seg\u00fan esto, una de las \u00abprimeras partes\u00bb de esta \u00e1rea cultural que llamamos Europa, integrada ya en ella plenamente desde el siglo II antes de Cristo en la primera Roma y, parcialmente, ocho siglos m\u00e1s tarde, en la segunda Roma, en el Imperio bizantino, Espa\u00f1a es europa, por tanto, mucho antes de que las tribus germ\u00e1nicas o eslavas pudiesen ver a Europa, incluso subidos a los \u00e1rboles de sus frondosos bosques.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso hist\u00f3rico de esa expansi\u00f3n de Europa, considerada como un \u00ab\u00e1rea cultural de difusi\u00f3n hel\u00e9nica\u00bb, suele ser dividido (si partimos, en el l\u00edmite inferior, de la consolidaci\u00f3n del Imperio romano) en las tres consabidas fases, edades o \u00e9pocas europeas (y no s\u00f3lo protoeuropeas): una fase 1 que comprende la&nbsp;<em>Edad Antigua y Media<\/em> (Imperio romano e Imperio de Constantinopla); una fase 2 que comprende la&nbsp;<em>Edad Moderna<\/em> (en la que Europa \u00absale de sus l\u00edmite medievales\u00bb y comienza a \u00aboperar\u00bb en Am\u00e9rica, \u00c1frica y Asia, incorpor\u00e1ndolas progresivamente a su esfera econ\u00f3mica, pol\u00edtica y cultural); y una fase 3, o&nbsp;<em>Edad Contempor\u00e1nea<\/em>, en la que Europa se ve rodeada de otras plataformas, tambi\u00e9n universales, en tanto pretenden controlar todo el globo terr\u00e1queo, iniciando el proceso que hoy llamamos \u00abGlobalizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta tercera \u00e9poca Europa busca redefinir su unidad pol\u00edtica, mediante el fr\u00e1gil y discutido Proyecto de una Uni\u00f3n pol\u00edtica Europea (de la que todav\u00eda permanece al margen Rusia, la tercera Roma y los territorios centrales de la segunda Roma, la bizantina, que cayeron en manos del imperio otomano y que, bajo su influjo, se convirtieron al islam, en el que permanecen; porque la segunda Roma tras la ca\u00edda de Constantinopla, no logr\u00f3 expulsarles, como lo hab\u00eda conseguido Espa\u00f1a en su Reconquista).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Criterios para clasificar las Ideas sobre Europa. Las \u00abcuatro Europas\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el esbozo de an\u00e1lisis del proceso de formaci\u00f3n del&nbsp;<em>concepto<\/em> de Europa que hemos ofrecido, pese a que ha procurado mantenerse en las coordenadas \u00abemp\u00edricas\u00bb m\u00e1s estrictas (<em>salva veritate<\/em>), apuntan componentes ideol\u00f3gicos, es decir, Ideas de Europa, que dif\u00edcilmente podr\u00edan ser disimuladas entre los conceptos.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso las m\u00e1s se\u00f1aladas puedan encontrarse en la consideraci\u00f3n (a partir de la divisi\u00f3n Oriente\/Occidente) de las invasiones de los hunos, de los musulmanes y de los mongoles como invasiones orientales o asi\u00e1ticas (no \u00abeuropeas\u00bb), mientras que las invasiones germ\u00e1nicas han sido consideradas como occidentales (o \u00abeuropeas\u00bb), sin perjuicio de su \u00abbarbarie precristiana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La contribuci\u00f3n del cristianismo a la formaci\u00f3n de Europa es indiscutible y, por ello, tanto m\u00e1s repugnante es la voluntad sectaria de los redactores laicos progresistas del&nbsp;<em>Proyecto de Tratado<\/em> que lograron cerrar el paso a toda menci\u00f3n a las \u00abra\u00edces cristianas\u00bb de Europa, sustituy\u00e9ndolas por una vergonzante menci\u00f3n a unos \u00abcomponentes religiosos\u00bb indeterminados. Y con esta menci\u00f3n, deliberadamente vaga, lo que se sugiere es la posibilidad de que los musulmanes o los budistas pudieron haber tenido tambi\u00e9n algo que ver con la formaci\u00f3n de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, detr\u00e1s de cada una de las divisiones o clasificaciones que utilizamos -y que utilizan los especialistas en Historia m\u00e1s positivistas- (Occidente\/Oriente, Edad Antigua\/Media\/Moderna\/Contempor\u00e1nea) est\u00e1n actuando Ideas, es decir, ideolog\u00edas en torno a Europa, m\u00e1s o menos definidas. Se hace preciso reconocer que estas Ideas son tan importantes o m\u00e1s, para definir a Europa, de lo que puedan serlo los conceptos de Europa; y lo son, por tanto, para poder contestar a la pregunta \u00bfEspa\u00f1a es parte de Europa?<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchas las Ideas que est\u00e1n intrincadas en Europa, y la primera tarea que nos proponemos es la de clasificarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo conseguir una clasificaci\u00f3n lo m\u00e1s neutra posible, respecto de cualquier ideolog\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso s\u00f3lo acogi\u00e9ndonos a criterios de car\u00e1cter l\u00f3gico-material, como puedan serlo las Ideas de todo\/parte, en cuanto entretejidas con las Ideas de identidad\/unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto, la Idea de identidad puede orientarse (aunque esta orientaci\u00f3n no sea la \u00fanica) en el contexto de las relaciones dadas en el sentido&nbsp;<em>parte a todo<\/em> (baste recordar c\u00f3mo la identidad que corresponde a Espa\u00f1a, en la \u00e9poca romana, pod\u00eda expresarse subrayando su condici\u00f3n de parte -provincia, di\u00f3cesis- del Imperio romano).<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la&nbsp;<em>unidad<\/em>, diremos que puede orientarse en el contexto de las relaciones dadas en el sentido del&nbsp;<em>todo a la parte<\/em> (la unidad de un bloque de bronce est\u00e1 determinada por la cohesi\u00f3n de sus componentes, cobre y esta\u00f1o -a veces tambi\u00e9n zinc, plomo o wolframio- seg\u00fan las proporciones 85\/15, por ejemplo, de la mezcla; pero se manifiesta en propiedades globales, que son caracter\u00edsticas del todo y no de las partes, tales como la tenacidad, la maleabilidad, la dureza o la resistencia a los golpes procedentes del exterior).<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que la identidad correspondiente a las relaciones en el sentido\u00a0<em>parte a todo<\/em> se diversifica en relaciones de partes atributivas o distributivas a todos atributivos (todos T) o distributivos (todos <del>T<\/del>); y otro tanto habr\u00e1 que decir de la unidad que se corresponde con las relaciones que van en el sentido del\u00a0<em>todo a la parte<\/em>, podremos inscribir las Ideas de identidad, partes y todos, distributivas y atributivas, en un contexto especial, representado en un plano o superficie al que denominaremos plano A; y otro tanto haremos con las Ideas de unidad, todos y partes atributivas y distributivas, que inscribiremos en un contexto representado por un plano B.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos suponer que los planos A y B se utilizan como planos \u00absecantes\u00bb, capaces de atravesar la Europa referencial, o \u00abEuropa de referencia\u00bb, definida en el concepto de Europa tal como lo hemos delimitado en sus intervalos geogr\u00e1ficos (Atl\u00e1ntico\/Urales, \u00c1frica\/Mares del Norte-B\u00e1ltico) e hist\u00f3ricos (siglo II antes de Cristo-siglo XXI).<\/p>\n\n\n\n<p>En la tabla adjunta quedan representadas las intersecciones de estos planos A y B con la Europa referencial, y establecidas las cuatro Ideas de Europa (m\u00e1s precisamente los cuatro tipos de Ideas de Europa) que se consideran constitutivos esenciales de ese \u00abtodo complejo\u00bb que llamamos Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>La intersecci\u00f3n del plano A (que contiene la idea de&nbsp;<em>Identidad<\/em>, diversificada seg\u00fan la l\u00ednea atributiva o seg\u00fan la l\u00ednea distributiva) con el plano referencial nos conduce a dos Ideas de Europa (m\u00e1s exactamente, a dos tipos de Ideas de Europa), que designamos como Europa I y Europa II.<\/p>\n\n\n\n<p>La intersecci\u00f3n del plano B (que contiene la idea de&nbsp;<em>Unidad<\/em>, diversificada seg\u00fan la l\u00ednea atributiva o seg\u00fan la l\u00ednea distributiva) con el plano referencial nos conduce a dos Ideas de Europa (m\u00e1s exactamente, a dos tipos de Ideas de Europa), que designamos como Europa III y Europa IV.<\/p>\n\n\n\n<p>Tabla de clasificaci\u00f3n de las Ideas de Europa<\/p>\n\n\n\n<p>La tabla ofrece una clasificaci\u00f3n exhaustiva de las m\u00faltiples Ideas que sobre Europa circulan (o han circulado) en cuatro tipos que denominamos Europa I, II, III y IV, y que figuran como cabeceras de fila.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta clasificaci\u00f3n es exhaustiva, lo que significa que cualquier Idea sobre Europa que consideremos ha de pertenecer necesariamente a alguno de los cuatro tipos establecidos (lo que no quiere decir que no puedan presentarse dificultades en el momento de la asignaci\u00f3n de cada Idea a alguno de los tipos). En cualquier caso, una clasificaci\u00f3n exhaustiva no es lo mismo que una clasificaci\u00f3n exclusiva; caben otras clasificaciones, aunque no es f\u00e1cil que, siendo \u00abpertinentes\u00bb, sean tambi\u00e9n exhaustivas.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter exclusivo de la clasificaci\u00f3n de la tabla deriva de la naturaleza dicot\u00f3mica de los criterios utilizados, que forman parte de dos planos, A y B, capaces de intersectar con la Europa hist\u00f3rico-geogr\u00e1fica concreta o referencial.