{"id":1267,"date":"2019-03-03T09:55:11","date_gmt":"2019-03-03T09:55:11","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/spanishclassicbooks\/?p=1267"},"modified":"2019-11-28T19:49:06","modified_gmt":"2019-11-28T19:49:06","slug":"espana-no-es-un-mito-pregunta-5-espana-es-idea-de-la-derecha-o-de-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/espana-no-es-un-mito-pregunta-5-espana-es-idea-de-la-derecha-o-de-la-izquierda\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a no es un mito &#8211; Pregunta 5: \u00bfEspa\u00f1a es idea de la derecha o de la izquierda?"},"content":{"rendered":"\n<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/ing\/gbm.htm\">Gustavo Bueno<\/a>&nbsp;(<em>Espa\u00f1a no es un mito<\/em>. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, proseguimos la edici\u00f3n digital de esta obra, con la quinta pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfESPA\u00d1A ES IDEA DE LA DERECHA O DE LA IZQUIERDA?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gran parte de los menosprecios a Espa\u00f1a proceden de las \u00abgentes de izquierda\u00bb; pero tambi\u00e9n hay gentes de izquierda que la exaltan<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Supongo que todo el mundo entiende, de alg\u00fan modo, por donde camina esta pregunta, que no es de mi cosecha: un amigo me la ha sugerido, y la he aceptado porque me ha parecido interesante como tema de disertaci\u00f3n, sin perjuicio de su confusi\u00f3n y oscuridad, y en parte precisamente por ellas. Pues no creo que se trate de una confusi\u00f3n meramente subjetiva, imputable a quien sugiere la pregunta y a quien la acepta, sino de una confusi\u00f3n objetiva, es decir, entra\u00f1ada en \u00abla cosa misma\u00bb, a saber, la Idea de Espa\u00f1a en cuanto \u00abatravesada\u00bb o cruzada por las Ideas de Derecha y de Izquierda (en sentido pol\u00edtico, desde luego).<\/p>\n\n\n\n<p>La confusi\u00f3n o el embrollo es casi insuperable. \u00abIntelectuales de izquierdas\u00bb (de las izquierdas divagantes m\u00e1s radicales, es cierto) tales como Fernando Arrabal, Juan Goytisolo o Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, se distinguen por mostrar en sus escritos m\u00e1s influyentes una aversi\u00f3n, aborrecimiento o desprecio hacia la Espa\u00f1a real; un aborrecimiento digno de Erasmo &#8211;<em>Non placet Hispania<\/em>&#8211; o bien de los franceses de los tiempos de Masson de Morvilliers, o de un ingl\u00e9s de los tiempos de don Jorgito. La inteligencia de estos intelectuales no les da para m\u00e1s en el momento de distinguir la Espa\u00f1a real de la Espa\u00f1a de Franco; menos a\u00fan para entender lo que la Espa\u00f1a de Franco represent\u00f3 en el proceso hist\u00f3rico de desarrollo de la Espa\u00f1a real. Su erudici\u00f3n confusa les ofrece una coartada muy socorrida, la que necesitan para mantener el m\u00ednimo contacto con sus potenciales lectores espa\u00f1oles, que podr\u00edan sentirse impulsados a arrojar sus libros, le\u00eddas las primeras p\u00e1ginas, a la basura, si s\u00f3lo vieran en ellos el odio y la aversi\u00f3n contra ellos mismos que alienta su fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>La coartada consiste en inventarse una Espa\u00f1a m\u00edtica (por ejemplo, la Espa\u00f1a en la que convivieron las \u00abtres culturas\u00bb -Am\u00e9rico Castro todav\u00eda no llegaba a tanto y se limitaba a hablar de las tres religiones: moros, jud\u00edos y cristianos-) concentrando sobre este mito de Espa\u00f1a sus afectos. De este modo, los lectores espa\u00f1oles ya no podr\u00e1n decir que estos \u00abintelectuales de izquierdas\u00bb est\u00e1n movidos por el aborrecimiento a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el aborrecimiento lo detectamos ya en el instaurador mismo de la Leyenda Negra, el padre Las Casas, en quien su disc\u00edpulo Rafael S\u00e1nchez Ferlosio (<em>Esas Yndias equivocadas y malditas<\/em>, Premio Nacional de Ensayo, 1994, p\u00e1g. 56) cree advertir que \u00abel aborrecimiento por los espa\u00f1oles era, intuitivamente, aborrecimiento por la Historia Universal, supuesto que eran los espa\u00f1oles quienes, en su triunfante papel de ejecutores del furor de predominio, aparec\u00edan como la encarnaci\u00f3n visible que ostentaba su representaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aborrecimiento o resentimiento que se dirige contra la Espa\u00f1a de Franco, pero tambi\u00e9n contra la Espa\u00f1a de la dictadura de Primo de Rivera, contra la Espa\u00f1a de los Borbones, contra la Espa\u00f1a de los Austrias, contra la Espa\u00f1a de los Reyes Cat\u00f3licos, contra la Espa\u00f1a del Imperio&#8230; Pero se detiene, para dar paso a la admiraci\u00f3n y al asombro gratuito, en esa Espa\u00f1a mitificada de jud\u00edos, moros y cristianos del reinado de Fernando III el Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mitificada porque, confundiendo la tolerancia del desprecio (o de la inhibici\u00f3n) con la intolerancia del amor, no se dan por enterados, por ejemplo, de que (nos lo cuenta documentalmente Paulino Garc\u00eda Tora\u00f1o, en su libro sobre&nbsp;<em>El Rey Don Pedro el Cruel y su mundo<\/em>, Madrid, 1996) al entrar san Fernando en Sevilla, se celebr\u00f3 una funci\u00f3n religiosa en la mezquita, previamente purificada; y aposentado ya el rey en el alc\u00e1zar, se hizo entrega de las casas de la ciudad, vaciadas de habitantes, a los que hab\u00edan tomado parte en el asedio y conquista; y pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la conquista, las Cortes de Valladolid de 1258, remataban la obra: ordenaban que \u00ablos moros que moran en las villas que son pobladas de cristianos que anden cercenados alrededor o el cabello partido sin copete e que trayan lsa barbas largas, como manda su ley ni trayan cendal nin pe\u00f1a blanca ni pa\u00f1o tinto si no como dicho es de los jud\u00edos, nin zapatos blancos nin dorados e el que los trujiere que sea a merced del rey\u00bb. Las cortes acordaron tambi\u00e9n el ordenamiento de los cl\u00e9rigos y el de los fijosdalgo. En la petici\u00f3n 30 se pide que: \u00abNinguna mujer cristiana non more con jud\u00edo nin con moro a soldada nin de otra manera ni le cr\u00ede su fijo o fija. Que moros y jud\u00edos no lleven nombre cristiano ni vistan pa\u00f1os de viado&#8230; nin trayan adobos de oro o plata en las ropas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La Espa\u00f1a m\u00edtica de las \u00abtres culturas\u00bb alimenta la nostalgia de los delirios folcl\u00f3ricos de tantos grupos andaluces de hoy, que \u00abconmemoran\u00bb aquella \u00abEspa\u00f1a perdida\u00bb, la Espa\u00f1a de la cultura \u00e1rabe y jud\u00eda, la Espa\u00f1a en la que los cristianos, por cierto, ten\u00edan que pagar tributo.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos ahora a otros a\u00f1os (los primeros a\u00f1os setenta del siglo XX) en los que se publica la&nbsp;<em>Carta a Franco<\/em> de Fernando Arrabal: \u00abHace unos a\u00f1os hab\u00eda un pa\u00eds en el que los fil\u00f3sofos \u00e1rabes constru\u00edan el pensamiento m\u00e1s original de su raza [\u00bfpor qu\u00e9 no dice Arrabal que Averroes fue condenado y tuvo que abjurar de sus errores en la mezquita de C\u00f3rdoba?], mientras que unas calles m\u00e1s all\u00e1 los jud\u00edos creaban el monumento de la Kabala [\u00bfqu\u00e9 queda hoy de ella que no sea mera arqueolog\u00eda?]