{"id":1275,"date":"2019-03-23T19:22:38","date_gmt":"2019-03-23T19:22:38","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/spanishclassicbooks\/?p=1275"},"modified":"2019-11-28T19:48:31","modified_gmt":"2019-11-28T19:48:31","slug":"espana-no-es-un-mito-pregunta-6-existe-en-el-presente-una-cultura-espanola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/espana-no-es-un-mito-pregunta-6-existe-en-el-presente-una-cultura-espanola\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a no es un mito \u2013 Pregunta 6: \u00bfExiste, en el presente, una cultura espa\u00f1ola?"},"content":{"rendered":"\n<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/ing\/gbm.htm\">Gustavo Bueno<\/a>&nbsp;(<em>Espa\u00f1a no es un mito<\/em>. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, proseguimos la edici\u00f3n digital de esta obra, con la sexta pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEXISTE, EN EL PRESENTE, UNA CULTURA ESPA\u00d1OLA?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta pregunta no puede contestarse \u00abde frente\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta pregunta no puede ser contestada de frente, es decir, avanzando hacia delante (en&nbsp;<em>progressus<\/em>) una vez formulada, como si se tratase de una pregunta del tipo: \u00ab\u00bfExiste un Servicio Oficial de Correos espa\u00f1ol?\u00bb, o bien \u00ab\u00bfExiste una Red Nacional de Ferrocarriles Espa\u00f1oles?\u00bb; pues las preguntas de este tipo se supone que parten de t\u00e9rminos ya definidos (\u00abServicio Oficial de Correos\u00bb, \u00abRed Nacional de Ferrocarriles\u00bb) o, por lo menos, mejor definidos por conceptos, o definibles t\u00e9cnicamente, de lo que puedan serlo las Ideas que encontramos impl\u00edcitas en los t\u00e9rminos \u00abCultura espa\u00f1ola\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual constituye una ingenuidad imperdonable tratar de responder \u00abavanzando de frente\u00bb a la pregunta \u00ab\u00bfexiste la Cultura espa\u00f1ola?\u00bb; porque esta pregunta es capciosa, \u00abcon trampa\u00bb. Es necesario comenzar d\u00e1ndole la vuelta, rode\u00e1ndola hacia atr\u00e1s (es decir, procediendo en el sentido de un&nbsp;<em>regressus<\/em>) a fin de establecer previamente el alcance de los t\u00e9rminos que la componen, \u00abCultura\u00bb y \u00abespa\u00f1ola\u00bb, junto con las Ideas en ellos implicadas, desde las cuales se dispara la pregunta. Cabr\u00eda decir, por tanto, que nuestra respuesta tendr\u00e1 ante todo una orientaci\u00f3n metodol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La \u00abcultura administrada\u00bb como \u00abcultura circunscrita\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vaya por delante, como premisa desde la cual vamos a internarnos en los vericuetos en los que se diversifica la pregunta, la consideraci\u00f3n de la \u00abCultura\u00bb en cuanto palabra viva (y con vida cada vez m\u00e1s potente y actual), como t\u00e9rmino ideol\u00f3gico que arrastra una nebulosa ideol\u00f3gica cuya naturaleza oscura y confusa alcanza grados tan intensos que llegan a hacerla tenebrosa y repugnante. Sobre todo, cuando se contrasta con las ingenuas y entusi\u00e1sticas maneras de utilizar el t\u00e9rmino \u00abcultura\u00bb por las gentes implicadas directamente en proyectos pol\u00edticos, ll\u00e1mense Ministerio de Cultura de Espa\u00f1a, Consejer\u00eda de Cultura Vasca, Forum de las Culturas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La Idea de Cultura, tal corno fue conform\u00e1ndose en el campo de la Antropolog\u00eda cultural, comprend\u00eda a todas las partes de ese \u00abtodo complejo\u00bb, o conjunto de \u00abinstituciones normadas\u00bb del que hablaron los cl\u00e1sicos de la Antropolog\u00eda. Conjunto en el que se incluyen tanto las formas de producci\u00f3n corno las formas de parentesco; tanto los estilos de la cer\u00e1mica corno los de la arquitectura, tanto las diversas especies de la danza (pongamos por caso la jota, la sardana, el aurresku, la mu\u00f1eira) como las formas de los desfiles militares. Tambi\u00e9n es verdad que el t\u00e9rmino \u00abcultura\u00bb, para adaptarse a situaciones pragm\u00e1ticas m\u00e1s coyunturales, restringi\u00f3 muy pronto su extensi\u00f3n y se circunscribi\u00f3 a unos l\u00edmites m\u00e1s estrechos, los propios de una \u00abCultura circunscrita\u00bb o \u00abCultura administrada\u00bb por instituciones pol\u00edticas ad hoc. Instituciones que nos permiten dar definiciones de\u00edcticas de Cultura muy distantes ya de las definiciones que ofrec\u00edan los cl\u00e1sicos y que, aunque parecen ir\u00f3nicas, son mucho m\u00e1s precisas desde un punto de vista pr\u00e1ctico, o jur\u00eddico administrativo, corno pueda serlo la siguiente: \u00abCultura es todo aquello que cae bajo la jurisdicci\u00f3n de una Consejer\u00eda de Cultura o del Ministerio de Cultura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si entrarnos en la enumeraci\u00f3n de los contenidos incluidos en la expresi\u00f3n \u00abtodo aquello\u00bb, nos encontramos, cuando mantenemos la \u00f3ptica de la antropolog\u00eda cultural, con ausencias escandalosas: pr\u00e1cticamente nada de aquello que cae bajo la jurisdicci\u00f3n de la Consejer\u00eda o de Ministerio de Agricultura forma parte de la jurisdicci\u00f3n de la Consejer\u00eda o del Ministerio de Cultura, siendo as\u00ed que la Consejer\u00eda o el Ministerio de Agricultura deb\u00edan entrar de lleno en el \u00e1mbito de las competencias de esas instancias tuteladoras de la Cultura que se acogen a su nombre (la Idea de Cultura comenz\u00f3 precisamente por la Idea de agricultura). \u00bfY el Ministerio de la Guerra?\u00bfAcaso los fusiles, los carros de combate, los misiles intercontinentales, los acorazados, los aviones militares, incluso la bomba at\u00f3mica no son todos ellos \u00abobjetos\u00bb o \u00abinstituciones\u00bb culturales y, a veces, propios de una Cultura refinada y superior? En realidad, un Ministerio de Cultura (o, en su caso, una Consejer\u00eda de Cultura, o incluso una Casa de la Cultura) deber\u00eda reabsorber a todos los dem\u00e1s ministerios, consejer\u00edas y concejal\u00edas; y como Casa de la Cultura de una ciudad, habr\u00eda que considerar propiamente a la ciudad entera, es decir, a sus edificios, estatuas, calles, instalaciones de alcantarillado&#8230;, puesto que son tambi\u00e9n partes del \u00abtodo complejo\u00bb que E. Tylor design\u00f3 como \u00abCultura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta situaci\u00f3n, que la mayor parte de los pol\u00edticos considerar\u00e1n absurda (lo que demuestra el grado de inconsciencia y de estupidez en el que viven), obligar\u00e1 a plantear una cuesti\u00f3n que, si no fuera por la inconsecuencia profunda del afectado, habr\u00eda que llamar \u00abobstinaci\u00f3n\u00bb de los pol\u00edticos o polit\u00f3logos: \u00bfcu\u00e1l es el criterio que ha presidido la selecci\u00f3n, dentro del \u00abtodo complejo\u00bb, de aquellos contenidos culturales que han ido pasando a formar parte de la jurisdicci\u00f3n de los ministerios, consejer\u00edas o concejal\u00edas de Cultura?<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas hip\u00f3tesis podr\u00edan aducirse. Por ejemplo, la hip\u00f3tesis (que alienta en muchos pol\u00edticos que giran en torno a la cultura) seg\u00fan la cual el selector ser\u00eda la idea de un \u00abReino del Esp\u00edritu\u00bb que dejar\u00eda como resto, en el \u00abtodo complejo\u00bb, aquello que pertenece al \u00abReino de la Materia\u00bb, a la \u00abprosa de la vida\u00bb. Pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no incluir en la jurisdicci\u00f3n de los ministerios, consejer\u00edas y concejal\u00edas de Cultura a los templos o a las Facultades de Teolog\u00eda? Y por supuesto, habr\u00eda que incluir tambi\u00e9n en aquellos ministerios o consejer\u00edas a todas las facultades o escuelas universitarias, a las bibliotecas y laboratorios de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No, sin duda el criterio que presidi\u00f3 la selecci\u00f3n que delimit\u00f3 la \u00abCultura administrada\u00bb (o circunscrita) no fue el del \u00abEsp\u00edritu\u00bb; los desajustes de su definici\u00f3n con la extensi\u00f3n de esta jurisdicci\u00f3n son demasiado pronunciados. Las fuentes de la \u00abCultura circunscrita\u00bb (o de la circunscripci\u00f3n de la Cultura y, en el l\u00edmite, de la Cultura por antonomasia) han de manar de otro lado. \u00bfCu\u00e1l puede ser \u00e9ste?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, el lado del que manan las fuentes mismas de las nacionalidades. Son las \u00abnacionalidades\u00bb, o las naciones, el criterio que, de hecho, origina la circunscripci\u00f3n de la Cultura en los ministerios, consejer\u00edas o concejal\u00edas correspondientes. Por ello, lo que estas instituciones \u00abcircunscriben\u00bb en el \u00abtodo complejo\u00bb es precisamente lo que puede ser tomado como \u00abhecho diferencial\u00bb (como hecho distintivo, aunque no sea constitutivo) de una naci\u00f3n (pol\u00edtica o \u00e9tnica) frente a las otras; pr\u00e1cticamente el folclore, como \u00absaber de cada pueblo\u00bb, en lo que tiene de diferencial respecto de los otros pueblos y que, por lo tanto, se dice, constituye su propia identidad. Por ello, entre los \u00abcontenidos espirituales\u00bb de una Casa de Cultura podremos encontrar tanto un arado como una flecha, tanto un tablado esc\u00e9nico como un aparato de tortura, tanto una escenificaci\u00f3n de vud\u00fa como una escenificaci\u00f3n de la&nbsp;<em>danza prima<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Idea objetiva de Cultura como invento del idealismo alem\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, la Cultura circunscrita constituye un indicador privilegiado del camino que sigui\u00f3, en su \u00abdespliegue evolutivo\u00bb, la propia Idea de Cultura objetiva. Comenz\u00f3 \u00e9sta a conformarse (a finales del siglo XVIII), por obra de Herder, Fichte y otros fil\u00f3sofos protestantes e idealistas alemanes, como una Idea que distingue al Hombre, globalmente considerado, de los animales. Los \u00abhombres\u00bb, en la medida en que no se reducen a la condici\u00f3n de meras partes del Reino Animal, en el que Linneo los hab\u00eda colocado, son aquellos seres que, adem\u00e1s o al margen de tener un Alma espiritual, tienen Cultura. La Cultura eleva a los hombres sobre su estado de mera animalidad, los redime de ella, los salva, los cura de su condici\u00f3n de partes del Reino de la Naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, la Cultura, en el sentido objetivo, ejerce sobre los hombres las mismas funciones que, desde siglos, entre los cristianos, ejerc\u00eda el Reino de la Gracia sobre el Reino de la Naturaleza. En este sentido cabe afirmar (como lo hemos afirmado en&nbsp;<em>El mito de la cultura<\/em>) que el Reino de la Cultura (de la cultura objetiva, no de la cultura meramente subjetiva, que se reduce a la educaci\u00f3n, al aprendizaje o a la crianza individual) es una \u00absecularizaci\u00f3n\u00bb del antiguo Reino de la Gracia, una vez que se hubo eclipsado, sobre todo entre fil\u00f3sofos educados en ambientes protestantes, la fe en la Gracia de Dios como don concedido por el Esp\u00edritu Santo a los hombres. El Esp\u00edritu Santo fue sustituido por el Esp\u00edritu del Pueblo, o&nbsp;<em>Volksgeist<\/em>, que al \u00absoplar\u00bb sobre las naciones les entregaba, como don supremo, la Cultura y las transformaba en \u00abnaciones de cultura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Cultura no s\u00f3lo diferencia al Hombre de la Naturaleza, sirve sobre todo para diferenciar y oponer a unos hombres con otros hombres<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende bien que, simult\u00e1neamente al proceso de conformaci\u00f3n de la Idea de Cultura como criterio para diferenciar a los hombres de los animales, comenzase a utilizarse la Idea de Cultura como criterio para diferenciar a unos hombres de otros, a unos pueblos de otros pueblos, unas naciones de otras naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo los pueblos comenzar\u00e1n a distinguirse de otros pueblos por&nbsp;<em>sus culturas<\/em>; y la fusi\u00f3n (o con-fusi\u00f3n) de los pueblos y sus culturas propias ser\u00e1 denominada, en su momento, \u00abetnia\u00bb. De este modo, la diversidad de los pueblos aparecer\u00e1 como una diversidad de etnias, como una diversidad de naciones \u00e9tnicas. Y se ir\u00e1 abriendo camino la Idea, o el Mito, de que cada Cultura resulta emanada de cada Pueblo, como si \u00e9ste fuera una sustancia de cuyo seno brota precisamente su cultura propia. La sustantivaci\u00f3n de la Cultura es, de este modo, correlativa a la sustantivaci\u00f3n del Pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los pueblos son diversos, muchas veces distantes unos de otros, incluso sin contactos entre s\u00ed durante siglos. De este modo se comprende que un pueblo, sobre todo si es m\u00e1s poderoso que sus vecinos, llegue a ver a su \u00abpropia cultura\u00bb (o lo que en su momento se llamar\u00e1 su cultura) como la \u00fanica cultura propiamente dicha y, por supuesto, superior a todas las dem\u00e1s culturas que haya llegado a conocer. El etnocentrismo (que suele arrastrar, en una fase de su desarrollo, un monote\u00edsmo) tiene aqu\u00ed su origen (muchos pueblos se designan a s\u00ed mismos con la misma palabra con la que designan al hombre en general).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como los \u00abpueblos etnoc\u00e9ntricos\u00bb son, parad\u00f3jicamente, varios, su confrontaci\u00f3n dar\u00e1 lugar (si esta confrontaci\u00f3n puede acabar resolvi\u00e9ndose, despu\u00e9s de guerras seculares, en la forma de una \u00abcoexistencia pac\u00edfica\u00bb) a una situaci\u00f3n que ser\u00e1 reconocida como \u00abpluralismo cultural\u00bb, que suele llevar asociado un \u00abrelativismo cultural\u00bb, una especie de \u00abpolite\u00edsmo\u00bb de las culturas. Un pluralismo cultural que se presenta a veces en versi\u00f3n positiva (\u00abTodas las culturas son igualmente valiosas, como todos los dioses son manifetaciones de un mismo Dios\u00bb) y otras veces en su versi\u00f3n negativa (en su l\u00edmite como \u00abcontracultura\u00bb: \u00abNinguna cultura tiene valor; s\u00f3lo lo tiene la Naturaleza\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>La versi\u00f3n del pluralismo cultural en la forma relativista-positiva de la coexistencia pac\u00edfica nos pone muy cerca de visiones armonistas e irenistas muy asentadas en nuestros d\u00edas. Podemos tomar como prototipos de estas visiones irenistas las mantenidas por la UNESCO, en su modalidad laica, y las mantenidas por la Iglesia cat\u00f3lica tras el Vaticano II, en su modalidad religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abG\u00e9nero humano\u00bb se muestra as\u00ed repartido en culturas, en esferas culturales sustantivas, correspondientes a cada pueblo y constitutivas de su \u00abidentidad\u00bb. Estas culturas, estos pueblos que se suponen, desde luego, diversos y heterog\u00e9neos, pueden sin duda ser clasificados en funci\u00f3n de sus semejanzas en especies, g\u00e9neros, \u00f3rdenes o clases (\u00abculturas africanas\u00bb, \u00abculturas asi\u00e1ticas\u00bb, \u00abculturas mesoamericanas\u00bb, \u00abculturas europeas\u00bb&#8230;). Por supuesto, ser\u00e1 preciso reconocer el axioma de que es necesario conservar estas culturas (que pueden contener instituciones como la ablaci\u00f3n del cl\u00edtoris, el tab\u00fa de las transfusiones de sangre, el burka, las lapidaciones o las inmolaciones por Al\u00e1), en nombre de un principio de \u00abbiodiversidad cultural\u00bb, paralelo al principio de biodiversidad natural, que tambi\u00e9n nos orienta hacia la conservaci\u00f3n, en su justo equilibrio, de las vegetaciones que \u00abemanan\u00bb del suelo de cada biotopo.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, el principio sagrado (es decir, m\u00edtico) de \u00abconservaci\u00f3n de la biodiversidad cultural\u00bb (por tanto, de las identidades culturales de cada pueblo, de las diferentes esferas culturales) se realimentar\u00e1 con el principio irenista de la \u00abconcordia entre las culturas\u00bb, que otras veces se expresa como \u00abconcordia entre las civilizaciones\u00bb, conseguida acaso tras una alianza entre ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde brotan estas ideolog\u00edas panfilistas y de d\u00f3nde sacan fuerza para mantenerse, siendo as\u00ed que carecen por completo de todo respaldo real, material?