<\/p>\n\n\n\n<p>El Plano A contiene los criterios de la relaci\u00f3n de parte a todo, y agrupa a las Ideas de Europa que de alg\u00fan modo tratan a la Europa referencial como si fuera \u00abparte\u00bb de un \u00abtodo\u00bb envolvente, relaci\u00f3n que pretender\u00e1 conferir a Europa una \u00abidentidad\u00bb caracter\u00edstica. Ahora bien, como la relaci\u00f3n de parte a todo puede entenderse en un sentido&nbsp;<em>atributivo<\/em>o en un sentido&nbsp;<em>distributivo<\/em>, estas Ideas vinculadas al plano A se agrupar\u00e1n en dos tipos:<\/p>\n\n\n\n<p>Europa I comprende ideas que asumen a Europa como parte de un todo atributivo, como pueda serlo el G\u00e9nero humano o la Humanidad, en cuanto entidad que se despliega hist\u00f3ricamente seg\u00fan diversas fases concatenadas, de suerte que a Europa se le asigne es este despliegue el papel de parte distinguida \u00fanica, como pueda serlo el de \u00abVanguardia de la Humanidad\u00bb o \u00abLa Civilizaci\u00f3n\u00bb. A la Europa I, eminentemente euroc\u00e9ntrica, la denominamos \u00abEuropa sublime\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa II concibe a Europa como una parte de la Humanidad, pero interpretada como una totalidad distributiva. En lugar de las ideas euroc\u00e9ntricas de Europa I, en Europa II se agrupan las ideas que consideran a Europa, por ejemplo, como \u00abuna Civilizaci\u00f3n\u00bb entre otras (\u00abla Civilizaci\u00f3n occidental\u00bb al lado de la Oriental, Mesoamericana o Africana). A Europa II la denominamos \u00abOccidente\u00bb, por antonomasia.<\/p>\n\n\n\n<p>El Plano B contiene los criterios de la relaci\u00f3n&nbsp;<em>todo a parte<\/em>, criterios que dar\u00e1n lugar a otros dos tipos de Ideas que tienen que ver sobre todo con la \u00abunidad\u00bb de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa III comprende a las Ideas que tratan a Europa como si fuese una totalidad atributiva respecto de sus partes formales. La denominamos \u00abEuropa sin fronteras\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa IV comprende a las Ideas que tratan a Europa como si fuese una totalidad distributiva respecto de sus partes formales. La denominamos \u00abEuropa pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>(Las Ideas de tipo I pueden estar combinadas con las Ideas de tipo III, y las de tipo II con las de tipo IV, pero en la tabla no se representan estos desarrollos de la clasificaci\u00f3n.)<\/p>\n\n\n\n<p>La clasificaci\u00f3n de las Ideas en cuatro tipos, I, II, III y IV, aparece cruzada en la tabla con la divisi\u00f3n hist\u00f3rica, seg\u00fan criterios ordinarios, en tres fases: Fase 1 (Edad Antigua y Media), Fase 2 (Edad Moderna) y Fase 3 (Edad Contempor\u00e1nea), que figuran como cabeceras de columna.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de se\u00f1alar que los criterios que conducen a las Fases 1, 2 y 3, que en s\u00ed mismos pudieran parecer externos a los tipos de ideas de Europa, pueden ser redefinidos en funci\u00f3n de las conexiones posibles entre los planos A y B, seg\u00fan se expresa en las cabeceras correspondientes de la propia tabla, circunstancia que permite cerrar esta clasificaci\u00f3n seg\u00fan una estructura dial\u00e9ctica interna a la Idea de Europa.<\/p>\n\n\n\n<table class=\"wp-block-table\"><tbody><tr><td>Dial\u00e9ctica<br>de las cuatro<br>Ideas de Europa<\/td><td><\/td><td>Fase 1&nbsp;Interacci\u00f3n en B (en el l\u00edmite, al margen de A) (Edad Antigua y Media)&nbsp;<\/td><td>Fase 2&nbsp;Interacci\u00f3n en B<br>(por mediaci\u00f3n de A)<br>(Edad Moderna)&nbsp;&nbsp;<\/td><td>Fase 3&nbsp;Interacci\u00f3n en B por mediaci\u00f3n de A y rec\u00edprocamente<br>(Presente)<\/td><\/tr><tr><td>Plano A<br>Idea de identidad<br>(Europa, parte de un todo)&nbsp;<\/td><td>Europa I&nbsp;\u00abEuropa sublime\u00bb&nbsp;totalidad T&nbsp;<\/td><td>\u00abEuropa cristiana\u00bb<\/td><td>\u00abEuropa civilizadora\u00bb&nbsp;<\/td><td>\u00abGlobalizaci\u00f3n\u00bb&nbsp;<\/td><\/tr><tr><td><\/td><td>Europa II \u00abOccidente\u00bb\u00a0totalidad <del>T<\/del>\u00a0<\/td><td>\u00abEuropa como Occidente\u00bb&nbsp;<\/td><td>\u00abCultura europea\u00bb&nbsp;<\/td><td>\u00abPotencias europeas con sede en la ONU\u00bb&nbsp;<\/td><\/tr><tr><td>Plano B<br>Idea de unidad (Europa, un todo con m\u00faltiples partes)&nbsp;<\/td><td>Europa III&nbsp;\u00abEuropa sin fronteras\u00bb&nbsp;totalidad T&nbsp;<\/td><td>\u00abLa ciudad terrena\u00bb&nbsp;<\/td><td>\u00abEuropa institucional, comercial, etc. \u00bb&nbsp;<\/td><td>\u00abEuropa como espacio de turismo intereuropeo\u00bb&nbsp;<\/td><\/tr><tr><td><\/td><td>Europa IV\u00a0\u00abEuropa pol\u00edtica\u00bb totalidad <del>T<\/del>\u00a0<\/td><td>\u00abImperio romano (Constantino) y reinos sucesores\u00bb&nbsp;<\/td><td>\u00abEuropa como biocenosis\u00bb&nbsp;<\/td><td>CECA, CEE, UE y \u00abEuropa de papel\u00bb, mixta de I, II, III y IV&nbsp;<\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n\n\n\n<p><strong>Europa como parte de un todo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Consideremos las Ideas de Europa, dibujadas en el plano A, de la\u00a0<em>identidad<\/em>, que tienen en com\u00fan el tratamiento de Europa en t\u00e9rminos de parte de alguna totalidad envolvente, sea atributiva (T), sea distributiva (<del>T<\/del>), lo que nos conduce, respectivamente, a la Idea que denominamos Europa I y a la Idea que denominamos Europa II.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de Ideas sobre Europa que designamos como Europa I comprende a las Ideas de Europa que la consideren, en su conjunto, corn parte a trav\u00e9s de la cual pueda encontrar su identidad insert\u00e1ndose en el \u00e1mbito de una totalidad atributiva capaz de \u00abenvolverla\u00bb y de \u00absituarla\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, cabr\u00eda citar diferentes \u00abIdeas envolventes\u00bb en funci\u00f3n de totalidades atributivas (o totalidades T). Pero si quisi\u00e9ramos mantenernos en el terreno de la Antropolog\u00eda, o en el de la llamada Historia universal, acaso la \u00fanica opci\u00f3n sea acudir a la Idea de&nbsp;<em>Humanidad<\/em> o la Idea de&nbsp;<em>G\u00e9nero humano<\/em>; siempre que esta Humanidad o este G\u00e9nero humano sea concebido a su vez como una totalidad atributiva (T) \u00aben marcha\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es el caso precisamente de las ideolog\u00edas que entienden al G\u00e9nero humano como una entidad dotada, globalmente, de un movimiento conjunto, que arranca de un principio (m\u00edtico teol\u00f3gico, por ejemplo, el pecado original de los primeros padres y de su expulsi\u00f3n del Para\u00edso, que es el criterio que san Agust\u00edn toma como comienzo de la \u00abHistoria del Hombre\u00bb) y desemboca en un final, generalmente concebido como t\u00e9rmino glorioso de un progreso hist\u00f3rico universal (en t\u00e9rminos teol\u00f3gico m\u00edticos, el \u00abJuicio Final\u00bb; o en t\u00e9rminos m\u00edticos, aunque no sean teol\u00f3gicos, el \u00abestado final\u00bb de la Humanidad, libre, autodeterminada, solidaria, en posesi\u00f3n de un bienestar, felicidad y paz perpetua).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Europa es concebida como una parte de la Humanidad sin duda, pero como la parte que requiere ser definida como la \u00abvanguardia de la Humanidad\u00bb (seg\u00fan diversos criterios), nos encontramos inequ\u00edvocamente con una idea de Europa de tipo I. Idea que con diversas variantes ha sido propuesta como resultado de la m\u00e1s profunda idea filos\u00f3fica de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>A las Ideas de Europa de ese tenor, las hemos designado, en otras ocasiones, como \u00abIdeas sublimes\u00bb de Europa, o como Ideas de la \u00abEuropa sublime\u00bb. Un solo ejemplo: \u00abEuropa -dice Husserl en una c\u00e9lebre conferencia pronunciada en Viena, en v\u00edsperas de la Segunda Guerra Mundial- es un telos espiritual de nuevo cu\u00f1o, la filosof\u00eda, que naci\u00f3 en Grecia en los siglos VI y V antes de Cristo, como un nuevo modo de existir en e1 mundo, una nueva cultura capaz de hacer penetrar en su \u00f3rbita a la humanidad entera\u00bb. (M\u00e1s detalles sobre la Idea de la \u00abEuropa sublime\u00bb en nuestro libro&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/frenteaeuropa\/\">Espa\u00f1a frente a Europa<\/a><\/em>, Barcelona, 1999, cap\u00edtulo VI.)