. Este pa\u00eds era Espa\u00f1a. Sus reyes se llamaban, por ejemplo, Alfonso X el Sabio o Fernando III el Santo. Este monarca se proclam\u00f3 &#8220;el rey de las tres religiones&#8221; [hoy Arrabal, para ponerse al d\u00eda, hubiera dicho: &#8220;El rey de las tres culturas&#8221;] \u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero frente a estos intelectuales de izquierda divagante hay otros muchos intelectuales, tambi\u00e9n de izquierdas, y aun de izquierdas definidas, que han mantenido una actitud completamente diferente ante Espa\u00f1a. Cabe recordar las palabras de Manuel Aza\u00f1a, que fue presidente de la Primera Rep\u00fablica Espa\u00f1ola, que hemos citado al final de la introducci\u00f3n de este libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos citar tambi\u00e9n palabras de veneraci\u00f3n a Espa\u00f1a pronunciadas o escritas por hombres de la izquierda definida, como pudieron serlo Vicente Uribe (comunista) o Indalecio Prieto (socialista); palabras de un \u00abespa\u00f1olismo\u00bb tan intenso que muchos, no muy metidos en literatura pol\u00edtica, podr\u00edan atribuir a Ramiro de Maeztu o a Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no me propongo tratar aqu\u00ed de las actitudes u opiniones que acerca de Espa\u00f1a han mantenido o mantienen espa\u00f1oles clasificados como \u00abde izquierdas\u00bb o \u00abde derecha\u00bb. Si he comenzado por recordar algunos espa\u00f1oles muy conocidos, clasificados tanto entre las izquierdas como entre las derechas, no es con el \u00e1nimo de comenzar una encuesta \u00abemp\u00edrica\u00bb, sino para corroborar la naturaleza confusa que hemos atribuido a la pregunta titular, \u00bfEspa\u00f1a es Idea de la Derecha o de la Izquierda?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Polarizaci\u00f3n izquierda\/derecha de la Historia de Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La confusi\u00f3n de esta pregunta procede tanto de la confusi\u00f3n propia de los significados del t\u00e9rmino \u00abEspa\u00f1a\u00bb (\u00bfde qu\u00e9 Espa\u00f1a hablamos?, o si se prefiere: \u00bfdesde qu\u00e9 Idea de Espa\u00f1a hablamos?, dado que es imposible hablar de Espa\u00f1a, m\u00e1s all\u00e1 de sus referencias geol\u00f3gicas, si no es desde alguna Idea) como de la confusi\u00f3n que caracteriza a los t\u00e9rminos \u00abderecha\u00bb e \u00abizquierda\u00bb, m\u00e1s all\u00e1 de sus referencias topogr\u00e1ficas. La confusi\u00f3n objetiva de la pregunta titular puede hacerse consistir sencillamente en la circunstancia de que esta pregunta s\u00f3lo podr\u00e1 alcanzar una mayor distinci\u00f3n dando por supuestas algunas de las Ideas que se dan entretejidas tanto en el t\u00e9rmino \u00abEspa\u00f1a\u00bb como en los t\u00e9rminos \u00abderecha\u00bb o \u00abizquierda\u00bb. Pero estas suposiciones, si no se explicitan, s\u00f3lo podr\u00e1n operar en la subjetividad de quienes creen entender sin dificultad el alcance de la pregunta. De suerte que aunque todos la entiendan, no se entender\u00edan entre s\u00ed. (\u00abTodos la entendemos, pero cada cual a su manera.\u00bb)<\/p>\n\n\n\n<p>Y existe otra raz\u00f3n m\u00e1s (un economista dir\u00eda acaso: \u00abOtra raz\u00f3n adicional\u00bb, y dir\u00eda mal en esta ocasi\u00f3n, porque no es adicional, sino constitutiva) para explicar la confusi\u00f3n de la pregunta que nos ocupa: el car\u00e1cter capcioso de la interrogaci\u00f3n, que no determina si es una alternativa (\u00bfde izquierda, de derecha o de ambas a la vez?) o una disyuntiva (s\u00f3lo de izquierda, s\u00f3lo de derecha), y si la forma alternativa o la disyuntiva de la pregunta se supone verdadera o falsa. Pues podr\u00eda ocurrir que Espa\u00f1a no fuera ni Idea de la derecha, ni idea de la izquierda, del mismo modo que un rect\u00e1ngulo no es ni de izquierdas ni de derechas (y esto sin perjuicio de que los masones -a quienes la Iglesia cat\u00f3lica consideraba de izquierdas y el Politbur\u00f3 sovi\u00e9tico consideraba de derechas- utilizaran el tri\u00e1ngulo rect\u00e1ngulo como emblema de su secta).<\/p>\n\n\n\n<p>Una cosa es, por tanto, que Espa\u00f1a o el tri\u00e1ngulo rect\u00e1ngulo no tengan que ver con la oposici\u00f3n derecha\/izquierdas (cualquiera que sea el modo como esta oposici\u00f3n se entienda) y otra cosa es que la derecha o las izquierdas no tengan nada que ver con Espa\u00f1a, o con el tri\u00e1ngulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en todo caso Espa\u00f1a no es una entidad tan simple como pueda erlo el tri\u00e1ngulo rect\u00e1ngulo. La involucraci\u00f3n de las izquierdas y de la derecha con Espa\u00f1a es mucho mayor que la involucraci\u00f3n que ellas puedan tener con el tri\u00e1ngulo. Y, por tanto, rec\u00edprocamente, la involucraci\u00f3n que Espa\u00f1a (o la Idea de Espa\u00f1a) ha de tener on las izquierdas o con la derecha ser\u00e1 tambi\u00e9n mucho m\u00e1s profunda que la que pueda corresponder al tri\u00e1ngulo geom\u00e9trico. Y con esto tampoco queremos prejuzgar que Espa\u00f1a no pueda ser segregada de la oposici\u00f3n, disyuntiva o alternativa, izquierda\/derecha. A fin de cuentas, Espa\u00f1a, como naci\u00f3n hist\u00f3rica, exist\u00eda ya muchos siglos antes de que la oposici\u00f3n izquierda\/derecha hubiera sido formulada en la Asamblea francesa revolucionaria. Lo que ocurre es que la polarizaci\u00f3n que la oposici\u00f3n izquierda\/derecha determina en todo cuanto tiene que ver con Espa\u00f1a es tan avasalladora que se extiende, ante todo, incluso retrospectivamente, a los siglos anteriores a la Revoluci\u00f3n Francesa (\u00bfqu\u00e9 militante de izquierdas no considera a los comuneros de Castilla como correligionarios suyos y a los imperiales de Carlos I como hombres de la derecha m\u00e1s reaccionaria?).<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, muchos intelectuales de izquierdas citar\u00e1n, como testimonios del amor a Espa\u00f1a que ellos pueden presentar, las palabras ya citadas de Ricote a Sancho Panza, al referirle c\u00f3mo fue expulsado de Espa\u00f1a por Felipe II, con otros de su raza (condici\u00f3n suficiente para considerar de izquierdas a Ricote, como exiliado). Y otros intelectuales de derecha citar\u00e1n como correligionario suyo a Francisco de Quevedo (\u00bfno se hab\u00eda enfrentado, como si fuera un integrista, contra las modas francesas que se infiltraban por nuestras fronteras?,\u00bfno hab\u00eda tomado partido por el patrocinio de Santiago frente al de santa Teresa?) cuando dice: \u00ab\u00a1Oh desdichada Espa\u00f1a! Revuelto he mil veces en la memoria tus antig\u00fcedades y anales, y no he hallado por qu\u00e9 causas seas digna de tan porfiada persecuci\u00f3n.\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la \u00abdespolarizaci\u00f3n\u00bb de la Espa\u00f1a hist\u00f3rica es imprescindible, si queremos librarnos no ya de los anacronismos, sino tambi\u00e9n del fatal subjetivismo que entontece a quienes creen que la oposici\u00f3n izquierda\/derecha es la oposici\u00f3n fundamental, trascendental para todo ser humano; a quienes, por ejemplo, creen que dudar del car\u00e1cter \u00abtrascendental\u00bb de estas distinciones (\u00abuna de las dos Espa\u00f1as ha de helarte el coraz\u00f3n \u00bb) es signo inequ\u00edvoco, o \u00abse\u00f1a de identidad\u00bb, de la derecha, ignorando que Lenin, o Stalin, o Mao -considerados generalmente desde la Europa capitalista o socialdem\u00f3crata (es decir, de derecha o izquierda) como prototipos de la izquierda m\u00e1s radical- negaron de plano la trascendentalidad (o profundidad) de la oposici\u00f3n entre derecha e izquierda, como distinci\u00f3n secundaria, circunscribi\u00e9ndola al \u00e1mbito de la \u00abrevoluci\u00f3n burguesa\u00bb, y proponiendo su sustituci\u00f3n por otra oposici\u00f3n, que ellos consideraban la oposici\u00f3n fundamental, a saber, la oposici\u00f3n entre capitalismo y comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La derecha y el Antiguo R\u00e9gimen; las diversas generaciones de las izquierdas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y, con esto, tenemos ya marcado el camino para tratar de responder seg\u00fan criterios objetivos a la pregunta de si Espa\u00f1a es una Idea de derecha o de izquierdas. Un camino que evitar\u00eda encharcarse en el caos emp\u00edrico de las autodefiniciones (<em>emic<\/em>) de quienes se consideran de derechas o de izquierdas \u00abde toda la vida\u00bb. \u00bfQu\u00e9 ganamos al escuchar a un anarquista cuando dice con exaltaci\u00f3n que \u00e9l \u00ablucha por la libertad y por el progreso\u00bb?, \u00bfqu\u00e9 quiere decir con las palabras libertad y progreso?, \u00bfacaso los hombres de la derecha m\u00e1s conservadora (como pudiera haberlo sido fray Rafael V\u00e9lez, en su&nbsp;<em>Preservativo contra la irreligi\u00f3n<\/em>) no proclamaron tambi\u00e9n que ellos luchaban por la verdadera libertad y por el verdadero progreso?