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, entre las fuentes de estas ideolog\u00edas metaf\u00edsicas (que pol\u00edticamente toman la forma del pacifismo fundamentalista, que fue formulado por Kant en su doctrina de la paz perpetua) hay que contar, por un lado, el temor (es decir, el respeto) de unos pueblos o esferas culturales ante las otras, por tanto el temor a la guerra y el deseo, en la medida de lo posible, de la coexistencia pac\u00edfica. Pero, por otro lado, hay que contar tambi\u00e9n, entre las fuentes de este armonismo, a las voluntades \u00abidentitarias\u00bb que se han ido segregando en cada esfera cultural, en cada pueblo; cuando esas voluntades comiencen a percibirse como aprisionadas por otras esferas culturales que, por razones hist\u00f3ricas, pretenden envolverlas \u00absiguiendo los m\u00e9todos del imperialismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las \u00abidentidades culturales\u00bb no siempre pueden mantenerse en coexistencia pac\u00edfica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos de este modo en la paradoja de que el armonismo panfilista es s\u00f3lo un modo de disimular la voluntad identitaria de secesi\u00f3n de las \u00abculturas envueltas\u00bb, que perciben como una prisi\u00f3n (una \u00abprisi\u00f3n de naciones\u00bb) a la \u00abcultura envolvente\u00bb. El panfilismo, el armonismo, asume ahora una funci\u00f3n estrat\u00e9gica clara: lograr convencer a las \u00abesferas culturales envolventes\u00bb de su condici\u00f3n de superestructuras; hacerles comprender que, en nombre de la libertad y de la paz, deben disolver su identidad superestructural y dejar paso a las verdaderas identidades representadas por las naciones culturales de base, es decir, por las culturas de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a debe comprender, con la mejor disposici\u00f3n hacia la paz, la armon\u00eda y la concordia, que sus pretensiones de cultura envolvente de las esferas culturales comprendidas en ella (la cultura catalana, la cultura vasca, la cultura ibicenca, la cultura berciana&#8230;) son superestructurales e irreales, un mero subproducto imperialista residual del franquismo. Los gobiernos de izquierda de Espa\u00f1a deber\u00e1n comprender que la \u00fanica v\u00eda para la coexistencia pac\u00edfica es reconocer la sustantiva identidad cultural de Catalu\u00f1a, la del Pa\u00eds Vasco, la de Ibiza o la identidad cultural del Bierzo y por lo tanto declarar inexistente la identidad cultural espa\u00f1ola y acusar de espa\u00f1olismo culpable a cualquier intento de defender su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, tanta concordia entre las culturas, tanta alianza entre civilizaciones, s\u00f3lo ser\u00eda posible si algunas culturas o civilizaciones (en nuestro caso, la Cultura espa\u00f1ola) decidieran inmolarse, en nombre del G\u00e9nero humano, a la manera como tantos agarenos se inmolan en nombre de Al\u00e1, a fin de que otras culturas (la catalana, la vasca, la gallega, la berciana&#8230;) puedan sobrevivir en coexistencia pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfy si ocurre que tambi\u00e9n las culturas envolventes, la espa\u00f1ola en nuestro caso, tienen tambi\u00e9n voluntad de sobrevivir?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tesis de la posibilidad de un pluralismo de culturas en pie de igualdad y en coexistencia pac\u00edfica es insostenible<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz de todo este embrollo metaf\u00edsico, en el que terminan encharc\u00e1ndose los pacifistas y los belicistas en funci\u00f3n de las identidades culturales de las \u00abesferas envolventes\u00bb y de las \u00abesferas envueltas\u00bb no es otro, a nuestro entender, que el mito mismo de las \u00abesferas culturales\u00bb, el mito de la pluralidad de las culturas sustantivas de los pueblos, susceptibles hipot\u00e9ticamente de coexistir pac\u00edficamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00abidentidades culturales\u00bb no son sustantivas, sino derivadas de c\u00edrculos de instituciones relacionadas por nexos de causalidad morfodin\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si rechazamos de plano la concepci\u00f3n de las culturas como identidades sustanciales, esf\u00e9ricas, emanadas de los diferentes pueblos y con \u00abse\u00f1as de identidad\u00bb (sustancial) caracter\u00edsticas, todo comienza a aclararse. Sencillamente, no existen identidades sustanciales culturales: no existe una cultura catalana, ni existe una cultura vasca, ni existe una cultura gallega, ni existe una cultura berciana. Tampoco existe, como sustancia o identidad sustancial, una cultura espa\u00f1ola. Las esferas culturales no son sustancias: son unidades morfodin\u00e1micas, constituidas por instituciones muy heterog\u00e9neas, concatenadas a lo largo de los siglos, unas con otras, mediante relaciones causales (no sustanciales) capaces de formar c\u00edrculos culturales de concatenaciones causales. Por ello, los c\u00edrculos de concatenaci\u00f3n causal cultural pueden tener radios de longitud muy diversa; y la potencia causal de cada c\u00edrculo cultural, de cada torbellino causal, ha de ser tambi\u00e9n muy diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Es absolutamente gratuito y err\u00f3neo suponer que todas las culturas son iguales. Una lengua es una instituci\u00f3n, que forma parte esencial de un c\u00edrculo causal cultural, pero que no es una \u00abse\u00f1a de identidad\u00bb de ninguna esfera cultural, de ninguna identidad sustancial. Pero hay idiomas cuyo radio de acci\u00f3n, cuya potencia causal, es mucho mayor que la de otros idiomas. Y es totalmente rid\u00edculo tratar de equipararlos. Y esto ocurre con otras muchas instituciones culturales, que adem\u00e1s no son exclusivas de cada esfera cultural, sino que aparecen, por difusi\u00f3n, presentes en muchas de ellas o en todas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco es cierto, en consecuencia, que todas estas culturas, o c\u00edrculos de causalidad cultural, sean compatibles entre s\u00ed y puedan permanecer en un estado coexistente de paz perpetua. En el centro de una ciudad, como Jerusal\u00e9n o C\u00f3rdoba, no se puede pretender mantener a la vez una catedral, una mezquita y una sinagoga: con raz\u00f3n el arzobispo de C\u00f3rdoba se niega a recibir a comisiones que act\u00faan en nombre de la mezquita de C\u00f3rdoba, porque la mezquita de C\u00f3rdoba s\u00f3lo lo fue hist\u00f3ricamente, en el intervalo hist\u00f3rico en que aquel lugar dej\u00f3 de ser templo cristiano; lo mismo ocurre con Santa Sof\u00eda de Constantinopla, que a pesar de haber sido el centro de la cristiandad y de que Turqu\u00eda quiere ingresar en la Uni\u00f3n Europea, sigue siendo una mezquita.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los \u00abc\u00edrculos de concatenaci\u00f3n causal cultural\u00bb entran en conflicto, no porque sean incompatibles seg\u00fan sus \u00abidentidades sustanciales\u00bb esf\u00e9ricas, que no existen. Las incompatibilidades se establecen, no entre las culturas sustantivas, tomadas como un todo, o entre las supuestas civilizaciones (porque en cada momento hist\u00f3rico la Civilizaci\u00f3n s\u00f3lo es una), la incompatibilidad se establece entre partes (o instituciones) de estas culturas objetivas. Y por ello tampoco cabe la concordia, la armon\u00eda o la alianza entre estas culturas o civilizaciones dotadas de esas supuestas identidades sustanciales culturales, por la raz\u00f3n de que tales identidades culturales no existen como esferas o sujetos capaces de concordar o de pactar. Todo eso es pura metaf\u00edsica, pero tan entretejida, como un c\u00e1ncer, con las ideas emanadas de los cerebros de nuestros pol\u00edticos, polit\u00f3logos, ide\u00f3logos y antrop\u00f3logos autonomistas que s\u00f3lo mediante un tratamiento quir\u00fargico ser\u00eda posible liberarles de estas nebulosas metaf\u00edsicas.<\/p>\n\n\n\n<p>La incompatibilidad o la compatibilidad, el conflicto o el pacto, se establecen no entre las culturas, sino entre instituciones de un mismo c\u00edrculo cultural o de diversos c\u00edrculos culturales. Son las instituciones las que resultan ser incompatibles con otras instituciones. La instituci\u00f3n de la monogamia es incompatible con la instituci\u00f3n de la poliandria, la instituci\u00f3n de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n es incompatible con las instituciones comunistas, la instituci\u00f3n del dogma de la Trinidad cat\u00f3lica es incompatible, por muchos deseos de paz entre las religiones que prediquen sus jefes respectivos, con la instituci\u00f3n del monote\u00edsmo musulm\u00e1n. La instituci\u00f3n de una naci\u00f3n catalana, vasca o gallega es incompatible con la instituci\u00f3n de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. La instituci\u00f3n de la oficialidad de la lengua espa\u00f1ola, dentro de Espa\u00f1a, es totalmente incompatible con la instituci\u00f3n de las lenguas auton\u00f3micas, a t\u00edtulos de alternativas oficiales a la lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mucho menos es compatible con el proyecto delirante de algunos nacionalistas que dicen querer conseguir que las lenguas vern\u00e1culas (catal\u00e1n, vascuence, gallego) -y por la misma raz\u00f3n deber\u00edan decir: panocho, bables, ansotano&#8230;- sean, \u00abpuesto que son espa\u00f1olas\u00bb, oficiales no s\u00f3lo en su propia comunidad aut\u00f3noma, sino en cada una de las diecisiete autonom\u00edas de Espa\u00f1a (de manera que, por ejemplo, todas las televisiones p\u00fablicas y privadas de Espa\u00f1a debieran ofrecer su programaci\u00f3n en todas las lenguas distintas del \u00abEstado espa\u00f1ol\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, el proyecto parte del error garrafal que le da origen: dar por supuesta la igualdad de todas las lenguas culturales de Espa\u00f1a, olvidando el car\u00e1cter hist\u00f3rico de estas lenguas y de sus propias leyes de expansi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 si el catal\u00e1n, el gallego o el vascuence -o el panocho o los bables- que se vienen hablando durante siglos y siglos no pudieron extenderse por toda Espa\u00f1a (y menos a\u00fan por todo el Mundo, como sucedi\u00f3 con el espa\u00f1ol) van a poder extenderse ahora, por Decreto, en el pr\u00f3ximo lustro? Este proyecto, aparte de pol\u00edticamente inviable de hecho, implica, de derecho, una metodolog\u00eda coactiva y dictatorial, que entra en conflicto con la realidad de las \u00abestructuras ling\u00fc\u00edsticas culturales\u00bb, que tienen sus propias leyes hist\u00f3ricas. Decretar imperativamente el multiling\u00fcismo en toda Espa\u00f1a, si alg\u00fan Gobierno en pleno delirio lo hiciese, desencadenar\u00eda una sucesi\u00f3n de motines y de tumultos, si llegase a ponerse en pr\u00e1ctica; en otro caso, ser\u00eda papel mojado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todos estos conflictos entre instituciones culturales no tienen nada que ver con \u00abconflictos de culturas\u00bb o con la violaci\u00f3n de los \u00abderechos sagrados identitarios\u00bb. Lo que no quiere decir que los conflictos entre instituciones, y los grupos sociales que las encarnan, no sean mucho m\u00e1s violentos de lo que puedan serlo los conflictos entre las culturas, que no pueden ser violentos por la sencilla raz\u00f3n de que no existen.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Existen conflictos insuperables entre instituciones culturales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si por \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb entendemos el concepto geogr\u00e1fico etnol\u00f3gico de un \u00ab\u00e1rea cultural\u00bb (o bien de un c\u00edrculo de cultura), delimitada a la escala en la cual figuran como unidades \u00e1reas tales como precisamente Espa\u00f1a, al lado de Francia, Inglaterra, Alemania o Italia; es decir, si por \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb entendemos un c\u00edrculo espec\u00edfico de cultura, delimitado en el an\u00e1lisis de un \u00e1rea o c\u00edrculo gen\u00e9rico envolvente (como pudiera serlo el de la cultura europea o el de la cultura occidental), frente a otras unidades de su escala (tales como culturas africanas o culturas asi\u00e1ticas o culturas orientales), entonces la respuesta afirmativa a la pregunta titular no ofrecer\u00eda mayores dificultades que las propias de una taxonom\u00eda geogr\u00e1fica descriptiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Una taxonom\u00eda que, por ser geogr\u00e1fica, habr\u00e1 de ir referida necesariamente a un tiempo hist\u00f3rico definido, en cuanto componente imprescindible de la misma delimitaci\u00f3n geogr\u00e1fica etnol\u00f3gica (no es lo mismo hablar de la \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb con referencia a la \u00e9poca prerromana que con referencia a \u00e9pocas posteriores). Nos referimos aqu\u00ed, desde luego, a la \u00e9poca del presente, en la medida en que este \u00abpresente\u00bb es, a su vez, s\u00f3lo una fase de un proceso hist\u00f3rico, muchos de cuyos estratos pret\u00e9ritos hay que entenderlos como actuantes en el propio presente, a la manera como se dice, seg\u00fan ya hemos indicado, que los dinosaurio no son hoy meras figuras inexistentes, propias de una especie geol\u00f3gica pret\u00e9rita, sino que existen todav\u00eda transformados en nuestras palomas, urracas o avestruces.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con esta referencia al presente podr\u00eda afirmarse que en el territorio peninsular, con sus islas y territorios adyacentes, cabe reconocer, desde luego, a efectos taxon\u00f3micos descriptivos, un \u00ab\u00e1rea cultural espa\u00f1ola\u00bb, suficientemente diferenciada por un conjunto de rasgos distintivos (idioma, costumbres, tasa de interacci\u00f3n entre sus habitantes) respecto de las \u00e1reas vecinas (del \u00e1rea cultural francesa, del \u00e1rea cultural italiana, del \u00e1rea cultural marroqu\u00ed&#8230;). Y esto sin perjuicio de que estas diferentes \u00e1reas culturales espec\u00edficas participen de rasgos gen\u00e9ricos (por ejemplo, la condici\u00f3n de idiomas rom\u00e1nicos o bien indoeuropeos) o simplemente comunes en todo o en parte (estilos arquitect\u00f3nicos, fiestas de toros, sin perjuicio de sus variedades comunes a Espa\u00f1a, Portugal o sur de Francia).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La hip\u00f3tesis del pluralismo cultural espa\u00f1ol no deja hueco a un Ministerio de Cultura de Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero la pregunta \u00ab\u00bfexiste en el presente una Cultura espa\u00f1ola?\u00bb toma un giro muy distinto cuando, aun manteni\u00e9ndose en la perspectiva geogr\u00e1fico-etnol\u00f3gica de las \u00e1reas culturales de la Tierra, cambia la escala de los par\u00e1metros de las unidades de \u00e1rea de referencia, es decir, cuando en lugar de referirse a unidades tales como Espa\u00f1a, Francia o Italia, toma unidades tales como Catalu\u00f1a, Pa\u00eds Vasco, Galicia o el Bierzo. Y este cambio de escala, o de par\u00e1metros, se hace a\u00fan m\u00e1s acusado cuando se produce s\u00f3lo en el \u00e1rea de la cultura espa\u00f1ola, pero manteniendo intactos los par\u00e1metros de la \u00abcultura francesa\u00bb o de la \u00abcultura italiana\u00bb, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la pregunta \u00ab\u00bfexiste en el presente una Cultura espa\u00f1ola?