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de Ideas sobre Europa que designamos como Europa II comprende aquellas Ideas que conciben a Europa en su condici\u00f3n de parte, desde luego, pero de parte distributiva, cuya identidad la adquiere precisamente por esta su condici\u00f3n de parte (distributiva, de un todo <del>T<\/del>) que comprende tambi\u00e9n otras partes que se consideran como participaciones de una totalidad envolvente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si mantenemos la misma Idea de Humanidad o de G\u00e9nero humano que hemos tenido en cuenta en la exposici\u00f3n de las Ideas de Europa I, la Idea de Europa II se nos ofrece como una especie de un g\u00e9nero distributivo (el G\u00e9nero humano, respecto de especies suyas, consideradas como especies distributivas) o como un individuo de una especie (la Especie humana); es decir, como una alternativa, entre otras y, en principio, ni mejor ni peor, de las diversas maneras a trav\u00e9s de las cuales se despliega el G\u00e9nero humano o la Especie humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, cuando se define a Europa como equivalente a la \u00abcultura occidental\u00bb, o a la \u00abcultura f\u00e1ustica\u00bb -en el sentido de Spengler- lo que se est\u00e1 afirmando es esto: que entre las distintas alternativas que el \u00abdespliegue\u00bb del \u00abG\u00e9nero humano\u00bb ha podido experimentar, Europa -\u00abOccidente\u00bb- es una de ellas (al lado de las \u00abculturas m\u00e1gicas\u00bb, de las \u00abculturas orientales\u00bb, de las \u00abculturas africanas\u00bb, de las \u00abculturas aztecas\u00bb o de las \u00abculturas mayas\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, Europa no ser\u00e1 presentada sin m\u00e1s como una sin\u00e9cdoque (<em>pars pro toto<\/em>) del G\u00e9nero humano, como \u00abla Civilizaci\u00f3n universal\u00bb, por antonomasia; pero s\u00ed, por lo menos, como \u00abuna de las formas posibles de ser hombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No entramos aqu\u00ed en la exposici\u00f3n de un punto, sin duda fundamental: la discusi\u00f3n de las relaciones de conflicto o de armon\u00eda que la alternativa europea puede mantener en su relaci\u00f3n con la restantes \u00abalternativas\u00bb implicadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa vista como una totalidad dada en funci\u00f3n de sus partes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si pasamos ahora a la consideraci\u00f3n de la intersecci\u00f3n del plano B de la\u00a0<em>unidad<\/em>, con la \u00abEuropa referencial\u00bb de la que venimos hablando, podr\u00edamos diferenciar tambi\u00e9n dos l\u00edneas de desarrollo de esta intersecci\u00f3n, seg\u00fan que Europa, considerada ahora como totalidad, se interprete como una totalidad atributiva (T) o como una totalidad distributiva (<del>T<\/del>).<\/p>\n\n\n\n<p>Dos tipos de Ideas sobre Europa podemos distinguir en este contexto, lo que nos conduce, respectivamente, a la Idea que denominamos Europa III y a la Idea que denominamos Europa IV.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las Ideas de Europa que clasificamos en este tipo III se definen por ofrecer una concepci\u00f3n de Europa como totalidad compacta atributiva, constituida por partes integrantes unidas las unas a las otras que se autoconciben como eslabones o piezas de un todo continuo, sin fronteras profundas entre ellas (\u00abEuropa sin fronteras interiores\u00bb) y preferentemente con relaciones de armon\u00eda, amistad y paz (salvo excepciones). Es la Idea de una Europa&nbsp;<em>org\u00e1nica<\/em>, de Europa como un organismo viviente, y de la cultura europea como una totalidad compleja compuesta de partes homog\u00e9neas y entrelazadas que se han entretejido las unas con las otras a lo largo de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las Ideas de Europa que clasificamos en este tipo IV conciben tambi\u00e9n a Europa como a un todo; pero ahora la unidad de las partes tiene una naturaleza m\u00e1s bien distributiva. Esto no significa necesariamente que estas \u00abpartes de Europa\u00bb (que podr\u00e1n ser determinadas a diferente escalas, desde la escala de los individuos hasta la de los grupos, familias, clases sociales, regiones o naciones) se conciban como enteramente desvinculadas las unas de las otras, sino sencillamente como partes que son concebidas (aunque no lo sean realmente) como \u00absustancialmente\u00bb independientes de las dem\u00e1s, con intereses propios, o, para decirlo de un modo m\u00e1s positivo, que en los patrones de conducta de cada parte no pueda registrarse alguno que tenga que ver con la \u00absalvaguarda del todo\u00bb o con la de las dem\u00e1s partes (exceptuando aquellas que pueden ser solidarias con alguna, frente a terceras partes).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta distribuci\u00f3n no excluye que las partes del todo, as\u00ed concebido, mantengan relaciones de conflicto que, sin embargo, aproximar\u00e1n el todo al tipo de los todos atributivos, en el sentido de las totalidades diosc\u00faricas (los Di\u00f3scuros, C\u00e1stor y P\u00f3lux, estaban destinados a vivir perpetuamente unidos, pero siempre luchando el uno contra el otro).<\/p>\n\n\n\n<p>Todas aquellas definiciones de Europa que subrayan su condici\u00f3n de \u00abconjunto de los reinos o rep\u00fablicas sucesoras del lmperio Romano\u00bb implican una Idea de Europa de este tipo IV, al menos en la medida en la que los \u00abreinos sucesores\u00bb, en principio, tiendan a recluirse en sus territorios, a hacerse aut\u00e1rquicos y a cerrar sus fronteras con \u00abmurallas chinas\u00bb, procediendo como si los reinos colindantes no existieran (o no debieran existir).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despliegue de las Ideas de Europa en el tiempo hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se nos abre ahora una dial\u00e9ctica hist\u00f3rica sobreabundante y en la que no vamos a entrar aqu\u00ed, que resulta del cruce de las Ideas I, II, III y IV de Europa con las fases 1, 2 y 3 de su desarrollo hist\u00f3rico,&nbsp;<em>en la medida en que estas fases pueden ser redefinidas en funci\u00f3n precisamente de los planos A y B que hemos presentado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La dial\u00e9ctica hist\u00f3rica de la que hablamos se concretar\u00e1 en una ordenaci\u00f3n del material (Europa y su entorno) en tres disposiciones sucesivas o fases (1, 2 y 3) que, aunque definidas en abstracto (\u00abalgebraicamente\u00bb) por los modos de relacionarse los planos A y B, es decir, en funci\u00f3n de las relaciones de los planos A y B con I, II, III y IV, son susceptibles de ponerse en correspondencia biun\u00edvoca con las \u00e9pocas hist\u00f3ricas, generalmente (o convencionalmente, si se quiere) reconocidas, a saber: la Europa antigua y medieval (fase 1), la Europa moderna (fase 2) y la Europa actual (fase 3).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa en su fase 1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fase 1 de Europa, considerada \u00abalgebraicamente\u00bb, podr\u00eda redefinirse, en efecto, como aquella disposici\u00f3n de los t\u00e9rminos seg\u00fan la cual las relaciones e interacciones de los contenidos del plano B se desarrollan, se mantienen o se \u00abentretienen\u00bb al margen pr\u00e1cticamente de los contenidos del plano A. Es decir, las relaciones e interacciones de los contenidos de B tienen lugar sin la intermediaci\u00f3n de los contenidos de A.<\/p>\n\n\n\n<p>Se corresponde hist\u00f3ricamente esta fase con las \u00e9pocas antigua (romana) y medieval (\u00abreinos sucesores\u00bb) de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>No decimos que en esta fase 1 las relaciones o interacciones entre los planos A y B sean nulas, elementos de la clase vac\u00eda. Estas relaciones o interacciones existen, a veces con intensidad notable; sin embargo, las interacciones y relaciones tendr\u00e1n aqu\u00ed un car\u00e1cter epis\u00f3dico, accidental, \u00absobrevenido\u00bb, sin perjuicio de que la profundidad de su incidencia en Europa haya sido muy notable. Lo que no tienen es un car\u00e1cter regular o sistem\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ejemplos obligados de estas interacciones sobre la \u00abEuropa referencial\u00bb citaremos, ante todo, a las invasiones de los hunos, del siglo V (la batalla de los Campos Catala\u00fanicos tiene lugar en el 451; en el 452 Atila llega a Roma y es detenido diplom\u00e1ticamente por el papa san Le\u00f3n; Atila muere al a\u00f1o siguiente, en el 453).<\/p>\n\n\n\n<p>No citaremos en cambio a las llamadas \u00abinvasiones b\u00e1rbaras\u00bb (por ejemplo, a la toma de Roma por Genserico, al frente de los v\u00e1ndalos, en el a\u00f1o 455), en la medida en que las invasiones germ\u00e1nicas o eslavas se consideren como episodios que tienen lugar en el \u00e1mbito del plano B (es decir, en el dintorno mismo de la Europa de referencia). Aun cuando en el terreno de los fen\u00f3menos Atila o Genserico sean dos jefes b\u00e1rbaros que invaden el n\u00facleo de la Europa antigua, sin embargo, en el terreno de la estructura abstracta que presuponemos, los v\u00e1ndalos proced\u00edan de Europa y se integraron en su mayor parte en ella; los hunos, en cambio, proced\u00edan del exterior de Europa y retornaron, tras su incursi\u00f3n, a ese exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro tanto se diga de los musulmanes en el siglo VII (la H\u00e9gira tuvo lugar en el 622), en tanto permanecieron siempre, a diferencia de los b\u00e1rbaros del Norte, en los bordes de Europa (aunque lograron, durante siglos, ocupar partes importantes de ella, provisionalmente en Espa\u00f1a, y m\u00e1s tarde, definitivamente, en Turqu\u00eda, con el Imperio otomano: de aqu\u00ed derivan las dificultades que Turqu\u00eda tiene, en nuestros d\u00edas, para ser recibida como miembro de la Uni\u00f3n Europea).