<\/p>\n\n\n\n<p>El camino que vamos a seguir no es el camino de las autodefiniciones, m\u00e1s o menos coyunturales. Un militante de la corriente de Izquierda Socialista dir\u00eda, en Espa\u00f1a, que es propio de un gobierno de izquierdas practicar una pol\u00edtica de incremento de la presi\u00f3n fiscal, aumentando los impuestos indirectos y evitando la privatizaci\u00f3n de las empresas p\u00fablicas. Pero lo que ocurre es que esta misma pol\u00edtica puede ser adoptada por un gobierno de derecha, as\u00ed como la contraria -bajar los impuestos y privatizar las empresas p\u00fablicas- puede ser adoptada tambi\u00e9n por un gobierno que se define como de izquierda, como le ocurre al actual gobierno socialista de Rodr\u00edguez Zapatero.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no se trata de desestimar estas autodefiniciones. Constituyen una referencia inexcusable. Simplemente, nuestro m\u00e9todo objetivista (materialista) nos impulsa a utilizarlas como datos emp\u00edricos que habr\u00e1n de ser interpretados desde alguna teor\u00eda presupuesta sobre la oposici\u00f3n entre derecha e izquierda, y no como los \u00fanicos criterios. Podr\u00eda ocurrir que quien carece de una teor\u00eda semejante est\u00e9 entregado sin embargo de hecho a la \u00abinvestigaci\u00f3n emp\u00edrica\u00bb de la opsici\u00f3n; y cuando este individuo hojee una exposici\u00f3n te\u00f3rica con las referencias emp\u00edricas pertinentes, s\u00f3lo podr\u00e1 percibir un mon\u00f3tono repertorio de datos y citas emp\u00edricas. Pero en realidad, quien carece de una teor\u00eda objetiva de la distinci\u00f3n derecha\/izquierda, por el af\u00e1n de atenerse a los hechos emp\u00edricos (en realidad,&nbsp;<em>emic<\/em>), s\u00f3lo podr\u00eda decir que no puede decir nada, salvo aportar nuevos textos para incrementar el caos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por nuestra parte, nos atendremos a la teor\u00eda de la distinci\u00f3n derecha\/izquierda que hemos expuesto en&nbsp;<em>El mito de la Izquierda<\/em>, libro al que remitimos al lector. Sin embargo, hemos procurado que la utilizaci\u00f3n de esta teor\u00eda que aqu\u00ed hacemos pueda entenderse, en sus l\u00edneas generales, sin necesidad de consultar el libro citado.<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00facleo de esta teor\u00eda -n\u00facleo cuya \u00abfiliaci\u00f3n\u00bb marxista-leninista ser\u00eda imposible disimular- le lleva a insistir en poner como origen de la oposici\u00f3n izquierda\/derecha lo que los propios nombres topogr\u00e1ficos representaban: la defensa del Antiguo R\u00e9gimen (el Tro- no absoluto y el Altar, como fuentes de la soberan\u00eda) y la defensa del Nuevo R\u00e9gimen de la Revoluci\u00f3n, que ped\u00eda derribar el Trono y el Altar para poner a la Naci\u00f3n como nuevo sujeto de la soberan\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: los ciudadanos que quer\u00edan derribar el Antiguo R\u00e9gimen, a fin de sustituirlo en la gobernaci\u00f3n del Estado, s\u00f3lo pod\u00edan ser los ciudadanos entonces capacitados (socialmente, t\u00e9cnicamente, intelectualmente, organizativamente&#8230;) para hacerlo, es decir, el&nbsp;<em>tercer estado<\/em> de Sieyes, al que m\u00e1s adelante se le llamar, burgu\u00e9s (quiz\u00e1 por la influencia que a\u00fan ejerc\u00eda el \u00abburgu\u00e9s gentilhombre\u00bb de Moliere). La gran Revoluci\u00f3n fue una revoluci\u00f3n burguesa, cuyo enemigo propio fue el Antiguo R\u00e9gimen, y no s\u00f3lo el representado por el Reino de Francia, sino tambi\u00e9n por todos los Reinos e Imperios que la rodeaban: el Imperio espa\u00f1ol, el Imperio ingl\u00e9s, el Sacro Romano Imperio Germ\u00e1nico, el Imperio ruso.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, el primer sentido de la oposici\u00f3n derecha\/izquierda, o el primer nivel en el que esta distinci\u00f3n se dibuj\u00f3, fue el de la oposici\u00f3n Antiguo R\u00e9gimen\/Nuevo R\u00e9gimen. La derecha conten\u00eda todo lo que ten\u00eda que ver con la defensa del Antiguo R\u00e9gimen, la izquierda -y ante todo la izquierda radical de primera generaci\u00f3n, la izquierda jacobina- , todo lo que tuviera que ver con la defensa del Nuevo R\u00e9gimen, es decir, con la Naci\u00f3n pol\u00edtica (con la rep\u00fablica, con la democracia, poco despu\u00e9s con el Estado de derecho).<\/p>\n\n\n\n<p>Como una \u00abconsecuencia\u00bb de la izquierda jacobina podr\u00eda interpretarse el ciclo napole\u00f3nico que, sin perjuicio de su ef\u00edmero Imperio, tuvo energ\u00eda suficiente para derribar muchas coronas europeas asentadas en el Antiguo R\u00e9gimen, poniendo en su lugar a las clases burguesas, en colaboraci\u00f3n con las aristocracias del salario.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de estas consecuencias del Imperio napole\u00f3nico fue el desencadenamiento de un proceso de descuartizamiento del Imperio espa\u00f1ol y, al mismo tiempo, de la aparici\u00f3n en Espa\u00f1a, en torno a las Cortes de C\u00e1diz, de un&nbsp;<em>segundo g\u00e9nero<\/em>o corriente hist\u00f3rica de la izquierda, a saber, la izquierda liberal. Izquierda liberal que, salvo algunos breves intervalos (en los cuales el Antiguo R\u00e9gimen, la derecha tradicional, recuperar\u00eda su poder: la \u00abominosa d\u00e9cada\u00bb de Fernando VII, los periodos de dominaci\u00f3n carlista en el Pa\u00eds Vasco, Navarra o Catalu\u00f1a), mantendr\u00e1 su hegemon\u00eda en versiones distintas (por ejemplo, la versi\u00f3n progresista de Espartero o de Sagasta y la versi\u00f3n moderada de O&#8217;Donnell) hasta llegar al \u00absexenio revolucionario\u00bb (1868-1874) que desemboc\u00f3 en la Primera Rep\u00fablica espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la \u00abrevoluci\u00f3n burguesa\u00bb, aun cuando continu\u00f3 su proceso de expansi\u00f3n a lo largo de todo el siglo XIX, encontr\u00f3 tambi\u00e9n muy pronto sus l\u00edmites. Y, con \u00e9stos, encontr\u00f3 tambi\u00e9n los suyos la distinci\u00f3n entre las izquierdas y la derecha. La libertad, la igualdad y la fraternidad que la revoluci\u00f3n hab\u00eda intentado instaurar mediante la transformaci\u00f3n del Antiguo R\u00e9gimen en un Estado nacional result\u00f3 ser la fuente de una nueva esclavitud, disfrazada como proletariado, constituido por los ciudadanos \u00ablibres para vender su fuerza de trabajo\u00bb. Una desigualdad de hecho m\u00e1s escandalosa a\u00fan si cabe que la del Antiguo R\u00e9gimen y unas&nbsp;<em>enemistades<\/em> fraternas entre ciudadanos libres e iguales tan fuertes como aquellas de las que ten\u00edan noticia hist\u00f3rica (sin duda, porque la revoluci\u00f3n industrial, el progreso, controlado por la derecha burguesa, hab\u00eda incrementado los armamentos, los transportes, la log\u00edstica militar).<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este punto en el que comienza una&nbsp;<em>tercera generaci\u00f3n<\/em> de la izquierda, todav\u00eda emparentada con la perspectiva de la gran Revoluci\u00f3n (\u00ab\u00a1Ni rey, ni amo!