\u00bb se ha disparado, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, a partir de la negaci\u00f3n (a veces, de la simple duda) de la existencia de una cultura espa\u00f1ola, por parte de los nacionalistas catalanes, vascos o gallegos, principalmente. La negaci\u00f3n suele formularse, de modo abstracto, de esta manera: no puede afirmarse que a Espa\u00f1a le corresponda una cultura, la cultura espa\u00f1ola, porque Espa\u00f1a se caracteriza por su \u00abpluralismo cultural\u00bb, por constituir una rica floraci\u00f3n de las culturas m\u00e1s diversas: catalana, vasca, gallega, castellana, andaluza, ibicenca&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de pluralismo cultural es totalmente ambiguo, no s\u00f3lo porque no define los contenidos de las unidades culturales, sino tampoco su escala. El pluralismo se entiende en funci\u00f3n de determinadas unidades, las unidades de las esferas culturales auton\u00f3micas, pidiendo por tanto el principio: la negaci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola parece una consecuencia inevitable. Jordi Pujol, en su calidad de presidente de la Generalidad, propuso formalmente la supresi\u00f3n del Ministerio de Cultura de Espa\u00f1a, por entender que este Ministerio implicaba una concepci\u00f3n del Estado espa\u00f1ol como custodio y promotor de una cultura espa\u00f1ola inexistente, siendo as\u00ed que el cuidado y promoci\u00f3n de las \u00abculturas nacionales\u00bb deb\u00eda correr a cargo de las comunidades aut\u00f3nomas respectivas, con las competencias pertinentes debidamente \u00abtransferidas\u00bb, y hasta tanto estas comunidades aut\u00f3nomas, que reivindican su identidad cultural propia, no sean reconocidas como Naciones pol\u00edticas soberanas, como Estados. Nadie puede negar que la doctrina de Fichte sobre el Estado, como Estado de Cultura, encontr\u00f3 en los nacionalistas catalanes, vascos o gallegos sus m\u00e1s firmes, por no decir anacr\u00f3nicos, defensores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la negaci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola por parte de las nacionalidades fraccionarias peninsulares procede de la concepci\u00f3n de la cultura como entidad repartida en esferas sustantivas que constituyen las unidades de ese invocado, con arrobo, pluralismo cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comienza entendiendo las unidades culturales a escala de los par\u00e1metros fraccionarios (regionales, si se prefiere). Si, en el \u00e1mbito geogr\u00e1fico de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica e islas adyacentes se reconoce la existencia, a t\u00edtulo de culturas entendidas como esferas culturales con identidad propia, de una \u00abcultura catalana\u00bb (que pretender\u00e1 adscribirse las \u00abculturas baleares\u00bb, \u00abvalencianas\u00bb y en parte las \u00abaragonesas\u00bb), de una \u00abcultura vasca\u00bb (que pretender\u00e1 adscribirse a la \u00abcultura navarra\u00bb, como m\u00ednimo, pero tambi\u00e9n a la \u00abcultura riojana\u00bb, a una parte de la \u00abcultura c\u00e1ntabra\u00bb, sin entrar en las regiones vascofrancesas), de una \u00abcultura gallega\u00bb (que pretender\u00e1 adscribirse parte de Asturias, parte de Le\u00f3n y Zamora, y parte de Portugal, pensando acaso, en plena nebulosa ideol\u00f3gica, en el antiguo reino de los suevos, con capital en Braga), de una \u00abcultura portuguesa\u00bb (a la que muchos querr\u00e1n adscribir las islas Azores e incluso el Brasil), \u00bfque espacio queda para poder reconocer la posibilidad de una cultura espa\u00f1ola como esfera cultural propia?<\/p>\n\n\n\n<p>No se negar\u00e1 la existencia en la Pen\u00ednsula de alguna quinta esfera cultural, acaso de una sexta o de una s\u00e9ptima; lo que se negar\u00e1 ser\u00e1 la consideraci\u00f3n de esa quinta \u00e1rea (o sexta o s\u00e9ptima) como cultura espa\u00f1ola englobante (habr\u00e1 que considerarla como \u00abcultura castellana\u00bb, o en su caso como \u00abcultura andaluza\u00bb, \u00abcultura extreme\u00f1a\u00bb o \u00abcultura canaria\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Diversidad de sentidos de la f\u00f3rmula \u00abpluralismo cultural\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n ca\u00f3tica y delirante tiene como origen el presupuesto de las esferas o identidades culturales, la premisa de que las culturas son como entidades sustanciales, reconocibles por sus \u00abse\u00f1as de identidad\u00bb, se\u00f1as que nos remitir\u00edan a una sustancia profunda, que no se agota en esas se\u00f1as de identidad; unas premisas que no tienen en cuenta que las llamadas culturas, en cuanto unidades, no pueden ser en ning\u00fan caso sustanciales, sino, a lo sumo, c\u00edrculos de causalidad que constituyen estructuras en el sentido del actualismo. Por tanto, que pueden estar englobadas por otras, capaces de difundirse por todas ellas, sin por ello subsumirlas \u00edntegramente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este motivo la idea de un pluralismo cultural, tomada como premisa, puede ser totalmente capciosa cuando se confunde el pluralismo cultural sustancialista con un pluralismo cultural actualista que ser\u00eda el que corresponde a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad que aqu\u00ed se nos ofrece es, por tanto, la de tener que recurrir al concepto de pluralismo cultural como si fuese un concepto un\u00edvoco, cuando en realidad el \u00abpluralismo\u00bb es un an\u00e1logo con modos o acepciones muy diferentes, y no \u00fanicamente en su relaci\u00f3n con las culturas, sino con otro tipo de totalidades complejas (f\u00edsicas, org\u00e1nicas) seg\u00fan las relaciones de \u00abenglobamiento\u00bb que mantengamos entre sus partes. Brevemente:<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n de \u00abenglobamiento cultural\u00bb, respecto de las culturas englobadas, es una relaci\u00f3n que se confunde de ordinario con la relaci\u00f3n de una totalidad compacta atributiva respecto de sus partes internas. Pero es imprescindible diferenciar diversas relaciones de totalidades atributivas con sus partes integrantes, y las relaciones de englobamiento, en general. Nos atendremos a los tres tipos siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Coligaciones, respecto de las partes insertas: una coligaci\u00f3n no es un todo atributivo interno, y sus partes insertas no son siempre partes internas suyas. Pueden permanecer englobadas en la coligaci\u00f3n, pero a t\u00edtulo de gl\u00f3bulos insertos que mantienen su autonom\u00eda, como si sus paredes o membranas fueran impermeables u opacas al resto de las partes del todo englobante; lo que no excluye la posibilidad de que los gl\u00f3bulos insertos, aunque no puedan absorber a los gl\u00f3bulos envolventes, puedan absorberlos en su superficie exterior. En el caso l\u00edmite, hablaremos de coligaci\u00f3n absoluta, que tendr\u00e1 lugar cuando esta coligaci\u00f3n se resuelva \u00edntegramente en sus insertos o gl\u00f3bulos (\u00abel todo\u00bb ser\u00e1 ahora la coligaci\u00f3n conjunta de los gl\u00f3bulos que contiene, sin que pueda hablarse siquiera de partes intersticiales). Como ejemplos de coligaci\u00f3n podr\u00edamos poner en la Naturaleza las algas de tipo Volvox, y en la Ideolog\u00eda las construcciones verbales \u00abNaci\u00f3n de Naciones\u00bb o \u00abEstado de Estados\u00bb.<\/li><li>Totalidades integrales: las partes integrantes se componen en un todo que es m\u00e1s que la suma aditiva de sus partes. Tal es el caso de una aleaci\u00f3n de metales con propiedades globales de la aleaci\u00f3n que no se encontraban en las partes.<\/li><li>Totalidades filtrantes: intermedias entre (1) y (2). Una totalidad filtrante contiene en su \u00e1mbito gl\u00f3bulos que no son propiamente partes internas, sino insertas, pero no opacas, sino filtrantes, transparentes o permeables al resto de la totalidad envolvente. Valdr\u00eda como ejemplo de totalidad filtrante un volumen de gas envolvente de un l\u00edquido de forma tal que una parte del gas se disuelva en el l\u00edquido, por lo cual los recintos o dominios globulares resulten penetrados por el gas, sin que por ello la estructura global desaparezca (es interesante traer aqu\u00ed a colaci\u00f3n la \u00abLey de Hardy\u00bb, que establece que la solubilidad del gas es directamente proporcional a la presi\u00f3n del gas sobre el l\u00edquido; los l\u00edquidos a su vez tendr\u00e1n diferente coeficiente de absorci\u00f3n).<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><strong>Aplicaci\u00f3n de estos tipos a la Cultura espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando nos enfrentamos con las relaciones de la cultura espa\u00f1ola englobante con las culturas englobadas en ella (y esto concediendo ad h\u00f3minem, a efectos del debate, que pueda hablarse de \u00abculturas\u00bb englobadas, tales como la catalana, la vasca, la berciana, etc.) tendremos que tratar estas relaciones seg\u00fan alguno de los tipos rese\u00f1ados:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>El esquema de las coligaciones nos conduce a la ideolog\u00eda del pluralismo cultural sustancialista, el pluralismo de las esferas culturales sustantivas. Esquema inspirado en las relaciones de coligaci\u00f3n de insertos en un conglomerado que se resuelve en el mismo agregado o mosaico y que no excluye que \u00e9ste pueda ofrecer algunos rasgos comunes ante terceros. Sin embargo, este esquema impide hablar de una \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb que fuera distinta de la coligaci\u00f3n (de las culturas coaligadas), puesto que por \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb habr\u00eda que entender, a lo sumo, la misma conjunci\u00f3n de las culturas englobadas en ese t\u00e9rmino (que tendr\u00eda que ser sustituido por otros, por ejemplo, \u00abcultura ib\u00e9rica\u00bb).<\/li><li>Pluralismo de partes integrantes: ahora la cultura espa\u00f1ola aparece como una totalidad integrada por la acumulaci\u00f3n de culturas particulares, entre ellas la cultura castellana, al lado de la catalana, la gallega, etc. A la denominaci\u00f3n \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb se le suprimir\u00e1 la intenci\u00f3n de sustantividad propia; la denominaci\u00f3n s\u00f3lo cobrar\u00e1 sentido ante los terceros (franceses, italianos, marroqu\u00edes) que perciban una unidad de tipo \u00ab\u00e1rea cultural\u00bb.<\/li><li>Pluralismo actualista de culturas. Ahora la \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb puede aparecer como una realidad englobante, que se difunde por un medio propio y por los gl\u00f3bulos constituidos por las otras autodenominadas culturas sustantivas, como el gas expansivo se difunde en los m\u00faltiples recintos que hemos supuesto llenos de l\u00edquidos diversos.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Constatamos, y no ya como contradicci\u00f3n, que la negaci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola por parte de las culturas particulares presupone el reconocimiento de una unidad o espacio espa\u00f1ol com\u00fan, que es el que habr\u00eda que considerar repartido en las culturas particulares, entre ellas la cultura castellana o la cultura andaluza, que pasar\u00edan a ser culturas particulares del mismo rango taxon\u00f3mico que las culturas catalana, vasca o gallega. Pero no hay contradicci\u00f3n, a lo sumo, mera paradoja verbal, si se tiene en cuenta que el reconocimiento de ese \u00abespacio espa\u00f1ol com\u00fan\u00bb puede tener lugar no ya en el sentido de la cultura espa\u00f1ola (que es negada por los autonomistas sustancialistas), sino en su sentido estrictamente geogr\u00e1fico, o incluso hist\u00f3rico (la Hispania romana, incluso en la Edad Media, era un territorio en el cual, desde la Provenza francesa, por ejemplo, se situaba a los espa\u00f1oles, y ante todo, seg\u00fan ya hemos dicho, como era natural, a sus vecinos catalanes).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Constituci\u00f3n de 1978 no habla de \u00abCultura espa\u00f1ola\u00bb ni de \u00abLengua espa\u00f1ola\u00bb en sentido antonom\u00e1stico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con lo que precede quedar\u00e1 patente que la pregunta titular, \u00bfexiste en el presente una Cultura espa\u00f1ola?, no puede ser entendida como si se tratase de una cuesti\u00f3n de hecho, como ocurr\u00eda con nuestra pregunta n\u00famero 4 (\u00bfexiste la Naci\u00f3n espa\u00f1ola?). Porque la Naci\u00f3n espa\u00f1ola puede considerarse, en efecto, como un hecho constitucional y que, como tal hecho, puede ser definido en un sistema de coordenadas tan determinado como pueda serlo la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola de 1978, el Tratado de la OTAN, la Carta de las Naciones Unidas o el Tratado de Maastricht. Otra cosa es que el hecho de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola pueda ser interpretado a la luz de Ideas de Naci\u00f3n diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no podemos decir lo mismo de la cultura espa\u00f1ola, al menos si nos atenemos a sistemas de coordenadas similares a los que nos permiten determinar el hecho de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. En la Constituci\u00f3n de 1978 no se habla de \u00abCultura espa\u00f1ola\u00bb. El art\u00edculo 44.1 habla de \u00abCultura\u00bb de modo indeterminado (\u00abLos poderes p\u00fablicos promover\u00e1n y tutelar\u00e1n el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho\u00bb). Pero, sorprendentermente , no se especifica la Cultura a la que se refiere el mandato; y m\u00e1s sorprendentemente a\u00fan, ni los ciudadanos, ni los pol\u00edticos, ni los polit\u00f3logos, se han sorprendido de esta indeterminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso los redactores de la Constituci\u00f3n de 1978 quisieron decir que los poderes p\u00fablicos del Estado espa\u00f1ol deb\u00edan tutelar y procurar el acceso de los espa\u00f1oles a la cultura cretense, a la que todos tienen derecho? \u00bfAcaso se refieren a la cultura anglosajona, una interpretaci\u00f3n retrospectivamente m\u00e1s plausible, si tenemos en cuenta los planes de estudio orientados a que todos los escolares aprendan ingl\u00e9s? \u00bfO acaso temieron los Padres de la Patria ser imprudentes en una menci\u00f3n a la cultura espa\u00f1ola, si dejaban de mencionar a la cultura catalana, a la cultura vasca o a la cultura berciana? Por eso ni siquiera se mencion\u00f3 la cultura espa\u00f1ola, a la manera como se mencion\u00f3 (en el art\u00edculo 16.3), tras la referencia a las confesiones religiosas, a la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, cuando la Constituci\u00f3n pasa a considerar no ya las culturas, o las confesiones religiosas, sino las lenguas (que son categor\u00edas culturales tan importantes como puedan serlo las categor\u00edas religiosas), tampoco habla de \u00ablengua espa\u00f1ola\u00bb. El art\u00edculo 3.1 se refiere al castellano como \u00ablengua espa\u00f1ola oficial del Estado\u00bb; pero a continuaci\u00f3n (3.2) afirma que \u00ablas dem\u00e1s lenguas espa\u00f1olas ser\u00e1n tambi\u00e9n oficiales en las respectivas comunidades aut\u00f3nomas de acuerdo con sus Estatutos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto induce, por analog\u00eda, a interpretar la \u00abcultura\u00bb de la que se habla en el art\u00edculo 44.1 como un concepto clase, paralelo al concepto clase de \u00ablenguas espa\u00f1olas\u00bb, sin que pueda inferirse desde ah\u00ed que la lengua espa\u00f1ola sea una caracter\u00edstica de una supuesta cultura espa\u00f1ola. La lengua espa\u00f1ola, en la Constituci\u00f3n, es s\u00f3lo el conjunto o clase de las lenguas peninsulares que ha sido escogida como \u00ablengua oficial\u00bb en el territorio espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si a esto se a\u00f1ade que en los Estatutos de las Autonom\u00edas se ha ido generalizando la expresi\u00f3n \u00ablengua propia\u00bb para designar a la lengua hablada en la comunidad respectiva, sobre todo cuando ha sido reconocida oficialmente, a efectos de distinguirla de la lengua oficial del Estado, la distinci\u00f3n que impl\u00edcitamente queda dibujad, por v\u00eda de ejercicio, es bien clara: para cada comunidad aut\u00f3noma podr\u00e1 haber una lengua propia y una lengua oficial del Estado (que es el castellano, como podr\u00eda ser el gallego, el catal\u00e1n o el panocho, en su caso). Una lengua oficial del Estado que asumir\u00e1 el rango de lengua&nbsp;<em>impropia<\/em> de las Comunidades donde se mantienen lenguas vern\u00e1culas, aunque sea instrumentalmente la lengua oficial y precisamente por ser la lengua oficial del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la raz\u00f3n por la cual el espa\u00f1ol es la lengua de todos los espa\u00f1oles no es otra sino que es la lengua en la que, ya no oficialmente, sino realmente, se entienden todos los espa\u00f1oles. Esta lengua es la oficial, porque en ella se entienden todos los espa\u00f1oles, y si se entienden en ella no es porque sea oficial (porque la Constituci\u00f3n lo haya decretado as\u00ed). \u00bfEn qu\u00e9 lengua hablan los separatistas catalanes, vascos y gallegos en sus concili\u00e1bulos? No tienen m\u00e1s remedio que hablar en espa\u00f1ol&#8230; o acaso en ingl\u00e9s, en franc\u00e9s, en polaco o en lituano; pues en vascuence dif\u00edcilmente se entender\u00edan entre ellos. Lo que abre el camino para que la lengua oficial propia y vern\u00e1cula sea reconocida a su vez como \u00abidioma vehicular\u00bb para la ense\u00f1anza (\u00absiendo el catal\u00e1n lengua propia de Catalu\u00f1a, el idioma vehicular de la ense\u00f1anza a todos los niveles ser\u00e1 el catal\u00e1n\u00bb). Y esto a pesar de que el catal\u00e1n no sea el idioma real de todos los que viven en Catalu\u00f1a. S\u00f3lo oficialmente, y no realmente, la lengua catalana es propia en un sentido territorial y por decreto; puesto que m\u00e1s de la mitad de las personas que viven en Catalu\u00f1a son charnegos o inmigrantes que no tienen el catal\u00e1n como idioma nativo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reformulaci\u00f3n de la pregunta titular: \u00bfla cultura espa\u00f1ola tiene identidad propia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y la raz\u00f3n de fondo por la cual la pregunta que nos ocupa, \u00ab\u00bfExiste, en el presente, una cultura espa\u00f1ola?