<\/p>\n\n\n\n<p>Parecidas consideraciones habr\u00eda que hacer en relaci\u00f3n con las invasiones de los mongoles, de Gengis Khan en el siglo XIII y de Tamerl\u00e1n en el siglo XIV (Tamerl\u00e1n muere, camino hacia China, en 1405).<\/p>\n\n\n\n<p>Hunos (siglo V), musulmanes (siglo VII), mongoles (siglo XIII); si se prefiere: Atila, Mahoma, Gengis Khan son contenidos del plano A, que inciden en Europa desde su exterior y que no logran, no quieren o no pueden integrarse en ella; m\u00e1s bien pretend\u00edan incorporar Europa a su mundo. Todo esto sin perjuicio de las influencias que lograron ejercer; sin embargo, terminaron segreg\u00e1ndose de Europa. Respecto de estas culturas, Europa se ha comportado como si fueran elementos extra\u00f1os, ha recogido y conservado algunas piedras preciosas, dijes o dibujos suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con frecuencia los europeos se coligaron para hacer frente a los invasores: la Reconquista en Espa\u00f1a, durante los siglos VIII al XV; las Cruzadas en los siglos XI, XII y XIII; los h\u00fangaros, polacos y valacos contra los Otomanos (batalla de Varna, 1444), toma de Constantinopla por Mehmet II (en 1453), etc.<\/p>\n\n\n\n<p>En su fase 1 se dir\u00eda que Europa permanece encerrada en el dintorno de su per\u00edmetro referencial, resistiendo los empujes procedentes del exterior, con incursione incidentales al exterior (la Ruta de la Seda, Marco Polo), pero sin una orientaci\u00f3n expansiva de car\u00e1cter sistem\u00e1tico. Las relacione e interacciones con las grandes unidades geogr\u00e1ficas o culturales de su entorno (que representamos en el plano A) eran muy d\u00e9biles o inexistentes, incluso imposibles: \u00c1frica continental, China, Am\u00e9rica, Ocean\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa, en la fase 1, dibuja sin embargo, en el plano B, la estructura caracter\u00edstica de una biocenosis: reinos o rep\u00fablicas constituidos o en estado constituyente, con conflictos territoriales mutuos y permanentes. Ejemplos a mano: los normandos de Guillermo el Conquistador contra los anglosajones de Arnoldo en el siglo XI (batalla de Hasting, 1066); o bien las guerras de Ot\u00f3n I (936-973) contra los magiares; el nuevo estado de Hungr\u00eda con el reinado de Esteban el Santo (1001); o bien las guerras del Imperio contra el Pontificado (Enrique IV y Gregorio VII: Canosa, 1077); o bien la guerra de los Cien A\u00f1os entre Francia e Inglaterra (1328-1453), etc.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa en su fase 2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fase 2 de Europa, que hemos definido por t\u00e9rminos abstractos (\u00abalgebraicamente\u00bb) del sistema, podr\u00eda verse como una inversi\u00f3n de la estructura de relaciones e interacciones que hemos asignado como caracter\u00edstica de la fase 1.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta fase 1, en efecto, los contenidos dados en B interaccionaban y se relacionaban (sin perjuicio de la importancia de los incidentes del estilo de los que hemos rese\u00f1ado) entre s\u00ed, sin la intermediaci\u00f3n de los contenidos dados en A. En la fase 2, por el contrario, las interacciones y relaciones entre los contenidos dados en el plano B tendr\u00e1n lugar, y de un modo progresivo, por la intermediaci\u00f3n de contenidos dados en el plano A. En la fase 2 cabe decir que la involucraci\u00f3n del plano A en el plano B deja de ser incidental o coyuntural, y se convierte en regular, sistem\u00e1tica o estructural.<\/p>\n\n\n\n<p>La fase 2, definida \u00abalgebraicamente\u00bb de este modo, se corresponde plenamente con la \u00abEuropa moderna\u00bb, con la Europa de los descubrimientos, por parte de las diversas potencias europeas y de las relaciones entre estas potencias, mantenidas principalmente a trav\u00e9s de los contenidos dados en el plano A, en su exterioridad. Las potencias occidentales (Espa\u00f1a, Portugal, Inglaterra, Holanda) se relacionan principalmente a trav\u00e9s de \u00c1frica y Am\u00e9rica; las potencias orientale (Rusia, sobre todo) a trav\u00e9s de Asia; las potencias centroeuropeas a trav\u00e9s de la India y de China, y m\u00e1s tarde, en el siglo IX (B\u00e9lgica, Francia, Alemania, Italia), a trav\u00e9s sobre todo de \u00c1frica (\u00abel imperialismo fase superior del capitalismo\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones e interacciones entre las potencias europeas se mantienen, por supuesto, en grados de intensidad muy altos. Su unidad es pol\u00e9mica, no arm\u00f3nica: Portugal y Espa\u00f1a (Tratado de Tordesillas); Francia y Espa\u00f1a \u00ablogran ponerse de acuerdo\u00bb: ambas quieren Mil\u00e1n; asimismo Espa\u00f1a e Inglaterra (la Invencible); Francia y Alemania (la guerra de los Treinta A\u00f1os).<\/p>\n\n\n\n<p>Las tensiones entre las potencias europeas tienen lugar a trav\u00e9s de las disputas de territorios exteriores a Europa, coloniales, y sube de tono a medida que transcurre el siglo XIX y XX: guerras napole\u00f3nicas, guerra de Crimea (sitio de Sebastopol, 1854-1855), guerra de Prusia contra Austria (batalla de Sadowa, 1866), guerra francoprusiana (batalla de Sed\u00e1n, 1870), la Gran Guerra Europea (1914-1918), la II Guerra Mundial (1939-1945) -con intervenci\u00f3n de potencias no europeas-, la guerra fr\u00eda de Europa y Estados Unidos contra la URSS \u00aby pa\u00edses sat\u00e9lites\u00bb, las guerras yugoslavas de final del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa en su fase 3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fase 3, la Edad Contempor\u00e1nea o Actual (a partir de 1945), que se abre camino en el curso del desarrollo de la fase 2, a consecuencia de la involucraci\u00f3n progresiva de los contenidos del plano A en el B (intrincaci\u00f3n de Estados Unidos en las guerras europeas, plan Marshall, etc.), podr\u00eda definirse \u00abalgebraicamente\u00bb como la fase en la cual los planos A y B dejan de actuar ya como planos exteriores y van paulatinamente confundi\u00e9ndose o superponi\u00e9ndose mediante involucraciones o intersecciones en un plano o superficie \u00fanica (aunque manteniendo siempre las suficientes diferencias como para que puedan reconocerse las l\u00edneas de los planos originarios).<\/p>\n\n\n\n<p>La fase 3, definida algebraicamente por ese proceso de superposici\u00f3n casi total entre los contenidos del plano A y los del B, se corresponde muy estrechamente con el proceso que, a partir de la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX, en la que desapareci\u00f3 la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica, suele designarse como \u00abGlobalizaci\u00f3n\u00bb. Incluso podr\u00eda tomarse esta \u00abdefinici\u00f3n algebraica\u00bb de la fase 3 como una aceptable definici\u00f3n material de la Globalizaci\u00f3n, vista desde Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, nos parece pura ret\u00f3rica, tan grandilocuente como metaf\u00edsica, la presentaci\u00f3n de la Globalizaci\u00f3n como si fuese una fase que el G\u00e9nero humano \u00abha conseguido alcanzar\u00bb. Esa \u00abcomunidad internacional\u00bb que se supone actuando tras la Globalizaci\u00f3n, es un mero&nbsp;<em>flatus vocis<\/em>. \u00bfQui\u00e9n no queda perplejo al escuchar por televisi\u00f3n la voz neutra y dogm\u00e1tica de la secretaria de un organismo mundial que nos informa de que \u00abla comunidad internacional ha concedido una ayuda de cuarenta millones de d\u00f3lares a los damnificados por el \u00faltimo tsunami\u00bb? \u00bfQui\u00e9n es esa \u00abcomunidad internacional\u00bb globalizada? La Globalizaci\u00f3n no es el efecto de aquella supuesta \u00abcomunidad internacional\u00bb, sino de la acci\u00f3n de algunas de sus partes. Los m\u00e1s optimistas creer\u00e1n que la Globalizaci\u00f3n ser\u00e1 la causa de la comunidad internacional; pero tendr\u00e1n que demostrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta fase 3, Europa ya no puede entenderse como el resultado de una interacci\u00f3n interna, dada en el plano B, entre sus potencias. Las relaciones econ\u00f3micas de las potencias europeas tienen lugar, no directamente, sino a trav\u00e9s de potencias o instituciones no europeas (tipo ONU, BM, FMI, G7, etc.); incluso las relaciones militares tienen lugar por mediaci\u00f3n de potencias no europeas (caso de la OTAN, principalmente), y todo esto sin hablar de las relaciones tecnol\u00f3gicas o cient\u00edficas, comunicaciones por sat\u00e9lite o por internet programas espaciales, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Europa I en el curso de sus tres fases hist\u00f3ricas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las fases 1, 2 y 3 de la dial\u00e9ctica de los planos A y B podr\u00e1n ser proyectadas sobre cada uno de los contenidos o ideas de Europa que hemos denominado Europa I, II, III y IV.