\u00bb), pero a\u00fan m\u00e1s radical, porque ya no se dirige contra el R\u00e9gimen antiguo (aunque manteniendo el Estado transformado en la forma de Naci\u00f3n pol\u00edtica), sino que ataca al Estado mismo y, con \u00e9l, a la Naci\u00f3n pol\u00edtica, tal como la concibi\u00f3 la izquierda radical y la izquierda liberal. Es el anarquismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el anarquismo, al renunciar a la \u00abconquista del Estado\u00bb, porque buscaba destruirlo de inmediato, se encuentra sin plataforma para actuar sistem\u00e1ticamente contra el Estado burgu\u00e9s y contra su consolidaci\u00f3n capitalista. Marx tiene el m\u00e9rito de haber diagnosticado, contra el anarquismo, la imposibilidad de destruir al Estado burgu\u00e9s sin pasar, en primer lugar, por su conquista, para utilizarlo al servicio del proletariado. Marx, sobre todo, iniciar\u00e1 la sustituci\u00f3n de la oposici\u00f3n derecha\/izquierda, tal como se hab\u00eda establecido en el primer nivel (en la superestructura) del sistema social, por la oposici\u00f3n en un nivel \u00abb\u00e1sico\u00bb, m\u00e1s profundo, entre capitalismo y comunismo: la derecha ser\u00e1 ahora el capitalismo y la izquierda, el comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este clima, bajo la influencia de Marx, pero tambi\u00e9n de Lasalle se ir\u00e1n echando los cimientos de la&nbsp;<em>cuarta generaci\u00f3n<\/em> de la izquierda, la que en adelante se conocer\u00e1 como socialdemocracia. La socialdemocracia, con el esp\u00edritu del armonismo (Bernstein, Kautsky), confiar\u00e1 en la posibilidad de un socialismo gradual, llevado a t\u00e9rmino desde los Estados m\u00e1s consolidados: la Alemania de Bismarck, la Inglaterra de Disraeli, o la Francia de Gambetta y Jaures. Y, efectivamente, el desarrollo social, socialista, de estos Estados, en los cuales la clase obrera lleg\u00f3 a adquirir el rango de una \u00abaristocracia del salario\u00bb, pod\u00eda notarse a ojos vistas. Pero gracias a la evoluci\u00f3n de estos Estados hacia el imperialismo depredador m\u00e1s escandaloso (\u00abel imperialismo, fase superior del capitalismo\u00bb) que acabar\u00eda en la Primera Guerra Mundial. Aqu\u00ed, contra la socialdemocracia (el \u00abrevisionista Bernstein\u00bb y el \u00abrenegado Kautsky\u00bb) tomar\u00e1 comienzo la&nbsp;<em>quinta generaci\u00f3n<\/em> de la izquierda, que desplazar\u00e1 definitivamente la oposici\u00f3n derecha\/izquierda hacia el nivel m\u00e1s profundo o b\u00e1sico del sistema social, en el cual tal distinci\u00f3n quedar\u00e1 propiamente relegada al nivel m\u00e1s superficial de la superestructura. La oposici\u00f3n entre el capitalismo y el comunismo victorioso, tras la conquista del poder pol\u00edtico (Lenin, Stalin), en la forma de una dictadura del proletariado. Este quinto g\u00e9nero, visto desde el exterior (desde la oposici\u00f3n burguesa izquierda\/derecha), ser\u00e1 contemplado como la forma m\u00e1s radical de la izquierda, aunque desde el interior ya no podr\u00eda ser interpretado como izquierda, sino como comunismo (en cuyo curso aparecer\u00e1 un izquierdismo considerado por Lenin no ya como una corriente progresista, sino como una \u00abenfermedad infantil del comunismo\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado de bienestar democr\u00e1tico jur\u00eddico, como Estado social de derecho, era la meta que desde Bismarck asumi\u00f3 la socialdemocracia como objetivo propio. Pero este Estado de bienestar fue tambi\u00e9n incorporado por la quinta generaci\u00f3n, por el Estado de bienestar instaurado por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, un Estado social no democr\u00e1tico en el sentido del parlamentarismo burgu\u00e9s (Bujar\u00edn hab\u00eda dicho que en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hay libertad de partidos, \u00abcon la condici\u00f3n de que todos menos uno est\u00e9n en la c\u00e1rcel\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tras la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica la oposici\u00f3n derecha\/izquierda se desdibuja<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Estado de bienestar, consolidado el capitalismo, y tras la guerra fr\u00eda y el ulterior derrumbamiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, har\u00e1 que la oposici\u00f3n capitalismo\/comunismo, propia de la quinta generaci\u00f3n de la izquierda, pierda su condici\u00f3n de oposici\u00f3n entre sistemas realmente existentes en Europa. Ello determinar\u00e1 tambi\u00e9n que la oposici\u00f3n derecha\/izquierda, en el sentido definido tradicional, se desdibuje, dada la convergencia de los partidos correspondientes. La oposici\u00f3n se transformar\u00e1, por ejemplo, en oposici\u00f3n entre liberalismo econ\u00f3mico (socialdem\u00f3crata y conservador) y socialismo, pero que propiamente son opciones convergentes, planes y programas utilizados en \u00abOccidente\u00bb tanto por la derecha hist\u00f3rica como por la izquierda socialdem\u00f3crata.<\/p>\n\n\n\n<p>Las izquierdas de nuestra \u00e9poca, aunque manteniendo sus ideolog\u00edas, tendr\u00e1n que refugiarse de hecho en terrenos no definibles pol\u00edticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, en terrenos psicol\u00f3gicos (aunque con incidencia social, m\u00e1s que pol\u00edtica): las izquierdas, sabedoras de su convergencia pol\u00edtica con la ya evolucionada antigua derecha, y rencorosas por lo que ellas perciben como frustraci\u00f3n personal, buscan el modo de mantener su distancia y su separaci\u00f3n con la derecha, y como no la encuentran en el presente recurren a la \u00abmemoria hist\u00f3rica\u00bb. Memoria hist\u00f3rica que se sustancia, por ejemplo, en la rumia y el recuerdo de las posiciones que ocupaban otras personas de su entorno (incluso amigos) en \u00e9pocas pret\u00e9ritas; con lo cual resulta que la oposici\u00f3n pol\u00edtica izquierda\/derecha va degenerando en un intento miserable de mantenerse frente a personas por raz\u00f3n de su militancia en antiguas bandas que hace ya muchos a\u00f1os dejaron de existir (algo as\u00ed como si tratasen de reavivar los enfrentamientos que tuvieron en sus tiempos escolares). Cuando la l\u00ednea divisoria de las izquierdas, frente a la derecha evolucionada, con la que han confluido, intenta llevarse fuera de este terreno meramente psicol\u00f3gico, y marcha en busca de territorios menos subjetivos, tampoco los encuentra en la pol\u00edtica real, porque no existen, y no podr\u00edan ser definidos pol\u00edticamente. Sin embargo, aparecer\u00e1n suced\u00e1neos de la pol\u00edtica que las izquierdas, sin terreno pol\u00edtico propio, intentar\u00e1n cultivar en r\u00e9gimen de invernadero.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto dar\u00e1 lugar a diversos g\u00e9neros de&nbsp;<em>izquierdas indefinidas<\/em> pol\u00edticamente, que hemos cre\u00eddo poder clasificar en los tres siguientes: el de la&nbsp;<em>izquierda extravagante<\/em> (porque pierde el sentido de la realidad y se decide a pasar a la utop\u00eda, a un \u00abreino que no es de este mundo\u00bb), el de la&nbsp;<em>izquierda divagante<\/em> (constituida principalmente por bandadas de \u00abintelectuales y artistas\u00bb, que, aun manteni\u00e9ndose en la tierra, divagan hacia el pasado con nostalgia, ejercit\u00e1ndose por ejemplo en lo que llaman la \u00abmemoria hist\u00f3rica\u00bb, o implemente en la imaginaci\u00f3n literaria, pict\u00f3rica, po\u00e9tica o cinematogr\u00e1fica) y el de la&nbsp;<em>izquierda fundamentalista<\/em> (adusta y doctrinaria, que produce \u00ablibros de doctrina\u00bb, que son l\u00e1tigo de una derecha dif\u00edcil de distinguir de la izquierda, y de las otras izquierdas definidas; una izquierda fundamentalista apocal\u00edptica en ocasiones, que profetiza constantemente no ya el futuro -como la izquierda extravagante-, sino el pret\u00e9rito: explica por qu\u00e9 fracas\u00f3 la revoluci\u00f3n en Alemania, en los tiempos de Friedrich Ebert y Gustav Noske, o por qu\u00e9 fracas\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en los tiempos de Gorbachov, o por qu\u00e9 fracas\u00f3 la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola en los tiempos de Carrillo y de Su\u00e1rez).