\u00bb, no puede tratarse como si fuera una cuesti\u00f3n de hecho es porque el t\u00e9rmino \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb no es un&nbsp;<em>hecho<\/em>, sino una&nbsp;<em>Idea<\/em>, que lleva involucradas otras Ideas: ante todo la misma idea de cultura, pero tambi\u00e9n ideas tales como \u00abG\u00e9nero humano\u00bb, \u00abunidad\u00bb o \u00abidentidad\u00bb (se\u00f1as de identidad), o bien \u00abidentidad cultural\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro lugar (<em>El mito de la Cultura<\/em>) hemos se\u00f1alado el proceso de floraci\u00f3n que tuvo lugar, a partir de los a\u00f1os setenta del pasado siglo XX, de los estudios que ponen en conexi\u00f3n la \u00abidentidad\u00bb con la \u00abcultura\u00bb, en contextos, pol\u00edticos y tur\u00edsticos. Si reexpusi\u00e9semos, en esta terminolog\u00eda, la cr\u00edtica (que culmina con la negaci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola) obtendr\u00edamos una f\u00f3rmula similar a la siguiente: la cultura espa\u00f1ola carece de identidad propia; su lugar deber\u00eda considerarse ocupado por la identidad cultural castellana, que habr\u00eda que agregar a la catalana, a la andaluza, a la extreme\u00f1a, a la gallega&#8230; Por supuesto, la identidad cultural castellana habr\u00e1 que ponerla en el mismo rango en el que se consideran situadas las identidades culturales restantes. Por lo dem\u00e1s, todas estas identidades culturales podr\u00edan ser englobadas en la denominaci\u00f3n espa\u00f1ola (o quiz\u00e1 mejor, ib\u00e9rica), de la misma manera que a su vez todas estas denominaciones, junto con las identidades francesa, inglesa, alemana, se engloban en el r\u00f3tulo \u00abidentidades culturales europeas u occidentales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, como es evidente, la cuesti\u00f3n de fondo no es una cuesti\u00f3n de clasificaci\u00f3n por englobamientos sucesivos; es una cuesti\u00f3n de determinaci\u00f3n del rango o nivel en el que hay que poner a unas unidades culturales junto a otras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se\u00f1as de identidad distintivas y se\u00f1as de identidad constitutivas de las culturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la idea principal que est\u00e1 envolviendo a la expresi\u00f3n \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb -tanto cuando esta expresi\u00f3n se utiliza en son afirmativo, y aun reivindicativo, como cuando se utiliza con intenci\u00f3n negativa o impugnativa- es obviamente la idea de cultura, y con m\u00e1s precisi\u00f3n, la idea de cultura objetiva, la idea que inventaron los fil\u00f3sofos cl\u00e1sicos alemanes que ya hemos citado anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el punto que m\u00e1s interesa considerar aqu\u00ed, en la l\u00ednea del proceso de secularizaci\u00f3n del que tambi\u00e9n hemos hablado (la secularizaci\u00f3n del Reino de la Gracia en el Reino de la Cultura), es aquel en el que se abren bifurcaciones sucesivas que tienen que ver con la unicidad del curso de la transformaci\u00f3n. La&nbsp;<em>Cultura<\/em>, heredera de la&nbsp;<em>Gracia<\/em>, habr\u00e1 de considerarse como \u00fanica y universal, como ecum\u00e9nica, a la manera como se presentaba a los cat\u00f3licos el Reino de la Gracia (y entonces la Cultura se concebir\u00e1 como \u00fanica, como su estado final, denominado muchas veces \u00abCivilizaci\u00f3n\u00bb) o bien habr\u00e1 de considerarse como m\u00faltiple, a la manera como muchos te\u00f3logos, sobre todo protestantes, consideran la posibilidad de diversas religiones verdaderas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como unidad efectiva de esta multiplicidad de culturas se tomar\u00e1 muchas veces, siguiendo el criterio de Fichte, a la Naci\u00f3n, porque es en cada Naci\u00f3n en donde sopla el esp\u00edritu. En la hip\u00f3tesis de la multiplicidad de culturas, y de las culturas nacionales, es en la que aparece en primer t\u00e9rmino la cuesti\u00f3n de las identidades culturales. Cuesti\u00f3n de extraordinaria confusi\u00f3n debida principalmente a la indistinci\u00f3n con la que suelen ser tratados los dos modos fundamentales de la identidad, a saber, la identidad sustancial y la identidad esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando, por ejemplo, se habla de las \u00abse\u00f1as de identidad\u00bb de una cultura dada, se alude confusamente unas veces a las se\u00f1as de identidad sustancial (en cuyo caso las se\u00f1as de identidad asumen la forma de rasgos constitutivos) y otras veces a las se\u00f1as de identidad esencial (y entonces desempe\u00f1an principalmente la funci\u00f3n de rasgos distintivos). La ideolog\u00eda metaf\u00edsica ronda cuando las se\u00f1as de identidad distintivas tienden a ser interpretadas como se\u00f1as de identidad constitutivas, es decir, como s\u00edntomas de una identidad sustancial (lo que implica una sustantivaci\u00f3n de la cultura de referencia). La sardana (que hist\u00f3ricamente, adem\u00e1s, aparece en Catalu\u00f1a como un pr\u00e9stamo, incorporado por difusi\u00f3n, desde otras esferas culturales) merece ser considerada, desde luego, como rasgo distintivo de la \u00abcultura catalana\u00bb. Sin embargo, tiende a ser interpretada por los fundamentalistas catalanes como \u00abse\u00f1a de identidad\u00bb constitutiva de la sustancia misma de una cultura catalana cuyos or\u00edgenes hay que remontar a la prehistoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la tendencia a interpretar los rasgos distintivos, los \u00abhechos diferenciales\u00bb, como si fueran rasgos constitutivos no s\u00f3lo es constante, sino muy peligrosa: entre un grupo de alumnos de una escuela, aquel que sea tuerto ser\u00e1 probablemente distinguido por los dem\u00e1s como \u00abel tuerto\u00bb, porque \u00e9ste es su rasgo distintivo; el peligro est\u00e1 en que este rasgo distintivo sea poco a poco considerado, por comodidad o acaso por mala fe, como un rasgo constitutivo, como si lo esencial de ese alumno fuese ser tuerto. Pero la mayor sorpresa nos la proporcionar\u00eda este alumno si se nos mostrase \u00abidentificado\u00bb con su condici\u00f3n de tuerto, por el orgullo que le produce su \u00abhecho diferencial\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La sustantivaci\u00f3n de las culturas constituye en todo caso una interpretaci\u00f3n mitol\u00f3gica de los c\u00edrculos culturales considerados como \u00abculturas nacionales\u00bb. En efecto, desde estas interpretaciones mitol\u00f3gicas, las culturas nacionales son tratadas como si fueran especies \u00fanicas (especies ang\u00e9licas que, si recordamos a santo Tom\u00e1s, s\u00f3lo tienen un elemento). Especies \u00fanicas cuyos atributos s\u00f3lo podr\u00edan emanar de su propia sustancia: del genio, alma o esp\u00edritu de cada cultura nacional brotar\u00edan todos sus caracteres (lengua, religi\u00f3n, sardanas, derecho, filosof\u00eda, costumbres). Cada uno de sus&nbsp;<em>detalles<\/em> podr\u00e1 ser tomado como \u00abse\u00f1a de identidad\u00bb de esa cultural sustancializada. Quienes siguen a Guillermo Humboldt ver\u00e1n en la lengua nacional el alma o&nbsp;<em>forma interior<\/em> consustancial con la propia filosof\u00eda o visi\u00f3n del Mundo de este pueblo: \u00abLas diferentes lenguas son los \u00f3rganos por los cuales se expresa la manera de pensar y de sentir de las naciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, queremos distanciarnos de este modo mitol\u00f3gico e idealista, metaf\u00edsico (sustancialista) de interpretar las se\u00f1as de identidad de una cultura, porque desde la perspectiva del materialismo filos\u00f3fico no cabe atribuir a cada c\u00edrculo cultural ni siquiera el tipo de unidad cuasisustancial que conviene a los organismos vivientes. En los organismos vivientes s\u00ed cabr\u00eda hablar de \u00abse\u00f1as de identidad\u00bb sustanciales, que apuntasen, como rasgos fenot\u00edpicos, si no ya a una sustancia metaf\u00edsica, s\u00ed a un germen o genotipo, relacionado con aquel \u00abplasma germinal\u00bb que Augusto Weismann consideraba como independiente del \u00absoma individual\u00bb. Precisamente por ello los organismos evolucionan o est\u00e1n sometidos a las leyes de la evoluci\u00f3n, ante todo, darwiniana. Pero las culturas no son organismos o superorganismos. Las culturas no son seres vivientes (tal como las vieron Frobenius o Spengler). Y por ello las culturas no evolucionan, m\u00e1s que en sentido metaf\u00f3rico. No cabe hablar de una evoluci\u00f3n de las culturas, sino de una historia de las culturas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Concepci\u00f3n materialista de las culturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva del materialismo filos\u00f3fico las \u00abesferas culturales\u00bb se nos ofrecen m\u00e1s que como culturas sustanciales, como c\u00edrcu- los causales morfodin\u00e1micos, torbellinos que incorporan partes o ras- gos que no derivan tanto de un \u00abplasma germinal\u00bb, de un genotipo interior, susceptible de evoluci\u00f3n, sino de un n\u00facleo hist\u00f3rico que pierde o recibe, asimila o incorpora, partes procedentes de otros \u00edr- culos culturales. La&nbsp;<em>difusi\u00f3n<\/em> de rasgos segregables, por tanto, la interacci\u00f3n entre culturas, con los consiguientes conflictos mutuos, a veces sangrientos, institucionales, es el proceso m\u00e1s importante para explicar su historia.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera consecuencia que se deduce de esta concepci\u00f3n materialista, antisustancialista, de las culturas, es la necesidad de rechazar tanto los conflictos entre las culturas (o entre civilizaciones) como las alianzas de culturas (o de civilizaciones), sencillamente por la raz\u00f3n de que estas expresiones presuponen una sustantivaci\u00f3n de las culturas o de las civilizaciones, como sujetos ya sea de un \u00abconflicto de fondo\u00bb, ya sea de una \u00abarmon\u00eda de fondo\u00bb. Pero ni hay \u00absustancias culturales\u00bb, ni hay \u00abfondos sustantivos\u00bb, sino interacciones entre las partes, entre las instituciones culturales de cada c\u00edrculo: actualismo frente a sustancialismo. Son las partes formales o instituciones de una cultura, que han ido integr\u00e1ndose a lo largo de los siglos, las que pueden resultar incompatibles con las partes formales o las instituciones de otra cultura, como por ejemplo la antropofagia, instituci\u00f3n importante en la \u00abcultura azteca\u00bb, era incompatible con la \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb de los conquistadores. Pero la \u00abcultura azteca\u00bb no era una cultura sustantiva, globalmente incompatible con una supuesta \u00abcultura sustantiva espa\u00f1ola\u00bb. La incompatibilidad se establec\u00eda entre instituciones o partes de esas culturas, que se enfrentaban entre s\u00ed en lucha darwiniana, m\u00e1s all\u00e1 del principio del placer y aun m\u00e1s all\u00e1 del principio del bien y del mal.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que precede podr\u00edan concluirse dos reglas metodol\u00f3gicas de gran inter\u00e9s: la primera mos induce a interpretar sistem\u00e1ticamente las llamadas capciosamente \u00abse\u00f1as de identidad\u00bb de una cultura dada antes como rasgos distintivos que como rasgos constitutivos. La fiesta de los toros m\u00e1s que como rasgo sustancial de la cultura espa\u00f1ola, es decir, una instituci\u00f3n que \u00abmana de las profundidades del alma espa\u00f1ola\u00bb, la interpretamos como un rasgo distintivo, que permite discriminar, pongamos por caso, la cultura hisp\u00e1nica de la cultura inglesa, sobre todo si esta instituci\u00f3n est\u00e1 bien trabada con el c\u00edrculo de otras instituciones que se realimentan las unas a las otras en la tradici\u00f3n hist\u00f3rica. En todo caso, las instituciones se interpretar\u00e1n no ya a t\u00edtulo de partes emanadas de una sustancia, como se\u00f1as de identidad de la misma, sino m\u00e1s bien a t\u00edtulo de \u00abagentes de identidad\u00bb, en el sentido del actualismo: la sardana o el aurresku son, antes que se\u00f1as de identidad, agentes de la misma identidad que proclaman. Y muchas veces promovidos por quienes tienen inter\u00e9s en \u00abcerrar como sustancias\u00bb a los c\u00edrculos culturales catal\u00e1n o vasco.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda regla nos induce a enfrentarnos con el an\u00e1lisis de una cultura dada, no ya tratando de determinar el fondo intemporal, la esencia profunda, de esa cultura, cuanto la situaci\u00f3n diferencial que a esa cultura le corresponde en relaci\u00f3n con otras culturas o c\u00edrculos envolventes, independientes o envueltos. En nuestro caso, al enfrentarnos con el an\u00e1lisis de la cultura espa\u00f1ola del presente, nos preocuparemos ante todo por determinar no ya su \u00abesencia profunda\u00bb (su sustancia especial, de especie \u00fanica), sino la situaci\u00f3n diferencial de esta cultura espa\u00f1ola con otras culturas de su entorno (\u00abcultura francesa\u00bb, \u00abcultura inglesa\u00bb) o de su dintorno (\u00abcultura catalana\u00bb, \u00abcultura gallega\u00bb, \u00abcultura berciana\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las Culturas de los pueblos y las Almas de los pueblos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos mantenemos de este modo a la mayor distancia posible de aquella perspectiva que estuvo muy en boga hace un siglo. Como precedente te\u00f3rico suyo podr\u00edamos poner acaso la \u00abPsicolog\u00eda de los Pueblos\u00bb de Guillermo Wundt, una disciplina ambigua, con muchos precedentes a su vez -el de Feijoo en Espa\u00f1a (por ejemplo,&nbsp;<em>Teatro cr\u00edtico universal<\/em>, tomo 2, 1728, discurso 9: \u00abAntipat\u00eda de franceses y espa\u00f1oles\u00bb; discurso 15: \u00abMapa intelectual, y cotejo de Naciones\u00bb; tomo 3, 1729, discurso 10: \u00abAmor de la Patria y pasi\u00f3n nacional\u00bb)- que resultaba de una mezcla ad l\u00edbitum de la etnograf\u00eda, la historia, la sociolog\u00eda, las impresiones de los viajeros, el folclore&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La perspectiva prolifer\u00f3 en Espa\u00f1a en el \u00abg\u00e9nero literario\u00bb consagrado a ensayar an\u00e1lisis o visiones de conjunto sobre el \u00abalma de Espa\u00f1a\u00bb. Si los individuos ten\u00edan un \u00abalma\u00bb, \u00bfpor qu\u00e9 no tambien los pueblos? No es nada clara la consecuencia; pero no era cosa de pararse en barras.<\/p>\n\n\n\n<p>El g\u00e9nero literario de referencia produjo obras serias, como por ejemplo la de Alfredo Fouill\u00e9e (<em>Le peuple spagnol<\/em>, 1899), Y otras menos serias, por no decir rid\u00edculas, como la de Rudolf Lothar (<em>Die Seele Spaniens<\/em>, firmada en Sevilla y Z\u00farich, 1914-1916, y traducida en 1938 por Enrique Gonz\u00e1lez Luaces como&nbsp;<em>El alma de Espa\u00f1a<\/em>-y no por&nbsp;<em>El alma de los espa\u00f1oles<\/em>-). En 1902, Rafael Altamira publica su&nbsp;<em>Psicolog\u00eda del pueblo espa\u00f1ol<\/em>, y en su segunda edicion (Minerva, Barcelona, hacia 1918) reivindica la condicion. de \u00abprecursora en el orden de investigaciones que ahora se repiten\u00bb. En 1903-1904 se public\u00f3 en Madrid la revista&nbsp;<em>Alma Espa\u00f1ola<\/em>, que se abri\u00f3 con un art\u00edculo de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, \u00abSo\u00f1emos, alma, so\u00f1emos\u00bb y en la que aparecieron los art\u00edculos de Miguel S. Oliver, \u00abAlma mallorquina\u00bb; Jos\u00e9 Nogales, \u00abAlma andaluza\u00bb; Francisco Acebal, \u00abAlma asturiana\u00bb; Miguel de Unamuno, \u00abAlma vasca\u00bb; Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez \u00abAlma valenciana\u00bb; Juan Maragall, \u00abAlma catalana\u00bb; Manuel Feli\u00fa \u00abAlma riojana\u00bb; Rodrigo de Acu\u00f1a, \u00abAlma granadina\u00bb\u00b7 Antonio Royo Villanova, \u00abAlma aragonesa\u00bb; Vicente Medina, \u00abAlma murciana\u00bb. No es dif\u00edcil advertir en estas investigaciones sobre las almas (que conservaban, demasiado imp\u00fadicamente, el sello metaf\u00edsico espiritualista) la prefiguraci\u00f3n de las investigaciones posteriores sobre las&nbsp;<em>culturas<\/em (aunque este t\u00edtulo, aparentemente mas \u00abcient\u00edfico\u00bb, sigue arrastrando los componentes metaf\u00edsicos y espiritualistas del mito).