<\/p>\n\n\n\n<p>La Idea I de Europa (la \u00abEuropa sublime\u00bb) resultar\u00e1 profundamente afectada a lo largo de sus diferentes fases por las caracter\u00edsticas propias de cada una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>En al fase 1 Europa (al menos en cuanto, tras Constantino, en el 313, Edicto de Mil\u00e1n, llega a identificarse con la cristiandad) se concebir\u00e1 como la cumbre m\u00e1s elevada de la Humanidad, centrada en torno a Roma, cabeza de la Iglesia cat\u00f3lica, y punto en el cual la Humanidad participa de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica y se hace realmente divina, asumiendo la misi\u00f3n de iluminar a todos los pueblos, con objeto de elevarles a la condici\u00f3n de hombres \u00abplenos de Gracia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en la fase 2, a consecuencia de la Reforma protestante y, sobre todo, de la revoluci\u00f3n industrial, Europa, al desplegarse y desarrollarse en Am\u00e9rica, principalmente, tendr\u00e1 que ir perdiendo el monopolio del cristianismo, de la ciencia y de la tecnolog\u00eda. Europa ya no podr\u00e1 ser definida como id\u00e9ntica al \u00abc\u00edrculo europeo de la cultura occidental\u00bb, porque los centros de gravedad de esta cultura ir\u00e1n desplaz\u00e1ndose hacia Am\u00e9rica y hacia otros continentes (Australia, Jap\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase 3, el eurocentrismo tradicional de la cultura occidental resulta ya insostenible y las pretensiones de hombres como Husserl u Ortega no podr\u00e1n ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que puede ir una nostalgia inercial, disimulada por la fanfarroner\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa conservar\u00e1 su condici\u00f3n de n\u00facleo del cristianismo, de la ciencia y de la t\u00e9cnica. Pero lo cierto es que el cristianismo se repliega en Europa y que los centros de la ciencia y de la t\u00e9cnica van dejando de estar en Europa en r\u00e9gimen de monopolio. Masas de inmigrantes (particularmente mahometanos) ir\u00e1n infiltr\u00e1ndose en Europa, en porcentajes crecientes, hasta obligar a los europeos a pensar en replantearse, en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, la definici\u00f3n de Europa como centro del cristianismo, de la ciencia y de la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Europa II en el curso de sus tres fases<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Observaciones similares habr\u00eda que hacer a prop\u00f3sito de la Idea II de Europa, la idea de Europa como un c\u00edrculo cultural entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en la fase 1Europa pod\u00eda a\u00fan entenderse como la \u00abCivilizaci\u00f3n por antonomasia\u00bb (como una Civilizaci\u00f3n rodeada por otros pueblos b\u00e1rbaros), en las \u00faltimas etapas de la fase 2, y sobre todo en la fase 3, la \u00abcivilizaci\u00f3n europea\u00bb dejar\u00e1 de ser la civilizaci\u00f3n occidental (ni siquiera por antonomasia). Desde este punto de vista podr\u00eda decirse que Europa \u00abse ha disuelto\u00bb en la Am\u00e9rica hispana y en la Am\u00e9rica anglosajona. Por otro lado, la consolidaci\u00f3n y desarrollo de las potencias con tradiciones culturales muy distintas de la tradici\u00f3n europea (India, Jap\u00f3n y sobre todo China), en gran medida, se definen como potencias que no est\u00e1n dispuestas a mantenerse subordinadas a Occidente, aunque esto no dice mucho: \u00abNo pinta el que quiere, sino el que puede\u00bb. Sin embargo, sus voluntades contribuyen a que la Idea de Europa II se desdibuje progresivamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Europa III en el curso de sus tres fases<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Europa III, la \u00abEuropa civil\u00bb, la \u00abEuropa de los pueblos\u00bb, tambi\u00e9n habr\u00e1 evolucionado a lo largo de las fases consabidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase 1 la interacci\u00f3n interna entre las partes de Europa son ya muy intensas y bastar\u00eda tener en cuenta la difusi\u00f3n del lat\u00edn y la consecutiva evoluci\u00f3n de las lenguas rom\u00e1nicas, la organizaci\u00f3n de los pueblos germ\u00e1nicos, la escritura. En esta fase la Iglesia cat\u00f3lica ha de considerarse como el factor decisivo en la conformaci\u00f3n de la Europa civil (no ya pol\u00edtica), en la conformaci\u00f3n de la Europa de la \u00abCiudad de Dios\u00bb, de la Europa III: Derecho romano y Filosof\u00eda griega.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase 2, la Europa moderna, la interacci\u00f3n interna entre las diversas partes de Europa III se incrementan pero, cada vez m\u00e1s, se establecen a trav\u00e9s de las relaciones del plano A. Todav\u00eda Augusto Comte creer\u00e1 poder hablar de una Europa como centro del Mundo, una Europa resultante de la \u00absinergia europea\u00bb (como \u00e9l dice) de las cinco grandes Naciones europeas, que son, seg\u00fan Comte (como ya lo eran para Feijoo y para Kant): Francia, Italia, Alemania, Inglaterra y Espa\u00f1a. Espa\u00f1a, en la escala de los grados de progreso en el esp\u00edritu positivo establecida por Comte, ocupa el \u00faltimo lugar, debido, seg\u00fan \u00e9l, a la resistencia de su Iglesia al avance cient\u00edfico e industrial; lo que no deber\u00eda impedir reconocer que Espa\u00f1a puede seguir siendo fuente de una aut\u00e9ntica recuperaci\u00f3n social de la Humanidad. Comte cre\u00eda ya necesario constituir un \u00abComit\u00e9 Positivo Occidental\u00bb, al que concibe (<em>Curso<\/em>, ed. Schleicher, Par\u00eds, 1908, tomo VI, p\u00e1g. 383) corno un Concilio permanente de la Iglesia Positiva, con sede en Par\u00eds. Si el Comit\u00e9 se organizase con treinta miembros, seg\u00fan Comte, ocho debieran ser franceses, siete ingleses, seis italianos, cinco alemanes y cuatro espa\u00f1oles (sugerimos a alg\u00fan becario&nbsp;<em>Erasmus<\/em> que dedique su tesis doctoral a analizar las proporciones de poder de la Europa proyectada por Comte y las propuestas por los sucesivos tratados de la Uni\u00f3n Europea y sobre todo por el \u00faltimo, inspirado por Giscard d&#8217;Estaing).<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la fase 3, como hemos dicho, estas relaciones se intensificar\u00e1n de mil maneras (turismo, comercio, viajes, Europa del euro). La presi\u00f3n masiva de los inmigrantes extraeuropeos obligar\u00e1 a ir cambiando las condiciones: el cristianismo dejar\u00e1 de ser la referencia \u00fanica de los pueblos europeos. Las formas de sociedad civil se diluyen, y no s\u00f3lo porque vayan constituy\u00e9ndose en su seno bolsas de inmigrantes con sus propias religiones, rituales, idiomas, no plenamente integradas con la trama civil de la Europa III.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Europa IV en el curso de sus tres fases<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la Europa IV, la Europa pol\u00edtica, tambi\u00e9n cabe aplicar a su evoluci\u00f3n el ritmo de las tres fases generales.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase 1 la interacci\u00f3n pol\u00edtica interna entre las parte de Europa alcanza sus l\u00edmites m\u00e1s altos bajo el Imperio de la ley romana. Pero esta interacci\u00f3n pol\u00edtica se descompone en el proceso de constituci\u00f3n de los reinos sucesores; la cohesi\u00f3n de estos reino realimenta, sin embargo, en la lucha contra el enemigo com\u00fan, el islam.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase 2 las relaciones evolucionan hacia un estado de equilibrio entre las potencias enfrentadas, hacia una biocenosis. Pol\u00edticamente, es \u00e9sta la \u00e9poca de la creaci\u00f3n de los Imperios coloniales, por parte de las potencias europeas, lo que contribuy\u00f3 a dar a Europa sus \u00faltimos perfiles caracter\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase 3, la \u00e9poca de la Globalizaci\u00f3n, la Europa pol\u00edtica tiende a reorganizarse en forma de una Uni\u00f3n no pol\u00e9mica, sino arm\u00f3nica, por medio de la Uni\u00f3n europea:&nbsp;<em>Tratado de Maastricht<\/em> (1991), proyecto de&nbsp;<em>Tratado por el que se establece una Constituci\u00f3n para Europa<\/em> (2004).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sobre la continuidad de las cuatro Ideas de Europa en el curso de sus tres fases<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCabe hablar de estas cuatro Ideas de Europa como Ideas que se hayan mantenido con la m\u00ednima claridad a lo largo de las tres fases?\u00bfCabe sostener que todav\u00eda hoy existen cuatro Ideas de Europa, auncuando est\u00e9n confusamente mezcladas en la Idea de Europa del presente?