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta teor\u00eda de la Izquierda, de su origen y de sus diversos g\u00e9neros, podemos replantear la pregunta inicial de un modo tambi\u00e9n te\u00f3rico y no meramente emp\u00edrico, o, si se prefiere, de un modo tal que los \u00abmateriales emp\u00edricos\u00bb puedan ser sistem\u00e1ticamente reinterpretados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Argumentos a favor de la tesis \u00abEspa\u00f1a es Idea de la derecha\u00bb, y su cr\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, el planteamiento general puede formularse a trav\u00e9s de este silogismo, de esta argumentaci\u00f3n: puesto que la izquierda, en la teor\u00eda, aparece en la oposici\u00f3n al Antiguo R\u00e9gimen (que, por tanto, asumir\u00e1 autom\u00e1ticamente, aunque sea retrospectivamente, la condici\u00f3n de derecha) y Espa\u00f1a, la Idea de Espa\u00f1a que los espa\u00f1oles se hab\u00edan formado, la Idea de la naci\u00f3n espa\u00f1ola que hemos visto en Cervantes o en el Conde Duque, forma parte del Antiguo R\u00e9gimen, \u00bfno habr\u00e1 que concluir necesariamente que Espa\u00f1a ha de considerarse ante todo como una Idea de la derecha?<\/p>\n\n\n\n<p>Se confirmar\u00eda esta conclusi\u00f3n si nos atenemos a la Idea de Espa\u00f1a que, al menos oficialmente, estaba vigente en el Antiguo R\u00e9gimen: es una Idea vinculada a la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica, al Trono y al Altar, que, tras siglos, identificada con la religi\u00f3n cat\u00f3lica y con su misi\u00f3n de defensa de la fe (deteniendo al islam, purificando a Espa\u00f1a de contaminaciones jud\u00edas), buscaba extenderla por toda la redondez de la Tierra, por \u00c1frica, por Asia y, sobre todo, por Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la conclusi\u00f3n del silogismo incurre en un anacronismo grave, puesto que Espa\u00f1a, aunque existiera, junto con su Idea, en los siglos anteriores a la Revoluci\u00f3n, no podr\u00eda considerarse \u00aba la derecha\u00bb. Pero esta consideraci\u00f3n retrospectiva se realimenta por la circunstancia de que la Espa\u00f1a posterior a la gran Revoluci\u00f3n (por ejemplo, la Espa\u00f1a que se enfrent\u00f3 a la invasi\u00f3n napole\u00f3nica) se consideraba en gran medida como heredera del Antiguo R\u00e9gimen: los \u00abguerrilleros\u00bb al frente de los cuales sol\u00eda haber curas y obispos; despu\u00e9s, en la ominosa d\u00e9cada que dej\u00f3 en suspenso la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz; m\u00e1s tarde, un siglo adelante, el \u00abnacionalcatolicismo\u00bb de la Espa\u00f1a de Franco, en el cual la Iglesia cat\u00f3lica espa\u00f1ola consider\u00f3 la Guerra Civil emprendida por la derecha como una Cruzada que Espa\u00f1a emprend\u00eda contra el comunismo y contra la masoner\u00eda, es decir, \u00abcontra la izquierda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda absurdo concluir de esta argumentaci\u00f3n, como algunos concluyen a veces s\u00f3lo para sus adentros, y otras veces de forma expl\u00edcita, que Espa\u00f1a es una Idea de derechas y que, por tanto, habr\u00eda que considerar a los diversos g\u00e9neros de la izquierda que en Espa\u00f1a hubieran de sucederse (en paralelo al curso que estos g\u00e9neros siguieron en otros pa\u00edses) como corrientes en las cuales la Idea de Espa\u00f1a se ha esfumado o estaba llamada a disolverse.<\/p>\n\n\n\n<p>Semejante conclusi\u00f3n tiene, sin duda, alg\u00fan fundamento. Su absurdo consiste en generalizarla a toda la izquierda. Lo procedente es sospechar que la Idea de Espa\u00f1a propia del Antiguo R\u00e9gimen no ten\u00eda por qu\u00e9 haberse esfumado con el advenimiento del Nuevo R\u00e9gimen, sino s\u00f3lo transformado. Y transformado no de un modo uniforme. Y aqu\u00ed se manifiesta la utilidad que puede corresponder a la teor\u00eda de los g\u00e9neros de la izquierda que acabamos de esbozar. Porque la cuesti\u00f3n no se plantear\u00e1 ya como una alternativa (o disyuntiva) entre la derecha y la izquierda, tomada en bloque, sino diferencialmente, seg\u00fan, precisamente, los diversos g\u00e9neros que sucesivamente la \u00abIzquierda\u00bb ha ido desplegando.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos abre as\u00ed la tarea de analizar diferencialmente las transformaciones que la Idea de Espa\u00f1a del Antiguo R\u00e9gimen hayan podido experimentar en cada uno de los g\u00e9neros de izquierda del Nuevo. Tarea que, por supuesto, no es posible emprender en este lugar, en el que s\u00f3lo cabe esbozar unas l\u00edneas generales que puedan servir de gu\u00eda para ulteriores trabajos hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos atendremos, en esta exposici\u00f3n, a los diferentes niveles por los cuales el curso de la oposici\u00f3n izquierda\/derecha ha transcurrido, y sin que cada cambio de nivel implique la desaparici\u00f3n del anterior. El nivel 1 es aquel en el que la oposici\u00f3n derecha\/izquierda se define en el terreno de la lucha de clases del Nuevo R\u00e9gimen (burgu\u00e9s) y del Antiguo R\u00e9gimen (lucha que tiene lugar a trav\u00e9s de los conflictos entre Estados bien consolidados). El nivel 2 se va determinando tras la desaparici\u00f3n en Europa del Antiguo R\u00e9gimen (monarqu\u00edas constitucionales, Revoluci\u00f3n de octubre de 1917, guerras mundiales, guerra fr\u00eda). La definici\u00f3n de la oposici\u00f3n derecha\/izquierda se redefinir\u00e1 ideol\u00f3gicamente mediante la oposici\u00f3n \u00abproletariado internacional o clase obrera\u00bb y \u00abcapitalismo internacional\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Oposici\u00f3n que se concretar\u00e1, por la involucraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de clases en la dial\u00e9ctica de Estados, en la oposici\u00f3n entre el bloque de los Estados capitalistas y el bloque de los Estados comunistas. En el nivel 3, que culmina con el derrumbamiento del bloque comunista, la oposici\u00f3n derecha\/izquierda pierde las definiciones que hab\u00eda logrado en los niveles 1 y 2, al constituirse el escenario en el que todos convergen, de las democracias de mercado homologadas, en los Estados de bienestar. Escenario que tiende a la globalizaci\u00f3n, incluso a la convergencia (en la Rep\u00fablica Popular China) del capitalismo y del comunismo, seg\u00fan la f\u00f3rmula \u00abun pa\u00eds, dos sistemas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Idea de Espa\u00f1a en las dos primeras generaciones de la Izquierda: la radical y la liberal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 transformaciones experimenta la Idea de Espa\u00f1a, heredada del Antiguo R\u00e9gimen, en el proceso de aparici\u00f3n de la izquierda, en sus dos primeras generaciones, la de la izquierda radical y la de la izquierda liberal?<\/p>\n\n\n\n<p>La izquierda radical se desarrolla en Francia, pero tiene repercusiones importantes en la Idea de Espa\u00f1a que pudieran tener tanto los realistas franceses (que vieron apoyada su causa por la monarqu\u00eda espa\u00f1ola) como los revolucionarios (amistades del conde Aranda, Olavide, etc., con los ilustrados, incluyendo entre \u00e9stos al propio Napole\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero refiri\u00e9ndonos a la Idea de Espa\u00f1a que en Espa\u00f1a misma va conform\u00e1ndose en las corrientes m\u00e1s pr\u00f3ximas a la izquierda radical, habr\u00eda que mirar, ante todo, hacia la Idea de Espa\u00f1a que los \u00abafrancesados\u00bb (desde el conde Aranda, u Olavide, hasta los josefinos, despu\u00e9s de la invasi\u00f3n napole\u00f3nica, tales como Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn, Juan Antonio Llorente o el mismo Francisco de Goya) fueron tallando en funci\u00f3n de la que ten\u00edan los ilustrados franceses, muy contaminados, por cierto, por la Leyenda Negra.