<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea escribi\u00f3 en 1908 Gustavo de la Iglesia Garcia un libro, que se public\u00f3 algunos a\u00f1os despu\u00e9s, con el t\u00edtulo&nbsp;<em>El Alma espa\u00f1ola, ensayo de una psicolog\u00eda nacional<\/em>. Tambi\u00e9n de 1908 es el de Havelock Ellis, que adquiri\u00f3 gran notoriedad al ser traducido al espa\u00f1ol (Barcelona, 1928) con el t\u00edtulo&nbsp;<em>El alma de Espa\u00f1a<\/em>. Jos\u00e9 Bergua public\u00f3 en 1934, en su conocida biblioteca, una&nbsp;<em>Psicolog\u00eda del pueblo espa\u00f1ol<\/em>, de casi ochocientas p\u00e1ginas, con el curio-so subt\u00edtulo:&nbsp;<em>Ensayo de un an\u00e1lisis biol\u00f3gico del alma nacional<\/em>; subt\u00edtulo propio de unos a\u00f1os en los cuales el concepto de \u00abBiolog\u00eda\u00bb hab\u00eda adquirido un prestigio tal que serv\u00eda confusamente tanto para designar obras de medicina -los \u00abensayos biol\u00f3gicos\u00bb de Mara\u00f1\u00f3n sobre Enrique IV de Castilla- como obras de historia o de sociolog\u00eda, al modo de Ortega. En 1942 apareci\u00f3 en la editorial Cervantes el libro de Manuel de Montoliu,&nbsp;<em>El Alma de Espa\u00f1a<\/em>, referido al siglo XVI y XVII espa\u00f1ol, a la \u00abEdad de Oro\u00bb de Espa\u00f1a, que despliega en diversas \u00abemanaciones\u00bb, considerados como \u00abgajos de un \u00fanico fruto\u00bb: el alma imperial, el alma caballeresca, el alma picaresca, el alma estoica y el alma m\u00edstica (sin perjuicio de lo cual Montoliu ofrece exposiciones interesantes, por ejemplo, una confrontaci\u00f3n de interpretaciones alemanas sobre el&nbsp;<em>Quijote<\/em>). El mismo Gregorio Mara\u00f1\u00f3n prolog\u00f3 un libro colectivo de gran formato titulado&nbsp;<em>El Alma de Espa\u00f1a<\/em>, publicado en 1951 en Madrid por la empresa Herederos de Manuel Herrera Oria: contiene ensayos de Francisco de Coss\u00edo, Salvador Dal\u00ed, Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, Enrique Lafuente Ferrari, Andre Maurois, Dimitri Merejkowski, Walter Starkie y otros.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abg\u00e9nero literario\u00bb constituido por las \u00abinvestigaciones\u00bb sobre el alma de Espa\u00f1a y las almas de sus regiones est\u00e1 totalmente pasado de moda, y con raz\u00f3n. Lo que no significa que en los espec\u00edmenes de tal g\u00e9nero no puedan encontrarse noticias u observaciones interesantes (Lothar observa que en ninguna parte, como en Espa\u00f1a, los hombres tienen la obsesi\u00f3n de llevar limpios los zapatos, y lo explica como indicio de distinci\u00f3n del hidalgo respecto del trabajador que lleva manchado de polvo su calzado).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo m\u00e1s importante acaso que podemos obtener de su consideraci\u00f3n es advertir que muchas veces, bajo r\u00f3tulos pintorescos, estamos en l\u00ednea con conceptos de la antropolog\u00eda cultural, como puedan serlo el de la cultura espa\u00f1ola, o la cultura catalana, o la cultura riojana, o la cultura murciana. Y lo que es m\u00e1s importante, la consideraci\u00f3n de este g\u00e9nero literario puede servirnos de cr\u00edtica para el g\u00e9nero literario hoy vigente, el que se ocupa del an\u00e1lisis de las culturas locales, regionales o auton\u00f3micas. Porque quienes hoy analizan la \u00abcultura catalana\u00bb o la \u00abcultura murciana\u00bb no est\u00e1n haciendo otra cosa sino reproducir ensayos ideol\u00f3gicos del estilo de los que poco antes se hubieran dedicado al \u00abalma catalana\u00bb o al \u00abalma murciana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ni univocismo (o etnocentrismo) cultural, ni pluralismo relativista, ni pluralismo sustancialista de las culturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda consecuencia que cabe derivar de la concepci\u00f3n materialista (no sustancialista) de las esferas culturales es la posibilidad que ella nos abre de dejar de lado el trilema al que nos aboca la concepci\u00f3n sustancialista de las esferas culturales:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>O bien la consideraci\u00f3n de alguna de estas esferas com la \u00fanica esfera de referencia, ante la cual las dem\u00e1s esfera aparecer\u00e1n devaluadas, como degeneraciones o embrione de la cultura por antonomasia: tal es la v\u00eda del univocismo cultural, n\u00facleo de lo que hoy llamamos etnocentrismo. El etnocentrismo cultural considera a la cultura de quien habla como la cultura por antonomasia, como la \u00fanica; pero le ocurre lo que le ocurre al monote\u00edsmo, que no es patrimonio de una religi\u00f3n, puesto que hay varios dioses monote\u00edstas (Yahv\u00e9, Dios, Al\u00e1), cada uno de los cuales se nos presenta como \u00fanico y verdadero. Pero la mejor refutaci\u00f3n de las religiones positivas monote\u00edstas es su misma pluralidad, porque mediante ella, unos monote\u00edsmos se destruyen a los otros. Lo mismo ocurre con el monote\u00edsmo cultural.<\/li><li>O bien consideramos a todas las esferas culturales como igualmente valiosas, como sostiene el pluralismo relativista del que hemos hablado, y que suele ir asociado a una concepci\u00f3n armonista, desde la cual cada uno, desde cada cultura, tiende a comprender a las otras (al \u00abotro\u00bb, se dec\u00eda antes), seg\u00fan el principio de la tolerancia ilimitada y del respeto mutuo, ligado al dogma de la igualdad de todas las culturas. Por ejemplo, el Instituto Cervantes de Espa\u00f1a se propone mantener vivo el inter\u00e9s por la cultura y la lengua espa\u00f1ola en todo el Mundo, y escoge como emblema al autor de&nbsp;<em>Don Quijote<\/em>; el Instituto Camoens de Portugal se propone hacer lo mismo con la cultura y lalengua portuguesa. Pero \u00bfcabe equiparar, en virtud de este paralelismo formal, la universalidad de&nbsp;<em>Don Quijote<\/em> con la de&nbsp;<em>Os Lusiadas<\/em>? S\u00f3lo por ficci\u00f3n diplom\u00e1tica. Millones de hombres leen el&nbsp;<em>Quijote<\/em> en todo el Mundo; fuera del \u00e1rea portuguesa&nbsp;<em>Os Lusiadas<\/em> es obra pr\u00e1cticamente desconocida.<br>La mejor refutaci\u00f3n de esta segunda alternativa la fundamos en el hecho incontestable de los conflictos hist\u00f3ricos entre algunas diferentes \u00abculturas\u00bb, en realidad, como hemos dicho, entre instituciones integradas en c\u00edrculos culturales diferentes (pongamos por caso las instituciones del esclavismo y las instituciones de la libertad).<\/li><li>Por \u00faltimo, y partiendo tambi\u00e9n del llamado pluralismo, el camino que adopta la visi\u00f3n dial\u00e9ctica del&nbsp;<em>bellum omnium contra omnes<\/em>, del conflicto universal entre las culturas y, por tanto, de una lucha por la vida en la que cada esfera cultural deber\u00e1 estar preparada para vencer a las otras o morir.<br>Esta tercera disyuntiva queda tambi\u00e9n sin base desde el momento en que no reconocemos el car\u00e1cter sustantivo de ninguna esfera cultural. Por tanto, si una esfera cultural no es una sustancia, carecer\u00e1 de sentido tratarla como si fuera ella en su totalidad la que se enfrenta a muerte con todas las dem\u00e1s. Y esto es lo que nos lleva, como alternativa m\u00e1s racional, a considerar la concepci\u00f3n materialista y actualista (no sustancialista) de los c\u00edrculos o esferas culturales como estructuras morfodin\u00e1micas que se constituyen en el proceso hist\u00f3rico de la interacci\u00f3n de unas y otras; interacciones que suponen a veces coaliciones contra terceros, a veces conflictos, comparables con los de las biocenosis. Pero conflictos en los cuales no se dirime tanto la \u00absustancia\u00bb de cada cultura (y no por otra raz\u00f3n, sino porque una tal sustancia no existe) cuanto la persistencia de alguna parte suya (una instituci\u00f3n o un conjunto de instituciones) vinculada siempre a otras, y desde luego a determinados grupos sociales frente a otros.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>La concepci\u00f3n materialista de las esferas culturales permite tambi\u00e9n establecer entre ellas clasificaciones, ordenaciones, jerarqu\u00edas de dominaci\u00f3n, de potencia o de influencia. En efecto, las culturas o c\u00edrculos de cultura, entendidos como totalidades complejas, no tienen por qu\u00e9 relacionarse entre s\u00ed como si fueran esencias meg\u00e1ricas, impenetrables las unas a las otras; ni tampoco como si fueran unidades fenom\u00e9nicas, resultantes de mosaicos aleatoriamente constituidos y cambiantes en cada momento. Habr\u00e1 c\u00edrculos culturales singulares, exteriores los unos a los otros, sin perjuicio de compartir con ellos instituciones o rasgos que permitan establecer relaciones gen\u00e9ticas m\u00e1s amplias; habr\u00e1 c\u00edrculos culturales singulares que mantienen intersecciones, m\u00e1s o menos amplias, con otros; habr\u00e1 esferas culturales cuyo radio de influencia en otras esferas es mucho mayor que el que pueda atribuirse a \u00e9stas respecto de aqu\u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sobre el supuesto \u00abpluralismo cultural\u00bb de Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Podemos ya volver a nuestro asunto. \u00bfExiste en el presente la cultura espa\u00f1ola?<\/p>\n\n\n\n<p>El primer resultado importante que podemos obtener de la aplicaci\u00f3n de nuestras reglas metodol\u00f3gicas tiene que ver obviamente con el llamado pluralismo cultural, con el principio o premisa, por no decir \u00abdogma democr\u00e1tico\u00bb, del pluralismo de las culturas de los pueblos o nacionalidades que la Constituci\u00f3n reconoce sin menoscabo, al parecer, de la unidad de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzaremos admitiendo dial\u00e9cticamente ad h\u00f3minem el pluralismo cultural de Espa\u00f1a, pero para decir inmediatamente que este reconocimiento no tiene por qu\u00e9 significar, como pretenden los federalistas o los confederalistas, que nos consideremos acogidos, desde luego, al esquema del pluralismo sustancialista, aunque sea por la v\u00eda del armonismo de las culturas.<\/p>\n\n\n\n<p>La proclamaci\u00f3n del pluralismo cultural de Espa\u00f1a, como \u00abpremisa democr\u00e1tica prometedora de la paz y de la solidaridad\u00bb, no solamente encierra la afirmaci\u00f3n positiva de la pluralidad de culturas, sino tambi\u00e9n la negaci\u00f3n de una cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica o envolvente, de una cultura gen\u00e9rica que, si la entendemos desde el esquema del pluralismo sustancialista, habr\u00eda que rechazar por los mismos motivos por los que se rechazan las ideas de la \u00abNaci\u00f3n de Naciones\u00bb o de \u00abEstado de estados\u00bb. Porque esa \u00abcultura gen\u00e9rica\u00bb habr\u00eda que entenderla como una \u00abCultura de culturas\u00bb, habr\u00eda de ser una cultura m\u00e1s, y la cultura espa\u00f1ola habr\u00eda que reducirla a la condici\u00f3n de una cultura al lado de la cultura catalana, la cultura vasca, la cultura murciana. Y esto es imposible porque en una Confederaci\u00f3n de los Estados soberanos asentados en el territorio ib\u00e9rico no cabe hablar de un Estado espa\u00f1ol envolvente que refundiese a los Estados pol\u00edticos, envueltos en \u00e9l, en uno solo. Ni cabe hablar de una \u00abcultura espa\u00f1ola \u00bb como \u00absustancia de fondo\u00bb de las sustancias culturales particulares, que habr\u00edan de quedar refundidas, como partes o subsistemas suyos, en la cultura total. El principio democr\u00e1tico del pluralismo cultural, entendido desde el pluralismo sustancialista, no es otra cosa sino la negaci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola, exigida por la afirmaci\u00f3n sustancialista de las culturas.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, todas las culturas que est\u00e1n al cuidado, vigilancia y promoci\u00f3n de las consejer\u00edas de Cultura de las diversas comunidades aut\u00f3nomas \u00abagotar\u00edan\u00bb la totalidad de la cultura espa\u00f1ola. Es cierto que la creaci\u00f3n de las consejer\u00edas de Cultura en las autonom\u00edas obedece a un programa que podr\u00eda parecer orientado a transformar Espa\u00f1a en una \u00absociedad segmentaria\u00bb, al menos en el terreno administrativo: cada comunidad aut\u00f3noma se ha proyectado como si fuese una reproducci\u00f3n cl\u00f3nica de la estructura general del Estado (Parlamento y gobierno, presidente del Parlamento y presidente del gobierno, ministros y consejeros; tribunal supremo y tribunales superiores de justicia&#8230; tan s\u00f3lo falta en las autonom\u00edas un rey -aunque cabr\u00eda la transformaci\u00f3n en virreyes de los actuales delegados del Gobierno- y un Senado -aunque cabr\u00eda transformar en Senados las Diputaciones provinciales-).<\/p>\n\n\n\n<p>Y este esquema de sociedad cl\u00f3nica segmentaria inspira tambi\u00e9n (aunque sea inconscientemente, en funci\u00f3n de la ignorancia de sus profetas) algunas propuestas delirantes presentadas desde algunas autonom\u00edas que se gu\u00edan por el principio de que \u00abtodo debe estar en todo\u00bb, es decir, que todo lo que hay en una comunidad aut\u00f3noma de una \u00abNaci\u00f3n de Naciones\u00bb deber\u00eda estar presente, y del mismo modo, en todas las dem\u00e1s autonom\u00edas. Por ejemplo, la lengua catalana deber\u00eda ser oficial en las diecisiete comunidades aut\u00f3nomas espa\u00f1olas, y otro tanto habr\u00eda que decir de la lengua gallega, de la vascongada, de la ansotana o del panocho murciano. Por la misma raz\u00f3n todo los contenidos de cada cultura auton\u00f3mica deber\u00edan estar presentes en las dem\u00e1s. \u00bfSabe el se\u00f1or Rovira que con este proyecto convertir\u00eda a Espa\u00f1a en un&nbsp;<em>caos<\/em> de Anaximandro, o m\u00e1s precisamente, en un&nbsp;<em>migma<\/em> de Anax\u00e1goras?<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos al Ministerio de Cultura. Tan problem\u00e1tico como la reproducci\u00f3n a escala auton\u00f3mica de la figura del rey es la reproducci\u00f3n, multiplicada diecisiete veces, a escala auton\u00f3mica, del Ministerio de Cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy pocos Estatutos de Autonom\u00eda han sacado p\u00fablicamente las consecuencias (y si las han sacado se las callan astutamente) que se derivan de la instituci\u00f3n de esas consejer\u00edas de Cultura, entendidas no como delegaciones del Ministerio de Cultura central, sino como \u00f3rganos de tutela, vigilancia y promoci\u00f3n de cada \u00abcultura auton\u00f3mica\u00bb. Es muy importante analizar la contribuci\u00f3n mec\u00e1nicoburocr\u00e1tica que puede corresponder al proceso de creaci\u00f3n de las consejer\u00edas de Cultura en la Espa\u00f1a de las autonom\u00edas. Al margen de toda ideolog\u00eda relativa al mito de las culturas aut\u00f3nomas (un margen desde luego te\u00f3rico, en el momento en el que el sistema se puso a funcionar) parece incontestable que un consejero de un gobierno auton\u00f3mico, puesto al frente de la Consejer\u00eda de Cultura correspondiente, se encontrar\u00e1 pr\u00e1cticamente determinado a desechar el trato con \u00abcontenidos culturales gen\u00e9ricos\u00bb (espa\u00f1oles), aunque no fuera m\u00e1s que para no interferir o invadir funciones y competencias propias del Ministerio de Cultura, que tiene encomendada la tutela y promoci\u00f3n, por ejemplo, del Teatro Cl\u00e1sico Nacional, por todo el territorio espa\u00f1ol (y no s\u00f3lo por el territorio de la Comunidad Aut\u00f3noma de Madrid, en el cual este Ministerio est\u00e1 emplazado).