<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos ensayar la tesis de que Europa, en su sentido corriente actual, es un&nbsp;<em>mixtum compositum<\/em>, mezcla confusa de las cuatro Ideas se\u00f1aladas, sea como mezcla dos a dos (I, II) (I, III) (I, IV) (II, III) (II, IV) (III, IV), o tres a tres (I, II, III) (I, II, IV) (II, III, IV) (I, III, IV), o las cuatro juntas. Pero habr\u00eda que a\u00f1adir que cada una de las Ideas de Europa heredadas podr\u00edan haberse ido transformando y desdibujando en la fase 3, de suerte que s\u00f3lo quedase de ellas su sombra hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es cierto que la Idea I, por ejemplo, la Idea de la Europa sublime, sigue actuando como trasfondo, acaso inconfesado, de muchas Ideas de los europe\u00edstas contempor\u00e1neos. Otro tanto diremos de la Europa II, la Idea de una Europa que se mantiene a modo de un c\u00edrculo hist\u00f3rico-cultural, sin las prerrogativas que pudo tener en la fase 2 (inicio de las ideas del relativismo cultural: Lafiteau, Bouganville, Rousseau). En cuanto a la Europa III, la Europa civil y social: aqu\u00ed reside, probablemente, la plataforma m\u00e1s importante de la Europa contempor\u00e1nea, la Europa del Mercado Com\u00fan, la Europa del euro. Otra cosa es la Europa IV en la fase 3, es decir, la Idea de Europa que inspira el Proyecto para una Constituci\u00f3n de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es una Idea con una gran tradici\u00f3n que, dejando precedentes abundantes, concibi\u00f3 Napole\u00f3n: su \u00absistema continental europeo\u00bb se cita una y otra vez como antecedente de la Uni\u00f3n Europea. Obviamente, se trataba de una Europa en la que Francia mantendr\u00eda la hegemon\u00eda. El Plan Hollweg, propuesto poco antes de la guerra de 1914, y el \u00abPrograma de septiembre\u00bb, reci\u00e9n comenzada la guerra, buscaba una Europa con una Francia y una Rusia bien delimitada en sus fronteras. Adolfo Hitler y despu\u00e9s el Plan Marshall, Monet o Schumann, dieron nuevo impulso al proyecto de una Europa pol\u00edtica. Sin embargo, es \u00e9sta una Europa fantasma, una Europa como Idea aureolar, que los eurobur\u00f3cratas ensalzan, en gran parte porque las expectativas de su vida en ella, en estado de bienestar son muy altas. En la sesi\u00f3n del Parlamento Europeo, en junio de 2005, tras el refer\u00e9ndum negativo de Francia y Holanda, la primera medida que tomaron los europarlamentarios fue subirse el sueldo. Este Parlamento aplaudi\u00f3 entusi\u00e1sticamente a Blair, sencillamente porque no aceptaba ser recibido como el enterrador del euro durante sus meses de gesti\u00f3n como presidente del Consejo europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las probabilidades, en la fase 3, de la globalizaci\u00f3n, de una Uni\u00f3n pol\u00edtica europea (de una Europa IV) son muy bajas. La Europa IV supondr\u00eda destruir las bases pol\u00edticas de la Europa actual estructurada en torno a Estados soberanos (y poco tiene que ver de momento la tendencia a multiplicar estos Estados, por fraccionamiento de los actuales, puesto que estos eventuales nuevos Estados siguen manteniendo la misma estructura que aquellos de cuya descomposici\u00f3n pretenden surgir).<\/p>\n\n\n\n<p>Una Europa de los Estados no puede jam\u00e1s pensar por s\u00ed misma, ni hacer proyectos globales; ni ning\u00fan Estado puede pensar \u00abdesinteresadamente\u00bb (es decir, prescindiendo de sus propios intereses nacionales) en Europa. Un Estado no puede poner entre par\u00e9ntesis, al pensar en Europa, sus propios intereses como Estado; la abstracci\u00f3n de estos intereses, en nombre de un fervor europeo desinteresado, no s\u00f3lo ser\u00eda antipatri\u00f3tica, sino que conducir\u00eda inmediatamente a la ruina de ese Estado en el conjunto de los que componen la Uni\u00f3n Europea. Cuando se encarecen \u00ablos esfuerzos\u00bb que Alemania o Francia han realizado, en solidaridad con Espa\u00f1a, a trav\u00e9s de sus fondos de cohesi\u00f3n, se omite el hecho de que sus ayudas no fueron \u00abdesinteresadas\u00bb, sino basadas en una estricta racionalidad econ\u00f3mica; si Alemania o Francia apoyaban con sus fondos de cohesi\u00f3n a la creaci\u00f3n de infraestructuras de los trenes de alta velocidad, es porque Espa\u00f1a, a su vez, les compraba las locomotoras y los vagones. Pero la propaganda europe\u00edsta pretende hacer creer a los electores espa\u00f1oles que Alemania y Francia \u00abregalaron\u00bb sus ayudas por pura generosidad, o por puro entusiasmo europe\u00edsta. Esta generosidad o este entusiasmo hubieran sido econ\u00f3micamente irracionales, desde el punto de vista de cada econom\u00eda nacional, y hubieran llevado a los gobiernos respectivos, por prevaricaci\u00f3n, hacia su ruina.<\/p>\n\n\n\n<p>Los movimientos que se vienen haciendo en los \u00faltimos a\u00f1os en funci\u00f3n de la instauraci\u00f3n de una Europa ajustada a la Europa IV no nacieron tanto por las ideas de Monet o de Schumann, sino por el Plan Marshall, a trav\u00e9s del cual se hizo ver la necesidad de reconstruir y fortalecer una Uni\u00f3n Europea que sirviese de muralla a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. De hecho, esta Europa IV naci\u00f3 como una Europa III (CECA, Mercado Com\u00fan, etc.), sin duda con la ideolog\u00eda de la Europa IV de fondo, pero s\u00f3lo de fondo. Todav\u00eda en Maastricht se suprimi\u00f3, a iniciativa del premier brit\u00e1nico Mayor, la expresi\u00f3n \u00abobjetivo federal\u00bb por \u00abuna m\u00e1s estrecha uni\u00f3n\u00bb. La Europa actual, con el&nbsp;<em>Himno de la Novena Sinfon\u00eda<\/em> acompa\u00f1ando a las grandes reuniones, es la Europa del euro, la Europa del Mercado Com\u00fan, sin que esto signifique el menor desprecio hacia los mercaderes, porque una sociedad de mercado es el fundamento m\u00e1s s\u00f3lido de la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Breve an\u00e1lisis cr\u00edtico de algunas Ideas del Proyecto de Tratado por el que se establece una Constituci\u00f3n para Europa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>Proyecto de Tratado por el que se establece una Constituci\u00f3n para Europa<\/em> (2004) ha sido el esfuerzo m\u00e1s se\u00f1alado de los gobiernos europeos, despu\u00e9s de la OECE (Organizaci\u00f3n Econ\u00f3mica de Cooperaci\u00f3n Europea) en 1948, CECA (Comunidad Econ\u00f3mica del Carb\u00f3n y del Acero) en 1952, el Tratado de Roma en 1957, etc., esperado con entusiasmo por los europe\u00edstas y en proceso de ratificaci\u00f3n por los distintos socios. No podemos aqu\u00ed analizar los incidentes victoriosos o los fracasos por los que va pasando el Proyecto en el curso de su ratificaci\u00f3n. Queremos solamente decir dos palabras en relaci\u00f3n con el Proyecto mismo, tanto en su consistencia interna como en su significado para Espa\u00f1a. Espa\u00f1a, en cualquier caso, aunque la Uni\u00f3n europea, tal como la concibe el&nbsp;<em>Proyecto de Tratado<\/em>, no llegue a plasmarse en el terreno pol\u00edtico, o aunque no ingrese en esa Uni\u00f3n, no por ello dejar\u00e1 de ser parte de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo diremos que el an\u00e1lisis de las&nbsp;<em>palabras<\/em> utilizadas por los redactores del texto del&nbsp;<em>Proyecto de Tratado<\/em> arroja resultados lamentables en lo que se refiere a la claridad y distinci\u00f3n de los conceptos que, tras muchas de sus palabras clave, cabe determinar. s\u00f3lo unas muestras para indicar por d\u00f3nde podr\u00eda ir el an\u00e1lisis cr\u00edtico; un an\u00e1lisis que ser\u00eda suficiente, nos parece, para deslucir las pretensiones triunfalistas y notablemente pedantes de los redactores del Proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto contiene en, lugares importantes, no ocasionales ni accidentales, t\u00e9rminos tales como \u00absolidaridad\u00bb, \u00abvalores\u00bb, \u00abcultura\u00bb, \u00abherencia religiosa y human\u00edstica\u00bb, \u00ablibertad de pensamiento y de conciencia\u00bb. Y estos t\u00e9rminos, que forman todos ellos parte de un vocabulario filos\u00f3fico, se utilizan paren\u00e9ticamente, con un inequ\u00edvoco sentido normativo muy en l\u00ednea con la idea de la Europa I (la Idea de la \u00abEuropa sublime\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: \u00bfhubiera sido mucho pedir a los redactores de un documento de tal trascendencia que hubieran analizado ellos mismos los t\u00e9rminos que hemos citado, u otros de su escala?\u00bfO es que su ideolog\u00eda ilumin\u00f3 con tal claridad estos t\u00e9rminos que logr\u00f3 cerrar las mentes de los redactores a la posibilidad del an\u00e1lisis?<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda exigir a los \u00abarquitectos de Europa\u00bb que hubieran penetrado, un poco al menos, en la estructura de la Idea de Solidaridad; que demostraran saber algo del origen de este t\u00e9rmino, desprendido, como ya hemos dicho, por Leroux, a principios del siglo XIX, de su tronco jur\u00eddico para sustituir a los t\u00e9rminos tradicionales \u00abcaridad\u00bb y \u00abfraternidad\u00bb; que supieran tambi\u00e9n que la palabra \u00absolidaridad\u00bb, utilizada sin par\u00e1metros, carece de sentido, porque encierra significados contradictorios; que fueran conscientes de que \u00absolidaridad\u00bb no se opone a insolidaridad, sino a otras solidaridades (por ejemplo, la solidaridad obrera se opone a la solidaridad patronal); que, sobre todo, se hubieran dado cuenta de que la solidaridad es siempre solidaridad contra alguien, contra otros.