<\/p>\n\n\n\n<p>Destacaremos como rasgo significativo la presencia de la \u00abdial\u00e9ctica de Estados\u00bb en el mismo proceso de transformaci\u00f3n de la Idea de Espa\u00f1a en los afrancesados (tanto en los prenapole\u00f3nicos como en los josefinos): salvo excepciones habr\u00e1 que reconocer (en honor del \u00abpatriotismo\u00bb de quienes, sin embargo, y con raz\u00f3n, pudieron ser acusados de traidores de lesa patria) que los afrancesado espa\u00f1oles no perdieron de vista los intereses de Espa\u00f1a y de su Imperio, sin perjuicio de sus proyectos de adaptaci\u00f3n a los nuevos tiempos (me refiero a los del conde Aranda sobre la reorganizaci\u00f3n de las provincias americanas) y, en todo caso, de la defensa de la integridad del territorio peninsular (escrito al rey Jos\u00e9 I, en 2 de agosto de 1800, de sus ministros espa\u00f1oles rechazando los proyectos de Napole\u00f3n para incorporar a Francia las provincias del norte de Espa\u00f1a a cambio de cesar la guerra; escrito exculpatorio de 1816 de F\u00e9lix Jos\u00e9 Reinoso, un cura sevillano afrancesado, con el t\u00edtulo: \u00abExamen de los delitos de infidelidad a la Patria imputados a los espa\u00f1oles sometidos bajo la dominaci\u00f3n francesa\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: la \u00abnueva Idea de Espa\u00f1a\u00bb, que de un modo original ir\u00e1 conform\u00e1ndose por la influencia de la izquierda de segunda generaci\u00f3n, es la Idea de Espa\u00f1a del liberalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es obra de los liberales la definici\u00f3n de Espa\u00f1a como Naci\u00f3n pol\u00edtica, as\u00ed como la pol\u00edtica orientada a consolidarla, continuada a lo largo del siglo (para fijar fechas \u00abconvencionales\u00bb: desde 1812 hasta 1931, porque la Constituci\u00f3n de la Primera Rep\u00fablica ya no define a Espa\u00f1a como \u00abNaci\u00f3n\u00bb, sino como \u00abrep\u00fablica de trabajadores de todas las clases\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de la \u00abRevoluci\u00f3n liberal\u00bb (y hay que tener en cuenta que los liberales hubieron de mantener contactos muy estrechos con los \u00abserviles\u00bb, representantes del Antiguo R\u00e9gimen, por la solidaridad patri\u00f3tica que ten\u00edan con ellos frente a los \u00abafrancesados\u00bb) la Idea de Espa\u00f1a del Antiguo R\u00e9gimen cambia enteramente. La soberan\u00eda pasa a ser atribuida a la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. \u00c1lvaro Fl\u00f3rez Estrada, en la&nbsp;<em>Memoria de presentaci\u00f3n de un Proyecto de Constituci\u00f3n<\/em>, en 1809, llega a decir que, supuesta la soberan\u00eda de las Cortes (reu- nidas en C\u00e1diz), habr\u00e1 que considerar como crimen de Estado llamar soberano al rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la \u00abNaci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb de la Constituci\u00f3n liberal de 1812 ofrece unas caracter\u00edsticas originales muy acusadas. La Naci\u00f3n espa\u00f1ola corresponde a todos los espa\u00f1oles de ambos hemisferios. Mantiene la forma mon\u00e1rquica, pero seg\u00fan la estructura de la monarqu\u00eda constitucional, y no proclama una ruptura radical de Espa\u00f1a con el Antiguo R\u00e9gimen. Desde Jovellanos hasta el futuro cardenal Inguanzo, o Agust\u00edn Arg\u00fcelles, se insiste en la continuidad de la \u00abEspa\u00f1a constitucional\u00bb con la Espa\u00f1a del&nbsp;<em>Fuero Juzgo<\/em>, con las&nbsp;<em>Partidas<\/em> de Alfonso X el Sabio o con las Cortes de Castilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el liberalismo, principalmente, en conflicto permanente con las \u00faltimas pulsaciones \u00abde la derecha\u00bb, del Antiguo R\u00e9gimen (representado por el carlismo y por el integrismo), se trabaja a lo largo de todo el siglo XIX y principios del XX en crear las instituciones propias de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, y de un patriotismo espa\u00f1ol que contrapondr\u00e1 la Patria grande -la Naci\u00f3n- a las patrias chicas, las regiones. Instituciones tales como las Milicias Nacionales, la taurina Fiesta Nacional, la Biblioteca Nacional, las Escuelas Nacionales, los Institutos Nacionales, la institucionalizaci\u00f3n de la Historia nacional de Espa\u00f1a, y por supuesto la promoci\u00f3n de la m\u00fasica nacional, la literatura nacional, la historia de la filosof\u00eda espa\u00f1ola, etc. Y desde luego, la redefinici\u00f3n de Espa\u00f1a en cincuenta provincias, que borra- ba la divisi\u00f3n de Espa\u00f1a del Antiguo R\u00e9gimen en reinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, el nivel 1, en el que, aunque sea retrospectivamente, podr\u00eda mantenerse la oposici\u00f3n entre izquierda y derecha, en la parte central del siglo XIX, comienza a ser sustituido por el nivel 2, cuando el oleaje de la Primera Internacional llega a Espa\u00f1a, y de su mano el reconocimiento en el&nbsp;<em>Diario de Sesiones<\/em> de las Cortes, durante el sexenio revolucionario, de una derecha y de una izquierda (confusamente percibida desde los niveles que venimos distinguiendo como 1 y 2).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Idea de Espa\u00f1a en la tercera generaci\u00f3n de la Izquierda, la anarquista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la profundizaci\u00f3n hacia el nivel 2 de la oposici\u00f3n izquierda\/derecha, que comienza con la tercera generaci\u00f3n de la izquierda (la izquierda libertaria o anarquista), la Idea de Espa\u00f1a de la tradici\u00f3n radical, o la de la tradici\u00f3n liberal, experimentar\u00e1 un cambio espectacular, al menos en el terreno doctrinario-ideol\u00f3gico. La ra\u00edz de este cambio podr\u00eda ponerse en el \u00abcosmopolitismo anarquista\u00bb, en la Idea del&nbsp;<em>G\u00e9nero humano<\/em>, que compartir\u00e1 la Primera Internacional con las primeras organizaciones socialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva \u00abhumanista\u00bb (el humanismo de la Humanidad, o del G\u00e9nero humano, el humanismo de la Fraternidad, o, a partir del libro de Pedro Leroux &#8211;<em>La Gr\u00e8ve de Samarez, po\u00e8me philosophique<\/em>, Par\u00eds, 1863- el humanismo de la Solidaridad entre todos los hombres), las Naciones can\u00f3nicas, las nuevas Naciones Estado que se van creando a partir de la Revoluci\u00f3n Francesa, tender\u00e1n a ser vistas como \u00abformaciones burguesas\u00bb, creaciones del capitalismo, que rompe la solidaridad entre los hombres y establece la separaci\u00f3n entre ellos, y los lanza a una situaci\u00f3n de guerra continuada. Los Estados nacionales deben desaparecer en nombre de la Paz; su lugar lo ocupar\u00e1n los Pueblos, cuyos l\u00edmites s\u00f3lo podr\u00e1n fijarse por autodeterminaci\u00f3n; pero esos Pueblos se identifican en la pr\u00e1ctica con las naciones en sentido \u00e9tnico o cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abprincipio federalista\u00bb, de fuerte componente anarquista, llegar\u00e1 a ascender al mismo nivel 1 de la oposici\u00f3n izquierda\/derecha. En el caso de Espa\u00f1a, desempe\u00f1ar\u00e1 un papel fundamental el libro&nbsp;<em>Las nacionalidades<\/em> de Francisco Pi Margall, que fue presidente, aunque ef\u00edmero de la Primera Rep\u00fablica espa\u00f1ola. \u00abLas nacionalidades\u00bb perder\u00e1n la sustantividad que hab\u00edan alcanzado en la ideolog\u00eda de los Estados naci\u00f3n, y pasar\u00e1n a ser meras fases hist\u00f3ricas dadas dentro de un proceso de sociedad universal en la cual las unidades hist\u00f3ricas tales corno Espa\u00f1a, Francia o Alemania podr\u00e1n quedar diluidas. Un anarquista coherente se considerar\u00e1, antes que ciudadano espa\u00f1ol, un \u00abciudadano del Mundo\u00bb; su Patria no ser\u00e1 ya tanto Espa\u00f1a o Francia: su Patria ser\u00e1 la Humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En coherencia con esta ideolog\u00eda cosmopolita (una ideolog\u00eda distante infinitamente de la pr\u00e1ctica real, salvo en algunos contados agentes