<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, cada Consejer\u00eda de Cultura de una comunidad aut\u00f3noma se encontrar\u00eda de hecho, por raz\u00f3n de mec\u00e1nica burocr\u00e1tica, obligada a ocuparse preferentemente (y muy pronto exclusivamente) de su \u00abespecialidad\u00bb y para ello, si no los ten\u00eda a mano, tendr\u00eda que inventar sus contenidos, o por lo menos integrar esos contenidos en la esfera de la cultura auton\u00f3mica correspondiente. Si hablamos de teatro, una Consejer\u00eda de Cultura de comunidad aut\u00f3noma que haya producido obras teatrales en lengua vern\u00e1cula tendr\u00e1 resuelto el problema de su programaci\u00f3n teatral, independientemente de que esas obras en lengua vern\u00e1cula sean infames: primar\u00e1 el principio de que todas la culturas son iguales en rango y que \u00ablo nuestro\u00bb, en todo caso, debe ser conocido (aunque eso \u00abnuestro\u00bb no sea m\u00e1s que una vulgar adaptaci\u00f3n de otras obras comunes). Y si se acaba el repertorio, la Consejer\u00eda de Cultura encargar\u00e1 a alg\u00fan creador de la comunidad alguna obra teatral adecuada. Pero \u00bfc\u00f3mo proceder\u00e1n los consejeros de cultura de comunidades aut\u00f3nomas que no tienen obras teatrales escritas en idioma vern\u00e1culo? Proceder\u00e1n tratando de incorporar a la cultura aut\u00f3noma la obra que ha sido programada seg\u00fan criterios ad hoc. Por ejemplo,&nbsp;<em>El Alcalde de Zalamea<\/em> ser\u00e1 considerada como obra caracter\u00edstica de la cultura extreme\u00f1a (puesto que Zalamea de la Serena pertenece a la provincia de Badajoz);&nbsp;<em>Fuenteovejuna<\/em> ser\u00e1 considerada como obra perteneciente a la cultura andaluza&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>De un modo similar proceder\u00e1n los consejeros de cultura que promueven, ayudan o encargan obras sobre la pintura, la m\u00fasica o la filosof\u00eda auton\u00f3mica correspondiente. Habr\u00e1 dificultades. \u00bfC\u00f3mo justificar que la Consejer\u00eda de Cultura de la Generalidad catalana publique obras de Balmes? Pues Balmes \u00bfes fil\u00f3sofo catal\u00e1n o es fil\u00f3sofo espa\u00f1ol, dado que sus obras fundamentales las escribi\u00f3 en espa\u00f1ol? Se tomar\u00e1 preferentemente la naturaleza, la naci\u00f3n o lugar de origen del autor, o bien el lugar en donde el autor vivi\u00f3 o profes\u00f3. El resultado es que una historia de la filosof\u00eda o del pensamiento de Castilla-Le\u00f3n no s\u00f3lo interferir\u00e1 con una historia de la filosof\u00eda o del pensamiento espa\u00f1ol, sino que distorsionar\u00e1, a veces de modo muy grave, el hilo conductor de la exposici\u00f3n. En cualquier caso, las intromisiones de una comunidades en otras ser\u00e1n constantes: Francisco Su\u00e1rez \u00bfpertenece a la historia de la filosof\u00eda andaluza por haber nacido en Granada, o a la historia de la filosof\u00eda de Castilla-Le\u00f3n por haber profesado en Salamanca?<\/p>\n\n\n\n<p>Situaciones de esta \u00edndole, que se multiplican una y otra vez, cooperan, en virtud de la pura inercia de las administraciones auton\u00f3micas, a ir consolidando la idea de que existen culturas aut\u00f3nomas que viven, como vegetaciones m\u00e1s o menos florecientes, emanadas del \u00abterritorio auton\u00f3mico\u00bb, en el \u00e1mbito se\u00f1alado por los l\u00edmites geogr\u00e1ficos de la Comunidad correspondiente. Por tanto, se concluir\u00e1 que la suma de estas culturas agota el territorio de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Y puesto que el Ministerio de Cultura no puede estar emplazado fuera aparte del terreno ocupado por el conjunto de las comunidades aut\u00f3nomas part\u00edculares, este Ministerio, o reduce sus competencias a la Comunidad de Madrid, en la que est\u00e1 emplazado, o desaparece. Y con \u00e9l debe desaparecer hasta el nombre de \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb, puesto que la cultura espa\u00f1ola queda debidamente repartida exhaustivamente, y agotada, por tanto, en la enumeraci\u00f3n de sus diecisiete partes o comunidades aut\u00f3nomas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Distribuci\u00f3n y reparto de la Cultura espa\u00f1ola en las diecisiete comunidades aut\u00f3nomas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Constatamos, en conclusi\u00f3n, c\u00f3mo las dificultades reales que se presentan en el momento de tratar las relaciones entre la cultura espa\u00f1ola (gen\u00e9rica) y las culturas espec\u00edficas (auton\u00f3micas) se manifiesta en la pr\u00e1ctica a escala burocr\u00e1tica administrativa en las relaciones entre el Ministerio de Cultura y las consejer\u00edas de Cultura de las comunidades aut\u00f3nomas; aunque sin duda alguna estas dificultades son aprovechadas ideol\u00f3gicamente, desde el mito de las culturas auton\u00f3micas. Y la misma existencia de las consejer\u00edas de Cultura sugerir\u00e1 la idea de que \u00e9stas desempe\u00f1an antes el papel de \u00abagentes (por no decir inventoras) de la identidad cultural\u00bb de las culturas administradas por ellas que el papel de meros indicios o se\u00f1as de identidad de esas mismas culturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, las dificultades que se\u00f1alamos derivan de la confusi\u00f3n entre la idea de una&nbsp;<em>distribuci\u00f3n<\/em> de la cultura espa\u00f1ola, considerada como un todo respecto de sus partes potenciales, y la idea de un reparto exhaustivo, o partici\u00f3n de ese todo, en sus partes atributivas. Y esta confusi\u00f3n est\u00e1, como es obvio, directamente vinculada con la idea confusa de \u00abtodo\u00bb (tal como habitualmente se utiliza), que no distingue entre las totalidades distributivas (como pueda serlo el g\u00e9nero respecto de sus especies, o la de cada especie respecto de sus individuos) y las totalidades atributivas (como pueda serlo, por ejemplo, un todo, un pan de trigo respecto de los trozos o partes alicuotas o alicuantas en las cuales se reparte a la hora de la comida). Porque lo ordinario es sobreentender (cuando se utiliza la idea de todo, principalmente en contextos pol\u00edticos o sociol\u00f3gicos) que el todo es el todo atributivo (es muy frecuente la presencia de las totalidades distributivas en el desarrollo mismo de las totalidad atributivas). Entre las totalidades distributivas y las atributivas, cuya unidad es de tipo conjugado, hay disociaci\u00f3n pero no hay propiamente separaci\u00f3n. No hay totalidades distributivas que no tengan alg\u00fan componente de totalidad atributiva, ni rec\u00edprocamente: el proceso de escisi\u00f3n celular reiterada entra\u00f1a simult\u00e1neamente una partici\u00f3n de una unidad celular en sus c\u00e9lulas hijas, nietas&#8230; en general sucesoras, las cuales pueden constituir, a su vez, un conjunto atributivo (por ejemplo, una colonia de c\u00e9lulas) y una distribuci\u00f3n del material gen\u00e9tico en una clase distributiva de c\u00e9lulas de determinada especie, cuando cada c\u00e9lula se considere como independiente de las dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, los federalistas, o los confederalistas, que entienden el pluralismo cultural como una liquidaci\u00f3n del supuesto monismo cultural (entendido como monolitismo cultural), caracter\u00edstico de la ideolog\u00eda franquista, sobreentienden tambi\u00e9n este pluralismo cultural en el sentido de la repartici\u00f3n o partici\u00f3n exhaustiva de la cultura espa\u00f1ola en partes sustantivas, alicuotas seg\u00fan los ide\u00f3logos de la izquierda socialista radical, que se orientan por el principio de la igualdad, o alicuantas seg\u00fan los ide\u00f3logos de la izquierda socialista que se orientan por el principio de la solidaridad entre las comunidades asim\u00e9tricas, es decir, desiguales. En rigor, esas partes sustantivas equivalen pr\u00e1cticamente a totalidades o esferas culturales sustantivas, y s\u00f3lo se consideran partes en funci\u00f3n de la trituraci\u00f3n o despedazamiento de ese conglomerado superestructural designado por la expresi\u00f3n ininteligible, para ellos, de \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb. Expresi\u00f3n que los pluralistas culturales sustancialistas considerar\u00e1n ut\u00f3pica, porque el federalista no puede entender siquiera la posibilidad de colocarla en ninguna parte del \u00abterritorio constitucional\u00bb, y por ello pide, incluso en nombre de la l\u00f3gica, la supresi\u00f3n urgente del Ministerio de Cultura, a fin de repartirlo en partes al\u00edcuotas o alicuantas entre las diecisiete consejer\u00edas de cultura de las comunidades aut\u00f3nomas.<\/p>\n\n\n\n<p>(A veces se ha llegado a aplicar esta misma idea en proyectos relativos a museos: el Museo Nacional de El Prado, por ejemplo, habr\u00eda que repartirlo entre todos los museos auton\u00f3micos, seg\u00fan criterios de reparto que un grupo de expertos o \u00absabios\u00bb estableciese.)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que el ide\u00f3logo federalista o confederalista no entiende -su caletre no le da para m\u00e1s, porque \u00e9l s\u00f3lo funciona subordinado a sus intereses nacionalistas fraccionarios (por ello tampoco entender\u00e1 estas distinciones que le proponemos, es cierto que no para que las entienda, sino para que nadie pueda decir que no se las hemos explicado)- es que en la l\u00f3gica del reparto, y simult\u00e1neamente a ella, hay tambi\u00e9n una l\u00f3gica de la distribuci\u00f3n. Dicho en lat\u00edn: adem\u00e1s de la l\u00f3gica de la&nbsp;<em>partitio<\/em> est\u00e1 la l\u00f3gica de la&nbsp;<em>divisio<\/em>; dicho en griego (esperamos que el caletre del federalista pueda entenderlo as\u00ed mejor): adem\u00e1s de la l\u00f3gica del&nbsp;<em>merism\u00f3s<\/em>, est\u00e1 la l\u00f3gica de la&nbsp;<em>dia\u00edresis<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es necesario arrojar al cubo de la basura esa l\u00f3gica del reparto de la cultura espa\u00f1ola en partes al\u00edcuotas o alicuantas que no dejan resto, y que reduce, en el sentido del nominalismo m\u00e1s primario, la \u00abcultura espa\u00f1ola\u00bb a un puro nombre, a un&nbsp;<em>flatus vocis<\/em> que s\u00f3lo designase la pluralidad de culturas peninsulares y adyacentes, sustantivadas, pero exteriores las unas a las otras, aunque entre ellas se aconseje la coordinaci\u00f3n, la cohesi\u00f3n, la solidaridad, la confederaci\u00f3n y aun la federaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Distribuci\u00f3n, no reparto, de la Cultura espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario cambiar la l\u00f3gica del reparto por la l\u00f3gica de la distribuci\u00f3n a las diversas culturas aut\u00f3nomas de una Cultura, la espa\u00f1ola, que no tiene que entenderse siquiera como un un\u00edvoco uniforme, sino m\u00e1s bien como un \u00aban\u00e1logo de desigualdad\u00bb (v\u00e9ase el op\u00fasculo de 1498 del cardenal Cayetano,&nbsp;<em>Tratado sobre la analog\u00eda de los nombres<\/em>, traducido por Juan Antonio Hevia Echevarr\u00eda, Pentalfa, Oviedo, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>En concreto, se trata de la l\u00f3gica de la distribuci\u00f3n de un todo envolvente a partes suyas \u00abtransparentes\u00bb. Esta l\u00f3gica comienza por presuponer la realidad de una cultura espa\u00f1ola como contenido com\u00fan o gen\u00e9rico, diferenciado de otras culturas de su escala (la francesa, la alemana, etc.) y que engloba a su vez a las diferentes \u00abculturas auton\u00f3micas\u00bb o esferas culturales regionales, incluso a aquellas que, acogi\u00e9ndose al mito de la cultura, postulan su sustancial identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero este englobamiento que, considerado desde la perspectiva de las totalidades atributivas, equivaldr\u00eda a una subsunci\u00f3n o incorporaci\u00f3n \u00edntegra de las culturas auton\u00f3micas en un todo compacto, considerado desde la perspectiva de las totalidades distributivas no implica subsunci\u00f3n, sino interpenetraci\u00f3n, impregnaci\u00f3n, difusi\u00f3n, o filtro de la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica en todos los dominios que puedan corresponder a cada esfera cultural espec\u00edfica. En ning\u00fan caso quedar\u00e1 \u00e9sta agotada, como si la hubi\u00e9ramos reducido a la condici\u00f3n de un mero subsistema del supuesto \u00absistema global\u00bb de la cultura espa\u00f1ola. Es muy insidiosa, en todo caso, la aplicaci\u00f3n a esta materia de la terminolog\u00eda de la llamada teor\u00eda de sistemas; pues tales subsistemas son, a su vez, sistemas coordinados a otros sistemas.<\/p>\n\n\n\n<p>No aplicaremos aqu\u00ed, por tanto, la idea de sistema, sino la idea de totalidad gen\u00e9rica de partes potenciales, que no quedan agotadas al ser actualizadas como partes de la totalidad distributiva o difusiva de referencia. En nuestro caso, la cultura espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan esto, la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica no podr\u00e1 ponerse en el mismo rango l\u00f3gico en el que se sit\u00faan las culturas espec\u00edficas (catalana, vasca, gallega, andaluza&#8230;). La cultura espa\u00f1ola se filtra y se difunde por todas las culturas espec\u00edficas, y por ello no ocupa un lugar determinado al lado de las otras. Como un todo gen\u00e9rico, se difunde o distribuye por sus especies y por sus individuos, incluso cuando \u00e9stos se encuentren en situaci\u00f3n de soluci\u00f3n de continuidad (no solidaria) con otros.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura espa\u00f1ola, seg\u00fan esto, no es meramente englobante, sino impregnante o filtrante respecto de las culturas que son espec\u00edficas respecto de su propia condici\u00f3n gen\u00e9rica, que adquiere precisamente te en el proceso de difusi\u00f3n o distribuci\u00f3n. Y lo es porque traspasa sus membranas, porque las paredes de las culturas a las que engloba son transparentes a ella y, por tanto, las culturas englobadas no pueden describirse como \u00abrecintos opacos\u00bb meramente envueltos, pero no impregnados, por la cultura envolvente. No son \u00abgl\u00f3bulos culturales\u00bb o bolsas impermeables, como aquellas que se forman en torno a tantos grupos de inmigrantes musulmanes de Londres, por ejemplo, los cuales, aun teniendo la nacionalidad brit\u00e1nica no se dejan penetrar por la cultura inglesa: mantienen su propia lengua, su propia religi\u00f3n, su endogamia parental, y ello facilita su disposici\u00f3n a atentar contra la cultura que las engloba sin impregnarlas. nada de esto tiene por qu\u00e9 ocurrir con la cultura catalana, con la cultura vasca o con la cultura gallega, inmersas en el \u00e1mbito de la difusiva cultura espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe hablar, por tanto, de intercambios entre las culturas auton\u00f3micas embolsadas en sus recintos auton\u00f3micos, y la cultura espa\u00f1ola. La cultura espa\u00f1ola no intercambia nada, cuando se manifiesta presente o difundida por Catalu\u00f1a, Castilla, Galicia o Andaluc\u00eda. Ni tampoco la difusi\u00f3n o distribuci\u00f3n propia de la cultura espa\u00f1ola tiene por qu\u00e9 agotar, en principio, la integridad de las culturas englobadas por ella. \u00c9stas pueden mantener acaso \u00abraices\u00bb especificas, si es que ellas siguen siendo capaces de dar alimento a sus contenidos propios, con parcial y relativa independencia del alma m\u00e1ter nacional espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Modelos de difusi\u00f3n distributiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos ilustrar el proceso de distribuci\u00f3n difusa o filtrante de una totalidad gen\u00e9rica, como lo es la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica (respecto de las culturas auton\u00f3micas por ella englobadas), con diferentes modelos f\u00edsicos (el\u00e9ctricos, \u00f3pticos, termodin\u00e1micos&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos, como totalidad a distribuir por difusi\u00f3n, una determinada cantidad electromagn\u00e9tica, o bien \u00f3ptica, o t\u00e9rmica (a temperatura determinada), que ocupa un volumen dado. La distribuci\u00f3n ir\u00e1 difundiendo esta cantidad global a recintos o dominios englobados en el volumen de referencia, y dotados de energ\u00edas que se suponen procedentes de generadores propios. Supondremos tambi\u00e9n que el generador global, por razones \u00abhist\u00f3ricas\u00bb de instalaci\u00f3n (o por razones estructurales), produce energ\u00eda de potencia y radio de alcance capaz de ocupar el recinto global de referencia, por tanto, capaz de difundirse por el interior de los recintos particulares situados en \u00e9l, cuyas paredes han de ser de alg\u00fan modo transparentes o filtrantes, al menos en la direcci\u00f3n hacia su interior, es decir, de suerte que estos recintos desempe\u00f1en el papel de v\u00e1lvulas. Esto significa que el generador global tiene o bien un nivel de energ\u00eda m\u00e1s potente que el nivel de energ\u00eda en el que se mantienen loe generadores particulares; o bien que los canales de distribuci\u00f3n y de penetraci\u00f3n que la \u00abhistoria\u00bb ha ido estableciendo facilitan su difusi\u00f3n a trav\u00e9s de las membranas o paredes de los recintos particulares, sin que tengan lugar los movimientos rec\u00edprocos. Los recintos particulares, como hemos dicho, actuar\u00e1n como v\u00e1lvulas o diodos en el conjunto del recinto global.