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, la solidaridad puede a veces tener un sentido \u00e9tico, otras veces un sentido moral o de grupo (por ejemplo la \u00absolidaridad de los cuarenta ladrones\u00bb y un tercer sentido pol\u00edtico militar (como ocurre con la \u00abcl\u00e1usula de solidaridad\u00bb del art\u00edculo 329 del Proyecto). En resumen: cuando comprobamos como estos redactores del Proyecto son v\u00edctimas de un desconocimiento integral de las l\u00edneas m\u00ednimas de una Idea tan com\u00fan como la de Solidaridad la desconfianza que ellos pueden provocar en el ciudadano ilustrado ser\u00e1 tambi\u00e9n muy grande. \u00bfO es que temen aclarar que la \u00absolidaridad de los europeos\u00bb (de los europe\u00edstas) no puede ser otra cosa sino una solidaridad contra terceros? \u00bfPero cu\u00e1les son \u00e9stos? Es necesario definirlos: \u00bflos yankis? \u00bflos terroristas mahometanos? \u00bflos chinos?, \u00bfo acaso creen en la solidaridad de todos los hombres contra los extraterrestres que nos amenazaran, en el \u00e1mbito de una paz humana universal? Pero esta creencia, aunque fuera verdadera, ser\u00eda metaf\u00edsica, es decir, quedar\u00eda fuera del horizonte de la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY cuando hablan de \u00abvalores\u00bb? Los \u00abvalores\u00bb se han convertido en un eufemismo (a partir de una met\u00e1fora econ\u00f3mica, propia de las econom\u00edas de mercado, procedente de los valores de la Bolsa en la cual, efectivamente, se \u00abponen en valor\u00bb empresas, industrias o negocios cuantificables) para designar a lo que tradicionalmente se designaba como virtudes o normas, o como instituciones, cualidades art\u00edsticas, habilidades, calidades de vida o incluso carismas de pol\u00edticos y cantantes. Hay que suponer que los redactores del Proyecto, que habr\u00e1n le\u00eddo en sus tiempos a M\u00fcller-Freienfels, Max Scheler o a Nicolai Hartmann (por lo menos el difunto papa Juan Pablo II hab\u00eda estudiado a Scheler y era tambi\u00e9n entusiasta europe\u00edsta), saben que cualquier valor se opone a otro valor; que los valores est\u00e1n siempre en conflicto con otros valores, y que no se puede hablar de valores (por ejemplo, de la \u00abeducaci\u00f3n en valores\u00bb o de la \u00abpuesta en valor\u00bb) si no es enfrent\u00e1ndolos siempre expl\u00edcitamente a fin de devaluarlos, a otros valores, incompatibles con los que se toman como referencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este motivo el encarecimiento, propio de la mentalidad UNESCO, de la necesidad de concentrar recursos sin tasa para la educaci\u00f3n de la humanidad, en el sentido de \u00abla educaci\u00f3n en valores\u00bb, no tiene en cuenta la estructura dial\u00e9ctica de los valores. Y as\u00ed, cuanto m\u00e1s fondos se apliquen a \u00abla educaci\u00f3n en valores\u00bb de una sociedad musulmana presidida por talibanes, o a la educaci\u00f3n en los valores del vud\u00fa de una sociedad que considera estas pr\u00e1cticas como un contenido cultural incontestable, m\u00e1s podr\u00e1 hablarse de un derroche de los fondos p\u00fablicos destinados a la educaci\u00f3n. No se trata de educar por educar; hace falta seleccionar la educaci\u00f3n en funci\u00f3n de unos fines, de unos valores, pero siempre enfrentados a otros. La familia, en general, \u00bfes un valor o un contravalor? El art\u00edculo 69 del Proyecto sugiere que la familia se considera un valor apreciado por la Uni\u00f3n Europea, pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no concreta el&nbsp;<em>Proyecto<\/em> si ese valor va referido a una familia heterosexual mon\u00f3gama, o bien va referido a una familia heterosexual pol\u00edgama, o a una familia heterosexual andr\u00f3gina, o acaso a la inminente familia homosexual?<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo mismo ocurre con los \u00abvalores religiosos\u00bb. \u00bfEs que acaso la religi\u00f3n es un valor? Y en todo caso, \u00bfde qu\u00e9 valores religiosos habla el&nbsp;<em>Proyecto<\/em>? \u00bfDe los valores cristianos, de los jud\u00edos, de lo isl\u00e1micos, de los jainistas, de los budistas? \u00bfO es que cualquier religi\u00f3n es un valor? El&nbsp;<em>Proyecto<\/em> habla de la necesidad de tener en cuenta la \u00abherencia religiosa de Europa\u00bb. \u00bfNo es esto mera coartada oscurantista? \u00bfCreen los redactores que el gen\u00e9rico \u00abherencia religiosa\u00bb soluciona prudentemente el conflicto de los valores religiosos? Aqu\u00ed no cabe hablar de prudencia, sino de ocultaci\u00f3n y de enga\u00f1o; o acaso hay que hablar de un intento de entreabrir la puerta para que Turqu\u00eda pueda entrar en la Uni\u00f3n Europea, o para que los inmigrantes musulmanes de Alemania, Francia, Inglaterra, Espa\u00f1a o Italia puedan promover los valores isl\u00e1micos, subvencionando la educaci\u00f3n isl\u00e1mica, la edificaci\u00f3n de mezquitas y todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La redacci\u00f3n del texto hace pensar que el \u00fanico valor europeo de consenso es el euro, que tambi\u00e9n est\u00e1 enfrentado, por cierto, a otros valores de la Bolsa. Y, efectivamente, los valores del euro son los valores centrales para la Uni\u00f3n Europea, cuyo n\u00facleo fue siempre una Uni\u00f3n aduanera y lo sigue siendo, en la medida en que esta Uni\u00f3n aduanera siga desempe\u00f1ando las funciones de garant\u00eda de una fuerte democracia de mercado plet\u00f3rico, que haga posible un sostenible estado de bienestar (dentro del orden capitalista socialdem\u00f3crata). Todo esto tendr\u00e1 sin duda un gran valor; pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 necesita este valor envolverse con los valores de la&nbsp;<em>Novena Sinfon\u00eda<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 decir del art\u00edculo 70, que reconoce el derecho que toda persona tiene a la libertad de pensamiento y de conciencia?\u00bfQui\u00e9n es la Uni\u00f3n Europea para reconocer el derecho a la libertad de pensamiento y de conciencia? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ser reconocido este derecho, antes aun de que se garantice ese pensamiento y esa conciencia? \u00bfY acaso un pensamiento, si es verdadero y cient\u00edfico, puede ser libre? El grado de ingenuidad de los redactores llega aqu\u00ed al m\u00e1ximum. \u00bfNo les hubiera bastado, en efecto, reconocer el derecho a la libertad de expresi\u00f3n del pensamiento (supuesto que exista)? Dir\u00e1n los europe\u00edstas que estas \u00abf\u00f3rmulas filos\u00f3ficas\u00bb del&nbsp;<em>Proyecto<\/em> tienen poca importancia. Pero \u00bfpor qu\u00e9 recurren a ellas?<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, son suficientes para hacernos desconfiar, por su torpe ingenuidad, o por su demagogia, de los redactores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cr\u00edtica a algunos t\u00e9rminos t\u00e9rminos del Proyecto de Tratado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero vayamos a las palabras m\u00e1s t\u00e9cnicas del&nbsp;<em>Proyecto<\/em>, a las palabras \u00abTratado\u00bb y \u00abConstituci\u00f3n\u00bb, que figuran en el r\u00f3tulo del texto que ha comenzado a someterse a los referendos y a las ratificaciones parlamentarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La distinci\u00f3n entre los t\u00e9rminos \u00abTratado\u00bb y \u00abConstituci\u00f3n\u00bb no es una distinci\u00f3n meramente sem\u00e1ntica: es una distinci\u00f3n de conceptos fundamentales en el derecho internacional p\u00fablico; el cual viene, desde hace m\u00e1s de un siglo, utilizando el t\u00e9rmino Tratado (o Convenio, o Acuerdo, o Concordato) para designar a los documentos de derecho internacional que establecen asociaciones, uniones o alianzas entre Estados soberanos, ya tengan esas asociaciones un car\u00e1cter meramente administrativo (tipo Uni\u00f3n Postal Internacional), ya sean militares (como la OTAN); y tanto si son organizadas como si no lo son; tanto si se mantienen en un plano de igualdad o simetr\u00eda, como si se mantienen en un plano de desigualdad o asimetr\u00eda, como ocurr\u00eda con los Protectorados. Los \u00abeurope\u00edstas\u00bb deber\u00edan recordar en todo momento que cuando se habla de asimetr\u00eda se habla de desigualdad; porque la igualdad requiere la simetr\u00eda, adem\u00e1s de la transitividad y de la reflexividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, es tambi\u00e9n de uso com\u00fan el t\u00e9rmino \u00abConstituci\u00f3n\u00bb para designar a los documentos de derecho interno a cada Estado soberano (y aqu\u00ed surgir\u00e1 la diferencia entre \u00abConstituci\u00f3n\u00bb y \u00abEstatuto de Autonom\u00eda\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de oro modo, la diferencia entre Tratado y Constituci\u00f3n tiene que ver con el Estado y, por tanto, con el concepto de Soberan\u00eda, en un sentido pol\u00edtico. Cuando las sociedades pol\u00edticas suscriben un tratado, es porque mantienen intacta la soberan\u00eda de los Estados. Podr\u00e1n estar suscribiendo incluso un Tratado de Confederaciones, pero este tratado no implica la constituci\u00f3n de un Estado. Una Confederaci\u00f3n podr\u00e1 transformarse en un Estado, pero precisamente cuando el Tratado se extinga al ser sustituido por la Constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El ejemplo obligado es el de la Confederaci\u00f3n de las Trece Colonias (1778-1789), aprobado en la convenci\u00f3n del 17 de mayo de 1787, bajo la presidencia de Washington, la Constituci\u00f3n de los estados Unidos de Am\u00e9rica del Norte.Cada Estado perdi\u00f3 su soberan\u00eda y, por supuesto el derecho de veto. Algunos dicen que apareci\u00f3 de este modo un Estado federal, otros, un Estado confederal. pero ambos t\u00e9rminos, aplicados al caso. no desempe\u00f1an