o ap\u00f3stoles de la ideolog\u00eda) los anarquistas inspirar\u00e1n una pol\u00edtica de asociaci\u00f3n internacionalista de los trabajadores y un rechazo, mediante la abstenci\u00f3n, a cualquier tipo de participaci\u00f3n pol\u00edtica con los Estados nacionales burgueses. S\u00f3lo en ocasiones extraordinarias participar\u00e1n en las elecciones parlamentarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra cosa es que la \u00abdial\u00e9ctica de los hechos\u00bb determine, m\u00e1s de lo que la ideolog\u00eda quisiera, las unidades organizativas de las corrientes anarquistas. Un ejemplo muy ilustrativo en Espa\u00f1a es el del sindicato CNT (Confederaci\u00f3n Nacional de los Trabajadores), que en sus siglas ya hac\u00eda figurar a la Naci\u00f3n, en este caso con referencia a la Naci\u00f3n espa\u00f1ola; si bien la FAI (Federaci\u00f3n Anarquista Ib\u00e9rica), una \u00e9lite semisecreta de la CNT, ya ampli\u00f3 los l\u00edmites de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, pero para incorporar a ella (como reproduciendo el mapa de los Austrias) a Portugal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Idea de Espa\u00f1a en la cuarta generaci\u00f3n de la Izquierda, la socialdem\u00f3crata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La que venirnos computando como cuarta generaci\u00f3n de la izquierda definida, la socialdemocracia (en Espa\u00f1a, pr\u00e1cticamente, el Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol, desde Pablo Iglesias hasta Manuel Chaves), reconocer\u00e1 a los Estados nacionales -por tanto a Espa\u00f1a- una consistencia muy superior a la que podr\u00eda reconocerle el anarquismo. Sin embargo, la ambig\u00fcedad de sus posiciones, determinada por la ambig\u00fcedad misma de sus principios doctrinales, ser\u00e1 siempre muy grande. Sin duda, en sus, siglas, PSOE, figura expl\u00edcitamente el adjetivo \u00abEspa\u00f1ol\u00bb, pero ambiguamente referido como adjetivo a la vez a \u00abPartido\u00bb y, sobre todo, a \u00abObrero\u00bb, lo que equivale a decir que Espa\u00f1a es ante todo, una \u00abcircunscripci\u00f3n\u00bb en el conjunto del socialismo internacional, en el conjunto de los \u00abtrabajadores de la Tierra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Circunscripci\u00f3n estable (\u00abEspa\u00f1a\u00bb) dentro de cuyos l\u00edmites, y utilizando al Estado como instrumento (a trav\u00e9s de la pol\u00edtica de impuestos directos progresivos, principalmente) se proyectar\u00e1 una gradual revoluci\u00f3n social inspirada principalmente por el principio de Igualdad pol\u00edtica y, sobre todo, econ\u00f3mica. Pero Espa\u00f1a y su historia ser\u00e1n percibidos no ya tanto desde la perspectiva del nacionalismo liberal, pero tampoco desde la perspectiva del nacionalsocialismo, menos a\u00fan del nacionalcatolicismo, sino desde la perspectiva de un Estado social de trabajadores, no comprometido con su historia, con su pret\u00e9rito, sino m\u00e1s bien con su futuro. Una \u00abcircunscripci\u00f3n\u00bb que desembocar\u00e1 pr\u00e1cticamente en el ideal econ\u00f3mico del Estad de bienestar, por un lado, y en el ideal pol\u00edtico del mayor control estatista posible de la Sociedad civil (de la familia, del arte, del ocio, de la televisi\u00f3n, de la cultura).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta inspiraci\u00f3n podr\u00eda seguirse a lo largo de todo el curso hist\u00f3rico del socialismo espa\u00f1ol, pero culminar\u00e1, sobre todo, a partir de su refundaci\u00f3n en los a\u00f1os \u00abde la transici\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb, en la Idea que los socialistas espa\u00f1oles asumen como Idea-fuerza, la Idea de la \u00abcohesi\u00f3n y la solidaridad\u00bb entre las diversas regiones o comunidades aut\u00f3nomas espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto implica concebir a Espa\u00f1a, dentro del G\u00e9nero humano, como una \u00abcircunscripci\u00f3n social y pol\u00edtica\u00bb, desde luego, a la que se llega, seg\u00fan su ideolog\u00eda (que tiene muy escasos apoyos hist\u00f3ricos), por un proceso de federaci\u00f3n de circunscripciones m\u00e1s peque\u00f1as. La concepci\u00f3n federalista de la sociedad pol\u00edtica en general y de Espa\u00f1a en particular, en funci\u00f3n de la cual est\u00e1 organizada la misma estructura del Partido Socialista, es lo suficientemente ambigua como para poner a prueba, seg\u00fan la coyuntura pol\u00edtica, los criterios utilizados para dar m\u00e1s peso a las Unidades federadas (en el sentido de la llamada \u00abfederaci\u00f3n asim\u00e9trica\u00bb o confedera!, del actual presidente socialista de la Generalidad, Pascual Maragall, de quien hemos citado la idea: \u00abEspa\u00f1a se compone de tres naciones y de catorce regiones\u00bb) que a la Federaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso en los casos en que la inclinaci\u00f3n apunte m\u00e1s bien hacia el Estado federal, las razones de su unidad se har\u00e1n derivar, m\u00e1s que de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, de la conveniencia econ\u00f3mica de una cohesi\u00f3n o solidaridad entre las partes federadas, y esto por razones impuestas por la \u00abescala\u00bb de la estructura econ\u00f3mico-pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma idea de la \u00absolidaridad entre las autonom\u00edas\u00bb de la Constituci\u00f3n de 1978 ya estaba pensada desde las comunidades aut\u00f3nomas, m\u00e1s que desde la unidad de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola: la tributaci\u00f3n por autonom\u00edas, el reconocimiento de los conciertos econ\u00f3micos, presuponen una concepci\u00f3n federal de la unidad de Espa\u00f1a, seg\u00fan la cual, en el momento de hacer los Presupuestos del Estado, ya no se pensar\u00e1 tanto en la redistribuci\u00f3n de la recaudaci\u00f3n de los tributos a t\u00edtulo de fondo com\u00fan de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, cuanto en la administraci\u00f3n de los balances entre las contribuciones de cada comunidad aut\u00f3noma y lo que ella recibe del Estado. Contribuciones que habr\u00e1n de ser tasadas, a la manera como ocurre con los fondos de cohesi\u00f3n europea, en funci\u00f3n de las contribuciones rec\u00edprocas de las dem\u00e1s partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta inspiraci\u00f3n m\u00e1s bien econ\u00f3mico-pol\u00edtica circunscriptiva (a escalas variables, desde la escala propia de las comunidades aut\u00f3nomas o L\u00e4nder, dentro de una Naci\u00f3n pol\u00edtica, hasta la escala de las Naciones dentro de la Uni\u00f3n Europea, y aun a la escala de las uniones pol\u00edticas continentales dentro de la llamada \u00abComunidad internacional\u00bb) aparece muy claramente en la conferencia que un dirigente socialista actual (no inclinado especialmente al federalismo asim\u00e9trico), Josep Borrell, pronunci\u00f3 en 2001 en el Congreso de la Coordinadora Federal de Izquierda Socialista (animado por Antonio Garc\u00eda Santesmases), una conferencia bajo el t\u00edtulo \u00abLas se\u00f1as de identidad de las pol\u00edticas de izquierda hoy\u00bb. Ni una sola vez se menciona a Espa\u00f1a: se habla del Estado (ni siquiera del Estado espa\u00f1ol, m\u00e1s que a t\u00edtulo, una vez, de caso particular); se habla en realidad de cualquier Estado y de la cohesi\u00f3n (desde una pers- pectiva orientada pr\u00e1cticamente a elevar el nivel de los consumidores satisfechos) entre las partes de ese Estado, desde una perspectiva similar a la que adopt\u00f3 Durkheim al distinguir entre sociedades con solidaridad mec\u00e1nica y sociedades con solidaridad org\u00e1nica: \u00abEn el terreno de la construcci\u00f3n del Estado hay que tener cuidado de que la palabra&nbsp;<em>federalismo<\/em> no sirva igual para un roto que para un descosido. Y a veces tengo la sensaci\u00f3n de que se usa para justificar cualquier configuraci\u00f3n del