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, podremos hablar de una tensi\u00f3n global o gen\u00e9rica del sistema, de una coloraci\u00f3n global, o de una temperatura uniforme global (con las fluctuaciones locales correspondientes), que se extiende tambi\u00e9n, al menos parcialmente, por el interior de todos los recintos particulares, sin perjuicio de que los generadores locales (o gracias a ellos) est\u00e9n generando energ\u00eda a tensi\u00f3n o temperaturas propias. De este modo, del \u00abrecinto global\u00bb podemos predicar una tensi\u00f3n, color o temperatura gen\u00e9ricas, sin por ello desconocer la existencia de \u00e1reas locales cuyas tensiones, coloraciones o temperaturas especiales ya no estar\u00e1n generadas exclusivamente por la participaci\u00f3n de la energ\u00eda global distribuida o filtrada por ellas, sino por generaci\u00f3n propia (en modo alguno espont\u00e1nea).<\/p>\n\n\n\n<p>De modo an\u00e1logo, hablamos de una cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica, distribuida o difundida por todo el recinto constitucional espa\u00f1ol. Por tanto, tambi\u00e9n, filtr\u00e1ndose en las diferentes \u00abculturas particulares\u00bb o \u00abesferas culturales auton\u00f3micas\u00bb que puedan ser reconocidas. Y justamente sin excluir el reconocimiento de estas esferas culturales locales, en cuanto dotadas de mecanismos auton\u00f3micos hist\u00f3ricos de generaci\u00f3n cultural, cuyo radio de acci\u00f3n, de hecho, no tiene ahora, como no lo tuvo nunca, capacidad suficiente para traspasar las paredes del recinto auton\u00f3mico en el que opera.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay propuestas, sin embargo, en este sentido, de las que ya hemos hablado (\u00abque todos los espa\u00f1oles aprendan a hablar catal\u00e1n, euskera, gallego, ansotano, valenciano, panocho&#8230;\u00bb, \u00abque todos los espa\u00f1oles visiten anualmente los santuarios donde se venera la Virgen, Montserrat, Bego\u00f1a, El Roc\u00edo, El Pilar, Guadalupe&#8230;\u00bb). Pero, como hemos dicho, son proyectos voluntaristas y vac\u00edos, que carecen de toda viabilidad pol\u00edtica; algo as\u00ed como, en el terreno t\u00e9cnico, les ocurre a los proyectos megal\u00f3manos imposibles, tales como pretender construir rascacielos de cuatro kil\u00f3metros de altura.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluimos: mediante el modelo de distribuci\u00f3n por difusi\u00f3n (o difusi\u00f3n distributiva) podernos entender la posibilidad l\u00f3gica de reconocer una cultura espa\u00f1ola o, si se prefiere, su identidad cultural, en cuanto cultura gen\u00e9rica participada (filtrada) por muy distintos grupos dotados de culturas espec\u00edficas. La potencia de la cultura espa\u00f1ola ha sido y sigue siendo, por razones hist\u00f3ricas y estructurales, lo suficientemente intensa como para traspasar las propias paredes o membranas de los dominios que engloba (la difusi\u00f3n no se reduce a una mera expansi\u00f3n por el volumen intersticial, que pudiese quedar entre los dominios impermeables que quedasen envueltos como islas por la cultura expansiva). M\u00e1s a\u00fan, su potencia ha sido capaz de desbordar el volumen peninsular y extenderse por otras muchas naciones de diversos continentes, y en especial de Am\u00e9rica: los m\u00e1s de 400 millones de personas que hablan espa\u00f1ol, y que tienen una cultura hisp\u00e1nica, son la mejor medida de la identidad de una cultura espa\u00f1ola que no puede en ning\u00fan modo equipararse, en orden de magnitud, con las culturas espec\u00edficas que engloba y por las que se difunde: catalana, quechua, vasca, guaran\u00ed, gallega, azteca&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos reconocer, por tanto, la identidad de una cultura espa\u00f1ola, sin necesidad de estar localizada o encerrada en alg\u00fan recinto peninsular, ni siquiera en el volumen peninsular total. Su radio abarca \u00edntegramente varios \u00abrecintos nacionales\u00bb (Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Espa\u00f1a, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, M\u00e9xico, Nicaragua, Panam\u00e1, Paraguay, Per\u00fa, Puerto Rico, Rep\u00fablica Dominicana, Uruguay, Venezuela) y otros parcialmente, como es el caso principalmente de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aplicaciones materiales del modelo de difusi\u00f3n distributiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY c\u00f3mo aplicar no ya formalmente, sino materialmente, este modelo de distribuci\u00f3n de la cultura gen\u00e9rica espa\u00f1ola por los dem\u00e1s recintos constitucionales, ya considerados propietarios de culturas sustantivas, ya sean considerados como participantes simples, y hay muchos grados, de esta cultura espa\u00f1ola?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, determinando lo criterios materiales que se consideran constitutivos de esta cultura. Criterios que han de atenerse a las l\u00edneas marcadas por las \u00abfronteras categoriales\u00bb relativas a las categor\u00edas culturales que tienen que ver con la identidad cultural (como puedan serlo las categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas, religiosas, tecnol\u00f3gicas, de parentesco, de costumbres, pol\u00edticas, relaciones de pertenencia a la propia cultura y de extra\u00f1amiento ante las otras&#8230;). Estos criterios tendr\u00e1n mucho que ver con los que utilizan los antrop\u00f3logos y los soci\u00f3logos para establecer la identificaci\u00f3n de los individuos con los grupos a los que pertenecen y que pueden ser definidos pol\u00edticamente (por ejemplo, los grupos nacionales, tales como Espa\u00f1a, Francia, Polonia, M\u00e9xico, Chile, Nueva Zelanda) o bien con los c\u00edrculos culturales (por ejemplo, \u00abcultura mediterr\u00e1nea\u00bb, \u00abcultura musulmana\u00bb, \u00abcultura mesoamericana\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas veces, los criterios culturales y los sociales o pol\u00edticos marchan paralelos, si bien los criterios de identidad cultural suelen delimitar \u00e1reas m\u00e1s amplias que los criterios de identidad pol\u00edtica (la \u00abcultura anglosajona\u00bb comprende el Reino Unido, los Estados Unidos de Am\u00e9rica del Norte, Australia&#8230;; la \u00abcultura hisp\u00e1nica\u00bb comprende la Naci\u00f3n espa\u00f1ola y a la mayor\u00eda de las rep\u00fablicas americanas). Por ejemplo y tomando casi al azar, como referencia, el libro de un soci\u00f3logo (Juan Diez Nicol\u00e1s,&nbsp;<em>Identidad cultural y cultura de defeasa<\/em>, 1999), constatamos la determinaci\u00f3n de \u00abcuatro aspectos sobresalientes\u00bb que sirven para organizar las encuestas y las tablas estad\u00edsticas pertinentes: (1) hablar el idioma (<em>funci\u00f3n de socializaci\u00f3n e integraci\u00f3n<\/em>), (2) respeto a las instituciones (<em>sentimiento de adhesi\u00f3n y sometimiento al grupo<\/em>), (3) sentirse del pa\u00eds (<em>sentimiento de pertenencia al grupo e integraci\u00f3n<\/em>), (4) tener la nacionalidad del pa\u00eds (<em>funci\u00f3n normativo-legalista<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, no hay por qu\u00e9 suponer a priori que el an\u00e1lisis categorial de los criterios de identidad cultural que orienta la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica y antropol\u00f3gica actual, y que ha dejado \u00abfuera de moda\u00bb a los criterios descriptivos globales o \u00abimpresionistas\u00bb de la antigua Psicolog\u00eda de los pueblos (o de las investigaciones sobre las \u00abalmas nacionales\u00bb), quiere decir que los m\u00e9todos anal\u00edtico-estad\u00edsticos de nuestros d\u00edas cubran el mismo campo que el que cubr\u00edan las investigaciones sobre las \u00abalmas\u00bb de las naciones. Consideremos este p\u00e1rrafo de Andr\u00e9 Maurois, en su contribuci\u00f3n \u00abEl car\u00e1cter espa\u00f1ol\u00bb al libro&nbsp;<em>El Alma de Espa\u00f1a<\/em>, prologado por Mara\u00f1\u00f3n, antes citado (p\u00e1g. 221):<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs siempre un estudio dif\u00edcil y discutible el del car\u00e1cter de un pueblo. A veces, se siente uno tentado a negar que una naci\u00f3n pueda tener un car\u00e1cter: &#8220;Ved a esos individuos de la misma raza, tan diferentes todos los unos de los otros. \u00bfQu\u00e9 tienen entre s\u00ed de com\u00fan?&#8221;. Pero si se les observa mejor, hay que admitir que poseen muchas maneras e ideas comunes; que es posible, a primera vista, distinguir una mujer espa\u00f1ola de una mujer francesa o inglesa; que, escuchando una m\u00fasica, mirando un cuadro, todo hombre un poco culto dir\u00e1 en seguida: &#8220;He ah\u00ed un m\u00fasico espa\u00f1ol, he ah\u00ed un pintor espa\u00f1ol&#8221;. Es preciso, pues, que exista una esencia de Espa\u00f1a y yo quisiera tratar con mucha prudencia -porque mi experiencia de ese pa\u00eds fue muy corta- de extraer la esencia de mis impresiones de viaje y de lectura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejando de lado, por supuesto, las apelaciones metaf\u00f3ricas que hace Maurois a la \u00abesencia de Espa\u00f1a\u00bb o al \u00abcar\u00e1cter de un pueblo\u00bb, y sustituy\u00e9ndolas por las corrientes apelaciones actuales a la \u00abidentidad cultural\u00bb de Espa\u00f1a, y a los \u00abrasgos culturales diferenciales de la conducta espa\u00f1ola\u00bb, no mucho menos metaf\u00edsicos, la cuesti\u00f3n es: \u00bfde qu\u00e9 modo tendr\u00edamos que factorizar las \u00abimpresiones globales\u00bb de Maurois (supuesto que tengan alg\u00fan sentido) a efectos de poder no ya reconstruirlas, sino incluso de comprobarlas y contrastarlas?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego no pretendemos, en este lugar, ni siquiera pisar el umbral de una investigaci\u00f3n sobre la identidad de la cultura espa\u00f1ola, ya sea en la l\u00ednea de la identidad sustancial, ya sea en la l\u00ednea de su identidad esencial diferencial con otras identidades de su contorno o de su dintorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Ateng\u00e1monos a los criterios sociol\u00f3gicos citados, y con la simple intenci\u00f3n de ilustrar el alcance que pueda tener la aplicaci\u00f3n, al caso de Espa\u00f1a, del modelo de difusi\u00f3n distributiva como esquema de relaci\u00f3n identitaria entre la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica y las culturas espec\u00edficas de su dintorno (catalana, vasca&#8230;), cualquiera que sea el alcance que se otorgue a esas culturas espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Consideremos el criterio del idioma. Es evidente que las descripciones de las lenguas vivas en Espa\u00f1a (mutatis mutandis, de las lenguas vivas en Am\u00e9rica o en \u00c1frica), siguiendo los criterios preferidos por las autoridades auton\u00f3micas, tanto en los c\u00f3mputos acerca del n\u00famero de hablantes por \u00e1reas virtuales (\u00ab\u00e1rea virtual del catal\u00e1n\u00bb, \u00ab\u00e1rea virtual del gallego\u00bb) como en las distinciones entre primer y segunda lengua, son muy enga\u00f1osas. En todo caso, est\u00e1n dictadas bajo la influencia de los esquemas de repartici\u00f3n atributiva del idioma en el \u00abterritorio constitucional\u00bb.<br>Pero, desde el criterio de difusi\u00f3n distributiva, lo primero y principal que debe ser resaltado es esto: que el idioma espa\u00f1ol es hablado por todos los espa\u00f1oles o, dicho de otro modo, est\u00e1 difundido por todas las \u00abculturas\u00bb que postulan una identidad cultural y un idioma propios; y que la distinci\u00f3n entre primera y segunda lengua es ambigua, porque se confunde a la vez con la distinci\u00f3n entre el idioma familiar o privado y el idioma civil o p\u00fablico. Un individuo catal\u00e1n, o vasco, o gallego (mutatis mutandis, mexicano, chileno, argentino) que utiliza el idioma espa\u00f1ol en la empresa, en el comercio, en el foro, en la calle, no utiliza una segunda lengua, sino su primera lengua civil (que acaso ni siquiera puede traducir a la lengua vern\u00e1cula); y rec\u00edprocamente, un ciudadano vasco -aunque sea un consejero de Cultura o un funcionario- que utiliza el euskera en su vida p\u00fablica o privada acaso lo est\u00e1 utilizando y desde luego, con seguridad, lo est\u00e1 utilizando como segunda lengua si lo acaba de aprender, y no como primera.<br>La difusi\u00f3n de la lengua espa\u00f1ola (es decir, de la lengua como \u00abse\u00f1a de identidad\u00bb y, sobre todo, como \u00abagente de identidad\u00bb de la cultura espa\u00f1ola- y \u00e9sta es la principal raz\u00f3n para utilizar la expresi\u00f3n \u00ablengua espa\u00f1ola\u00bb en lugar de \u00ablengua castellana-\u00bb) es pr\u00e1cticamente universal en el dintorno constitucional. El concepto mismo de \u00abbiculturalismo\u00bb, \u00abbiling\u00fcismo\u00bb, etc., aplicado a este caso, es ideol\u00f3gico, porque va referido a los individuos que utilizan la lengua espa\u00f1ola y una lengua vern\u00e1cula, pero no a la cultura objetiva misma. Quien habla espa\u00f1ol en recintos o dominios espec\u00edficos del \u00abdintorno constitucional\u00bb, o sea, no biling\u00fce, est\u00e1 contando, a efecto estad\u00edsticos, en la determinaci\u00f3n del espa\u00f1ol como agente de identidad de la cultura espa\u00f1ola.<br>Al rasgo, se\u00f1a o car\u00e1cter \u00abhablar espa\u00f1ol\u00bb habr\u00e1 que a\u00f1adir:\u00ableer en espa\u00f1ol\u00bb y \u00abescribir en espa\u00f1ol\u00bb. Ahora bien, la prensa, en el territorio constitucional espa\u00f1ol, es casi universalmente publicada en espa\u00f1ol, incluso en las comunidades con \u00ablengua oficial vern\u00e1cula\u00bb; y esto sin perjuicio de que, sobre diez diarios, se publiquen dos, con tiradas cortas, y algunas p\u00e1ginas de otros, en idioma vern\u00e1culo. Desde este punto de vista puede decirse tambi\u00e9n que la distribuci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola, a trav\u00e9s de la lengua escrita, tiene una amplitud cuyo orden de magnitud es diferente al de la distribuci\u00f3n de las culturas espec\u00edficas en el \u00e1mbito de sus propios recintos. La cultura espafiola, por lo que a la lengua le\u00edda o hablada ata\u00f1e, no es una cultura que pueda ponerse al lado (en rango) de las culturas englobadas en ella. Es una cultura englobante y filtrante.<\/li><li>Otro tanto habr\u00e1 que decir en relaci\u00f3n con el \u00abrespeto a las instituciones sociales\u00bb. Para citar una de las m\u00e1s discutidas, la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Muchas veces se considera, como rasgo caracter\u00edstico o se\u00f1a de identidad de la cultura espa\u00f1ola, su adhesi\u00f3n o respeto a las pr\u00e1cticas de la religi\u00f3n cat\u00f3lica; y esto se prueba por las tasas de asistencia a misa, o a procesiones de Semana Santa, por las tasas de utilizaci\u00f3n de las ceremonias religiosas en los \u00abritos de paso\u00bb (bautizo, primera comuni\u00f3n, matrimonio, entierro&#8230;).<br>Es cierto que el n\u00famero de personas bautizadas, pero no practicantes, crece sin cesar, como crece el n\u00famero de agn\u00f3sticos y el de ateos. Sin embargo, \u00bfpuede concluirse de ah\u00ed que el catolicismo ha dejado de ser un rasgo de identidad de la cultura espa\u00f1ola no s\u00f3lo en su historia, sino en el presente? \u00bfY c\u00f3mo un rasgo hist\u00f3rico de identidad, tan arraigado durante siglos podr\u00eda desaparecer de la noche a la ma\u00f1ana? Si miramos a los ateos espa\u00f1oles, en n\u00famero lentamente creciente, \u00bfpuede decirse que ellos no han de contar en la elaboraci\u00f3n de estad\u00edsticas sobre la identidad cultural espa\u00f1ola en funci\u00f3n de la religi\u00f3n? Habr\u00e1 que tener en cuenta que un ateo cat\u00f3lico no es lo mismo que un ateo musulm\u00e1n o que un ateo budista. El ateo cat\u00f3lico espa\u00f1ol, incluso en los casos de anticlericalismo m\u00e1s radical, sigue moldeado, en negativo, por el catolicismo. Y del mismo modo que un espa\u00f1ol, trasplantado a Inglaterra, logra hablar correctamente el ingl\u00e9s, pero conservando siempre el \u00abacento espa\u00f1ol\u00bb, as\u00ed tambi\u00e9n un cat\u00f3lico \u00abtrasplantado al ate\u00edsmo\u00bb conserva siempre el acento cat\u00f3lico, incluso en sus negaciones, y por ello no se confunde con el ateo que conserva el acento musulm\u00e1n, o con el ateo que conserva el acento protestante, o con el ateo que conserva el acento budista.