propiamente el papel de conceptos estructurales, sino el de denominaciones extr\u00ednsecas tomadas del origen (de la g\u00e9nesis). En el plano de la estructura, el concepto mismo de Estado federal es contradictorio, si lo que sugiere es que el Estado federal es un \u00abEstado de Estados confederados\u00bb. Porque \u00abEstado de Estados\u00bb, como \u00abNaci\u00f3n de Naciones\u00bb, es construcci\u00f3n contradictoria en los t\u00e9rminos, muy f\u00e1cil de decir con palabras, pero imposible de pensarla, por mucha libertad de pensamiento que concedamos a nuestros redactores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se las arreglar\u00e1n los europe\u00edstas que no tienen claro -o que no han logrado consenso- sobre si lo que quieren es una Confederaci\u00f3n de Estados europeos, manteniendo cada cual su soberan\u00eda, o unos Estados Unidos de Europa, a la manera de los Estados Unidos del Norte de Am\u00e9rica? es decir, un Estado Europeo que, para empezar, obligar\u00eda a dimitir a los jefes de Estado actuales -incluyendo al rey de Espa\u00f1a, a la reina de Inglaterra, a la reina de Holanda y dem\u00e1s monarqu\u00edas reinantes descendientes del \u00absuegro de Europa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Un Tratado entre Estados no puede conducir, por tanto, a una Constituci\u00f3n, salvo que el Tratado conviniese en un proceso simult\u00e1neo de disoluci\u00f3n de todos los Estados en cuanto tales y que se comprometieran, de forma inmediata, a congregarse de nuevo mediante la convocatoria de todos sus ciudadanos, dotados de una sola ciudadan\u00eda europea, como cuerpo electoral \u00fanico europeo. Un Parlamento constituyente redactar\u00eda el proyecto de Constituci\u00f3n europea y \u00e9sta ser\u00eda sometida a refer\u00e9ndum de ese cuerpo electoral \u00fanico, y aprobada en el mejor de los casos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el Proyecto de Tratado no puede conducir a la Constituci\u00f3n de Europa, precisamente porque la consulta a los ciudadanos ha de hacerse por Estados, sin preguntar a estos Estados si est\u00e1n dispuestos a disolverse en el momento de firmar el Tratado. El Tratado presupone a los Estados y se apoya en ellos. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda, por tanto, el Tratado conducir a una Constituci\u00f3n, que requiere la disoluci\u00f3n previa de los mismos Estados que apoyan el Tratado? Un Tratado semejante tendr\u00eda que comenzar pidiendo el suicidio de aquellas mismas personas jur\u00eddicas que lo suscriben.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen algunos europe\u00edstas que lo que ocurre es que \u00ablas antiguas distinciones entre Confederaci\u00f3n, Federaci\u00f3n o Estados Federales son obsoletas y est\u00e1n superadas\u00bb. Basta que la Uni\u00f3n Europea se constituya \u00abcediendo cada Estado una parte de su soberan\u00eda, que se transferir\u00e1 a la Uni\u00f3n\u00bb. Nos encontrar\u00edamos as\u00ed en una situaci\u00f3n nueva, la situaci\u00f3n de \u00absoberan\u00eda compartida\u00bb, que no se confundir\u00eda ni con la confederaci\u00f3n ni con el Estado federal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero otra vez estamos ante meras retah\u00edlas de palabras. No hay posibilidad de \u00abcesi\u00f3n de soberan\u00eda\u00bb. La soberan\u00eda no puede cederse, porque se rige por la ley del todo o nada. No cabe confundir \u00abcesi\u00f3n de soberan\u00eda\u00bb con delegaci\u00f3n, transferencia o pr\u00e9stamo de funciones, tales que siempre puedan recuperarse. Uno de los art\u00edculos m\u00e1s importante del texto que analizamos es el que establece que cada Estado miembro puede retirarse de la Uni\u00f3n Europea (art\u00edculo 60). Por tanto, puede recuperar sus pr\u00e9stamos o transferencias, porque conserva su propiedad, y esa recuperaci\u00f3n ser\u00eda imposible si la hubiera cedido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La relaci\u00f3n de Espa\u00f1a con cada una de las cuatro Europas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tendr\u00edamos que examinar a continuaci\u00f3n, a fin de dar cumplida repuesta a la pregunta titular, \u00bfEspa\u00f1a es Europa?, las diferentes relaciones que Espa\u00f1a mantiene con Europa seg\u00fan que la Idea de Europa utilizada sea la de tipo I, o II, o III, o IV. Y esto, encada una de las fases 1, 2 y 3 que hemos considerado.<\/p>\n\n\n\n<p>La prolijidad que la tarea de cumplir este programa requiere es incompatible con el volumen de este libro. Tan s\u00f3lo daremos algunas indicaciones para manifestar el sentido por el que habr\u00edan de orientarse nuestros pasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, si nos situamos en la perspectiva de las ideas tipo Europa I, podr\u00edamos presentar a Espa\u00f1a como una de las partes de europa m\u00e1s distinguidas dentro de esta idea. No s\u00f3lo en la fase 1 -bastar\u00eda recordar la batalla de Roncesvalles o el Camino de Santiago-, sino sobre todo la fase 2, en la que Espa\u00f1a ocupa un lugar de avanzada en el desarrollo de la civilizaci\u00f3n cristiana occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n cuando nos situamos en las ideas tipo Europa II o III, Espa\u00f1a ocupa lugares caracter\u00edsticos, que la acreditan desde luego como parte de Europa y como parte distinguida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver esta condici\u00f3n de Espa\u00f1a como parte distinguida de europa, en todos sus aspectos, con la conveniencia o incluso con la necesidad de formar parte de un Uni\u00f3n Europea (que, como venimos diciendo, en ning\u00fan momento puede confundirse o identificarse con europa, com pretende la propaganda europe\u00edsta)?<\/p>\n\n\n\n<p>Es mu frecuente confundir, en efecto, la evidencia de que Espa\u00f1a es parte de Europa con las pretensiones imperativas de formar plenamente, sin reservas, de la Uni\u00f3n Europea. pero precisamente es en la evidencia de que Espa\u00f1a es parte distinguida de Europa, e incluso una de sus partes originarias, en donde descansan tambi\u00e9n los argumentos m\u00e1s importantes capaces de disuadirnos de ese ingreso sin reservas en la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, un ingreso semejante har\u00eda descender a Espa\u00f1a muchos escalones por debajo de aquellos que la historia le ha hecho posible escalar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo Espa\u00f1a, cuya identidad con la Comunidad hisp\u00e1nica no puede jam\u00e1s menospreciar o considerar ajena, puede entrar a formar parte de un Club, Confederaci\u00f3n o Estados Unidos en los que su idioma quede rebajado al mismo rango que conviene por ejemplo al checo, al lituano o al retorrumano, al catal\u00e1n o al euskera? El ingreso de Espa\u00f1a en una Confederaci\u00f3n de Estados europeos la pondr\u00eda en peligro de rebajar sus niveles en cuanto capacidad de decisi\u00f3n en asuntos pol\u00edticos a los que le corresponde seg\u00fan criterios de volumen demogr\u00e1fico. Es decir, pondr\u00eda a Espa\u00f1a en un rango similar al de Polonia, pero muy inferior al de Alemania, Francia, Reino Unido, incluso Italia. Y este rango es incompatible con la identidad que le corresponde a Espa\u00f1a en el contexto de la Comunidad hisp\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>No entramos en las cuestiones de las ventajas econ\u00f3micas que puede reportar a Espa\u00f1a su integraci\u00f3n plena en el Mercado Com\u00fan Europeo. Pero \u00bfpor qu\u00e9 revestir este Mercado Com\u00fan de una&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/espana-no-es-un-mito\/back-matter\/glosario#base\">superestructura<\/a>pol\u00edtica, la Uni\u00f3n Europea, con su Parlamento, su Gobierno, su Comisi\u00f3n, su Tribunal de Justicia? \u00bfAcaso esta superestructura pol\u00edtica, biotopo ideal para miles de eurobur\u00f3cratas y europarlamentarios es no ya innecesaria a Europa, sino nociva como un c\u00e1ncer y contraproducente?<\/p>\n\n\n\n<p>La pertenencia de Espa\u00f1a a un Mercado Com\u00fan Europeo puede favorecer sin duda a la econom\u00eda espa\u00f1ola; pero precisamente cuando no est\u00e9 obligada por compromisos pol\u00edticos en los que siempre tiene mucho m\u00e1s que perder y poco que ganar ante las pretensiones de Francia y Alemania. El Mercado Com\u00fan Europeo puede ser interesante para Espa\u00f1a, pero siempre que se mantenga al margen de una Uni\u00f3n pol\u00edtica europea.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a es Europa, y lo es muchos siglos antes de que hayan comenzado a darse los pasos hacia una Uni\u00f3n pol\u00edtica europea. Por consiguiente, \u00bfqui\u00e9n puede creer que Espa\u00f1a dejar\u00eda de ser parte de Europa, aunque permaneciese al margen de la Confederaci\u00f3n pol\u00edtica europea, supuesto que ella pudiera llegar a constituirse, m\u00e1s all\u00e1 del papel, es decir, m\u00e1s all\u00e1 de la Europa de papel?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;Gustavo Bueno&nbsp;(Espa\u00f1a no es un mito. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, proseguimos la edici\u00f3n digital de esta obra, con la s\u00e9ptima y \u00faltima pregunta: \u00bfESPA\u00d1A ES EUROPA? 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