<br>El catolicismo, junto con sus ramificaciones no estrictamente religiosas, sino \u00e9ticas, o morales, o est\u00e9ticas, tiene por tanto muy buenos apoyos para ser considerado un rasgo identitario de la cultura espa\u00f1ola, si no ya en el sentido de la participaci\u00f3n positiva, s\u00ed en el sentido de la contraposici\u00f3n (con todos sus matices y grados). Por descontado, este rasgo del catolicismo est\u00e1 difundido por todas las autonom\u00edas espa\u00f1olas; incluso muchas veces es m\u00e1s intenso en las autonom\u00edas m\u00e1s nacionalistas y secesionistas como Catalu\u00f1a y el Pa\u00eds Vasco.<\/li><li>En cuanto al criterio \u00absentirse del pa\u00eds\u00bb, me limitar\u00e9 a citar el cuadro 3.3 (que figura en la p\u00e1gina 99 del libro antes citado), seg\u00fan el cual Espa\u00f1a punt\u00faa s\u00f3lo un 79 en \u00abverg\u00fcenza de pertenecer a mi pa\u00eds por cosas que en \u00e9l se hacen\u00bb, frente a 145 de Estados Unidos, 141 de Irlanda, 185 de Jap\u00f3n, 161 de Rusia&#8230; En cambio, en cuanto a \u00absatisfacci\u00f3n por el \u00e9xito de mi pa\u00eds en competiciones deportivas internacionales\u00bb, Espa\u00f1a alcanza 173 puntos, frente a 166 de Estados Unidos y 195 de Irlanda.<\/li><li>El criterio m\u00e1s importante, sin embargo, para establecer la existencia de la cultura espa\u00f1ola, es el de su implicaci\u00f3n con una Naci\u00f3n cultural. Una Naci\u00f3n cultural que est\u00e1 dada a escala de Naci\u00f3n pol\u00edtica can\u00f3nica, cuyos contenidos materiales concretos s\u00f3lo hist\u00f3ricamente han podido irse formado, acumulativa y selectivamente. Y es desde esta perspectiva cuando la realidad de la cultura espa\u00f1ola se manifiesta en toda su fuerza: en la agricultura, en la cocina, en la escultura, en el teatro, en el cinemat\u00f3grafo, en la poes\u00eda, en la novela, en el ensayo, en la filosof\u00eda&#8230; Los nombres de los grandes pintores espa\u00f1oles (Vel\u00e1zquez, Zurbar\u00e1n, Goya, Picasso, Dal\u00ed), como los de los grandes m\u00fasicos espa\u00f1oles (Cabez\u00f3n, Vitoria, Alb\u00e9niz, Falla), escultores, cineastas, poetas (Jorge Manrique, Garcilaso, Fray Luis, G\u00f3ngora), dramaturgos (Lope de Vega, Calder\u00f3n), novelistas (empezando por Cervantes), fil\u00f3sofo (si no S\u00e9neca, s\u00ed la tradici\u00f3n senequista, pero tambi\u00e9n Guevara, Quevedo, Graci\u00e1n, Feijoo -y por no citar a todos los fil\u00f3sofos de lengua espa\u00f1ola, puesto que escrib\u00edan tambi\u00e9n en lat\u00edn: Vitoria, B\u00e1\u00f1ez, G\u00f3mez Pereira o Arriaga).<br>Perm\u00edtaseme subrayar al lector que estas \u00abmenciones\u00bb a la grandes figuras hist\u00f3ricas de la cultura espa\u00f1ola no est\u00e1n formuladas desde la perspectiva \u00abmetam\u00e9rica\u00bb de la reivindicaci\u00f3n de las letras y las ciencias espa\u00f1olas ante los extranjero que s\u00f3lo ve\u00edan, a la manera de Masson de Morvilliers, miseria y vulgaridad en la historia de Espa\u00f1a. Las menciones que hacemos est\u00e1n formuladas desde una perspectiva interna (\u00abdiam\u00e9rica\u00bb) de confrontaci\u00f3n de la Naci\u00f3n cultural espa\u00f1ola -o de la cultura espa\u00f1ola- con las supuestas cultura englobadas en ella. Y el objetivo de estas menciones es demostrar que la cultura gen\u00e9rica espa\u00f1ola, es decir, las menciones de figuras suyas representativas, se basan (independientemente de la \u00abvaloraci\u00f3n intr\u00ednseca que nos merezcan\u00bb) en que est\u00e1n difundidas por todas las partes de Espa\u00f1a, atraviesan todas las \u00abculturas\u00bb que engloba, y por ello decimos que Vel\u00e1zquez o Goya son pintores espa\u00f1oles que todo el mundo conoce (independientemente de que hayan nacido en Sevilla o en Fuendetodos). Todo espa\u00f1ol sabe algo del&nbsp;<em>Poema del Cid<\/em>, o de&nbsp;<em>La vida es sue\u00f1o<\/em>, pero s\u00f3lo unos poco eruditos no catalanes han podido leer&nbsp;<em>La Atl\u00e1ntida<\/em> de Verdaguer -a pesar de sus intenciones marcadamente espa\u00f1olistas-, o los poemas en bable de Teodoro Cuesta, porque el \u00e1rea de expansi\u00f3n de Verdaguer o Cuesta no puede rebasar los l\u00edmites de su recinto regional espec\u00edfico. Y ello, aun en el supuesto de que los valores est\u00e9ticos de estas producciones culturales espec\u00edficas fueran muy superiores a los valores de las obras de arte de la cultura global espa\u00f1ola.<br>No podemos detenernos en el an\u00e1lisis de instituciones, relaciones o referencias culturales comunes a la cultura espa\u00f1ola (desde la propiedad privada de viviendas hasta las fiestas de Navidad, desde las relaciones de parentesco hasta las corrida de toros&#8230;). Pero son tan abundantes que su consideraci\u00f3n corrobora, de forma creciente, la realidad de una cultura espa\u00f1ola dotada de contenidos gen\u00e9ricos que est\u00e1n difundidos distributivamente por los grupos, capas sociales, ciudades o comunidades aut\u00f3nomas m\u00e1s diversas asentadas en \u00abterritorio constitucional\u00bb. Y esto independientemente de que el n\u00facleo de difusi\u00f3n haya procedido de alguna zona perif\u00e9rica o central, que s\u00f3lo los eruditos, a la b\u00fasqueda de \u00abhechos diferenciales\u00bb promovida por las consejer\u00edas de Cultura, reivindicar\u00e1n en su momento.<br>Pero justamente esta conclusi\u00f3n no puede sacarse con referencia a las culturas espec\u00edficas, por ricos que sean sus contenidos. Todo lo contrario. Los contenidos de la llamada cultura vasca, por serlo, no rebasar\u00e1n, ni querr\u00e1n hacerlo, los l\u00edmites de su dominio auton\u00f3mico (otra cosa son las pretensiones de ampliar este dominio con territorios vecinos). El aurresku s\u00f3lo podr\u00e1 bailarse en Valladolid o en Barcelona en un escenario folcl\u00f3rico teatral, pero no en una plaza o en un acto institucional propio de esas autonom\u00edas. Otro tanto se diga de los contenidos de la cultura catalana o los de la cultura gallega. Hay que ir al Pa\u00eds Vasco, a Catalu\u00f1a o a Galicia para contemplar un aurresku, una sardana o una mu\u00f1eira; en cambio, para escuchar las saetas en una procesi\u00f3n de Viernes Santo, no es necesario ir a Sevilla; para presenciar una corrida de toros no hay necesidad de ir a Pamplona; y tampoco es necesario ir a Bilbao para asistir a la representaci\u00f3n teatral de una obra de Unamuno. En centenares de lugares de las m\u00e1s diversas regiones y \u00abnacionalidades\u00bb espa\u00f1olas encontramos, difundida por todas ellas, la instituci\u00f3n del \u00abencierro\u00bb, que podemos contemplar y en la que podemos participar.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><strong>La cultura espa\u00f1ola com\u00fan posee una din\u00e1mica diferente de las culturas espa\u00f1olas particulares o espec\u00edficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible, en conclusi\u00f3n, equiparar la cultura espa\u00f1ola, como cultura total o com\u00fan de todos los espa\u00f1oles, con las \u00abculturas\u00bb particulares, circunscritas a una comunidad aut\u00f3noma y, m\u00e1s estrictamente, a ciertas \u00e1reas de esas comunidades (o incluso a determinadas capas sociales que forman parte de las elites locales). Ninguna Comunidad, aunque postule una cultura propia, tiene instituciones culturales uniformes; no existen cortes abruptos entre las diferentes \u00e1reas culturales. Y en cada \u00e1rea cultural los \u00abhechos diferenciales\u00bb se presentan de continuo: \u00abNo hay dos hojas iguales en el jard\u00edn\u00bb. La llamada \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb de las instituciones culturales de cada comunidad aut\u00f3noma (normalizaci\u00f3n de la lengua, normalizaci\u00f3n de los trajes, normalizaci\u00f3n de las fiestas, normalizaci\u00f3n de los quesos, normalizaci\u00f3n de los r\u00f3tulos y se\u00f1ales, etc.) es un m\u00e9todo \u00abcentralista\u00bb para lograr borrar la realidad de que los hechos diferenciales no son abruptos sino continuos, y que no solamente establecen diferencias entre unas Comunidades y otras, sino a veces, aun mayores, entre \u00e1reas distintas de una misma Comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe hablar, desde criterios antropol\u00f3gicos, de un \u00abpluralismo cultural\u00bb que tome como unidades a las comunidades aut\u00f3nomas. Menos a\u00fan cuando ese pluralismo se interpreta desde el esquema aditivo que prepara la consideraci\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola total o com\u00fan como un agregado de esas supuestas culturas auton\u00f3micas particulares, de esas \u00abculturas independientes\u00bb, sustantivadas, sin perjuicio de que puedan ser luego presentadas como solidarias, \u00abfederativas\u00bb y susceptibles de convivir en paz y en armon\u00eda. (Hay que exceptuar las opciones \u00abespont\u00e1neas\u00bb, que sin duda son culturales, es decir, no son producto de la Naturaleza, de la&nbsp;<em>kale borroka<\/em>o la \u00abinstituci\u00f3n cultural\u00bb arraigada ya durante varias d\u00e9cadas, de los asesinatos ejecutados por ETA dentro o fuera del Pa\u00eds vasco, como un \u00abhecho diferencial\u00bb de la cultura vascongada.)<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n de Espa\u00f1a como un \u00abpa\u00eds multicultural\u00bb es confusionaria y oscurantista. Es s\u00f3lo la visi\u00f3n de un r\u00f3tulo propagand\u00edstico, que se han tragado (para no decir que han \u00abinteriorizado\u00bb) los \u00abintelectuales y artistas\u00bb defensores del federalismo, o los que est\u00e1n m\u00e1s a la izquierda a\u00fan (seg\u00fan ellos creen, aunque no se sepa muy bien por qu\u00e9), del confederalismo. Espa\u00f1a no es un pa\u00eds multicultural, en el sentido en el que pretende este r\u00f3tulo. Es un pa\u00eds conformado, para bien o para mal, por una cultura com\u00fan, que es la cultura espa\u00f1ola, en cuyo \u00e1mbito viven g\u00e9rmenes, embriones o formaciones parciales, m\u00e1s o menos consistentes, derivadas de \u00abgeneradores aut\u00f3ctonos\u00bb que no siempre son ni los m\u00e1s populares, ni los m\u00e1s valiosos (a veces podr\u00edan equipararse al rasgo diferencial del \u00abtuerto\u00bb que hemos citado antes), ni siempre son b\u00e1sicos, sino tambi\u00e9n muchas veces estrictamente superestructurales.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, el movimiento propio de la cultura gen\u00e9rica espa\u00f1ola y los movimientos propios de la cultura particular tienen direcciones y sentidos totalmente opuestos (lo que constituye tambi\u00e9n el mejor criterio antropol\u00f3gico y sociol\u00f3gico para su diferenciaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura com\u00fan espa\u00f1ola (que no es excluyente de las otras culturas, a trav\u00e9s de cuyas \u00abmembranas\u00bb se encuentra difundida secularmente y sigue difundi\u00e9ndose regularmente) se mantiene, si nadie la obstaculiza, en estado de equilibrio distributivo. Otra cosa es que ante los ataques y mutilaciones procedentes de las \u00abculturas particulares\u00bb necesite ser defendida; cosa que los responsables de llevar a efecto esta defensa no hacen siempre, en gran medida como consecuencia de una falsa idea de la tolerancia respecto del pluralismo cultural. Una tolerancia falsa que no advierte que, en su nombre, se est\u00e1 molestando, maltratando, recortando, mutilando y erosionando continuamente la propia cultura com\u00fan espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00abculturas espec\u00edficas\u00bb, en cambio, tienden a moverse de otro modo, a saber, no en una direcci\u00f3n expansiva, o centr\u00edfuga, sino mas bien centr\u00edpeta, como si se tratase de movimientos orientados a cerrarse, encapsularse o blindarse dentro de los contornos de los recintos que creen haber establecido como propios territorialmente. Y esto demuestra que la direcci\u00f3n de los movimientos impuesta por los dirigentes de las respectivas culturas regionales est\u00e1 marcada por la pol\u00edtica y no por la propia cultura. No es la \u00ablengua catalana\u00bb la que, en virtud de su superior potencia cultural, envuelve, no ya a los andaluces o murcianos que viven en Andaluc\u00eda o Murcia, sino a los millones de andaluces o murcianos que han ido a trabajar a Catalu\u00f1a: es la pol\u00edtica de \u00abimpregnaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica\u00bb que les&nbsp;<em>obliga coactivamente<\/em> a aprender catal\u00e1n a quienes participan de la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica; que obliga a poner r\u00f3tulos en catal\u00e1n a empresas, comercios, teatros, productos, veh\u00edculos que, con anterioridad al r\u00e9gimen franquista, los ofrecieron en espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n es que el encapsulamiento al que tienden las culturas particulares auton\u00f3micas s\u00f3lo puede prosperar eliminando en lo posible a la cultura espa\u00f1ola, excluy\u00e9ndola por tanto, en lo posible, de sus recintos. De este modo, la pol\u00edtica de encapsulamiento cultura1, al tender a obturar las \u00abv\u00e1lvulas\u00bb que permiten el flujo normal a sus dominios de la cultura espa\u00f1ola com\u00fan, se convierte en un instrumento de freno, erosi\u00f3n y vaciamiento progresivo de la cultura espa\u00f1ola en los territorios auton\u00f3micos. La pol\u00edtica de encapsulamiento en la \u00abesfera sustantiva identitaria\u00bb que los ide\u00f3logos nacionalistas fraccionarios se han trazado lleva al subjetivismo m\u00e1s radical, que necesita rellenar mediante la invenci\u00f3n ad hoc de los contenidos (historia ficci\u00f3n, lengua ficci\u00f3n normalizada como \u00abveh\u00edculo de comunicaci\u00f3n\u00bb, como si la comunicaci\u00f3n entre todos quienes viven en esas comunidades no fuese precisamente la cultura gen\u00e9rica espa\u00f1ola) los vac\u00edos derivados de la constante tarea de evacuaci\u00f3n de los contenidos de la cultura espa\u00f1ola com\u00fan, que a todos los penetra.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe, en conclusi\u00f3n, sin duda alguna, una cultura espa\u00f1ola. Pero los responsables de la tutela, promoci\u00f3n y direcci\u00f3n de esta cultura espa\u00f1ola com\u00fan no quieren reconocer siempre (amparados en la c\u00e1ndida idea de la \u00abarmon\u00eda de las culturas\u00bb) que las relaciones entre la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica y las llamadas \u00abculturas espec\u00edficas\u00bb, tal como se conducen de hecho en la pr\u00e1ctica, son relaciones de conflicto frontal y no de armon\u00eda. Y que la confianza en la existencia efectiva de la cultura espa\u00f1ola no puede hacer subestimar los peligros que las pol\u00edticas culturales auton\u00f3micas pueden representar, si no para la existencia de la cultura espa\u00f1ola gen\u00e9rica, s\u00ed para su identidad o para su decoro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;Gustavo Bueno&nbsp;(Espa\u00f1a no es un mito. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, proseguimos la edici\u00f3n digital de esta obra, con la sexta pregunta: \u00bfEXISTE, EN EL PRESENTE, UNA CULTURA ESPA\u00d1OLA? Esta pregunta no puede contestarse \u00abde frente\u00bb Esta pregunta no puede ser contestada &hellip; <a href=\"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/espana-no-es-un-mito-pregunta-6-existe-en-el-presente-una-cultura-espanola\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Espa\u00f1a no es un mito \u2013 Pregunta 6: \u00bfExiste, en el presente, una cultura espa\u00f1ola?&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[164,163],"tags":[],"class_list":["post-1275","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gustavo-bueno","category-philosophy"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1275"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1307,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions\/1307"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}