Estado, aunque pueda poner en cuesti\u00f3n la cohesi\u00f3n entre las partes. La voluntad de autogobierno de la partes de un sistema pol\u00edtico complejo como es el espa\u00f1ol tiene su l\u00edmite l\u00f3gico en la cohesi\u00f3n del conjunto. A quien no le importe la cohesi\u00f3n de las partes la voluntad de autogobierno tiene que llevarle hasta la independencia, l\u00f3gicamente. A los que s\u00ed nos importa la cohesi\u00f3n entre las partes, tenemos que poner alg\u00fan l\u00edmite a la voluntad de autogobierno para garantizar que eso no ir\u00e1 en detrimento de una ruptura de los mecanismos que nos vinculan a trav\u00e9s de las pol\u00edticas que compartimos. Y hay propuestas, que potencian el autogobierno, claro que s\u00ed, pero al coste de cuestionar la cohesi\u00f3n m\u00e1s de lo que nosotros podr\u00edamos, creo, aceptar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no debe hacernos olvidar el espa\u00f1olismo del que han dado testimonio importantes dirigentes hist\u00f3ricos del Partido Socialista (Juli\u00e1n Besteiro, Indalecio Prieto&#8230;), sobre todo los que pertenecieron a la generaci\u00f3n de la dictadura de Primo de Rivera y de la Primera Rep\u00fablica. Sabido es que la dictadura del general Primo de Rivera, aunque mantuvo una idea de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola considerada ordinariamente como propia de la derecha, aunque se propuso un plan de desarrollo acelerado para Espa\u00f1a (Confederaciones Hidrogr\u00e1ficas, Plan de Carreteras -\u00abgobernar no es asfaltar\u00bb, se le objetaba-, ayuda a la industria automovil\u00edstica -que triplic\u00f3 el n\u00famero de veh\u00edculos del parque nacional-, creaci\u00f3n de muchas Escuelas Nacionales, Paradores Nacionales de Turismo: muchos de estos logros pudieron er incorporados como frutos de la Primera Rep\u00fablica), se sostuvo en el poder en gran medida gracias al apoyo de los sindicatos socialistas. Muy conocidas son las frases que Indalecio Prieto, como \u00abbuen asturiano\u00bb, pronunci\u00f3 en un famoso discurso, poco antes del 18 de julio de 1936, saliendo al paso de las acusaciones que la derecha les dirig\u00eda: \u00abSe nos acusa a quienes constituimos el Frente Popular de que personificamos la antipatria. Yo os digo que no es cierto. A medida que la vida pasa por m\u00ed, aunque internacionalista, me siento cad vez m\u00e1s profundamente espa\u00f1ol. siento a Espa\u00f1a dentro de mi coraz\u00f3n, y la llevo hasta el tu\u00e9tano de mis huesos&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Idea de Espa\u00f1a en la quinta generaci\u00f3n de la Izquierda, la comunista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la quinta generaci\u00f3n de la izquierda, la comunista, cabr\u00eda decir que ha mantenido siempre una idea de Espa\u00f1a mucho menos ambigua que la del socialismo, pero no por ello m\u00e1s estable. Y ello debido a que su Idea de Espa\u00f1a le permit\u00eda variaciones bruscas importantes, determinadas por la coyuntura hist\u00f3rica y por la \u00abcorrelaci\u00f3n de fuerzas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El marxismo-leninismo concedi\u00f3 gran importancia a las naciones hist\u00f3ricas, pero siempre en la perspectiva del internacionalismo proletario, en la medida en la cual esas Naciones Estados pudieran utilizarse como plataformas para llevar adelante el proceso revolucionario internacional. Al mismo tiempo se reconoc\u00eda el principio de autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, aunque sin precisar los par\u00e1metros; sobre todo, a partir de Stalin, que pod\u00eda permitirse una pol\u00edtica de acentuaci\u00f3n de los par\u00e1metros de las naciones \u00e9tnicas, siempre en el contexto de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dificultades pr\u00e1cticas de aplicaci\u00f3n de estos principios proced\u00edan, por tanto, no ya de la teor\u00eda general de las Naciones-Estado, y de la autodeterminaci\u00f3n, sino de la determinaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los par\u00e1metros o escalas necesarias para delimitar las unidades nacionales susceptibles de ser consideradas como sujetos de autodeterminaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 unidades eran m\u00e1s consistentes en cada coyuntura? \u00bfEl Pa\u00eds Vasco? \u00bfGuip\u00fazcoa? \u00bfCatalu\u00f1a? \u00bfEl Maestrazgo? \u00bfCartagena?<\/p>\n\n\n\n<p>El criterio m\u00e1s ortodoxo para la determinaci\u00f3n de estos par\u00e1metros, tomado de Marx y Engels, era el siguiente: una Naci\u00f3n comenzaba a tener significado pol\u00edtico \u00abuniversal\u00bb cuando era una \u00abNaci\u00f3n con historia\u00bb, sobreentendiendo por tal una Naci\u00f3n en la que el desarrollo hist\u00f3rico de los diversos modos de producci\u00f3n hubiera dado lugar al despliegue de una industria con una clase obrera suficiente para poder emprender tareas verdaderamente revolucionarias. Tareas que no se agotaban en el objetivo de conseguir un Estado de bienestar, una sociedad de consumidores satisfechos. Como indicio simb\u00f3lico del desbordamiento que los Partidos Comunistas llevaban a cabo respecto de estos ideales del Estado de bienestar, pueden citarse la pol\u00edtica constante, marcada por los sovi\u00e9ticos, de promoci\u00f3n de los viajes espaciales y de la explotaci\u00f3n de la vida extraterrestre (objetivos dif\u00edcilmente justificables -por el despilfarro econ\u00f3mico que implica- desde una perspectiva economicista de tipo socialdem\u00f3crata.<\/p>\n\n\n\n<p>La variaciones en el seno del Partido Comunista de Espa\u00f1a fueron constantes, como se comprende, y estaban determinadas en funci\u00f3n de \u00ablos par\u00e1metros\u00bb. Durante la Guerra Civil pareci\u00f3 evidente tomar como par\u00e1metro a Espa\u00f1a. El informe de Vicente Uribe, ministro de la Rep\u00fablica y miembro del ejecutivo del PCE (<em>El problemma de las nacionalidades en Espa\u00f1a a la luz de la guerra popular por la independencia de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola<\/em>, 1938) asum\u00eda con toda energ\u00eda el \u00abpar\u00e1metro\u00bb de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. Sin duda, pesaba mucho la contrafigura del nacionalsocialismo o del fascismo que amenazaba, seg\u00fan la visi\u00f3n del Frente Popular, con devorar entera la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. Las Brigadas Internacionales, formadas en su mayor parte por comunistas, fueron reclutadas en gran medida bajo este reclamo: \u00abDefender a Espa\u00f1a [no ya formalmente a la clase obrera] del fascismo\u00bb. La \u00abGuerra de Espa\u00f1a\u00bb -desde el informe de Uribe- se conceb\u00eda como una guerra popular nacional, en defensa de \u00abtoda la Naci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb. El informe a\u00f1ad\u00eda que los intereses nacionales espec\u00edficos, \u00abla peque\u00f1a patria de los catalanes, vascos y gallegos, se ha convertido en parte inseparable de los intereses generales de la Gran Patria\u00bb. En otras ocasiones hemos transcrito el poema de Miguel Hern\u00e1ndez sobre la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.poesi.as\/mh3818.htm\"><em>Madre Espa\u00f1a<\/em><\/a> (\u00abAbrazado a tu cuerpo, como el tronco a la tierra&#8230;\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n hay que constatar que, por ejemplo, en otras coyunturas (y sin que se pueda achacar contradicci\u00f3n alguna, si mantenemos la distinci\u00f3n entre funciones y par\u00e1metros), en el pleno del Comit\u00e9 Central del PCE celebrado en Toulouse en diciembre de 1945, aunque Santiago Carrillo habla de la \u00abunidad del Estado espa\u00f1ol\u00bb (como unidad no impuesta, sino fundamentada en la libre decisi\u00f3n de los pueblos que lo componen), sin embargo en el programa aprobado por el Congreso se habla del reconocimiento de la personalidad nacional de los pueblos de Catalu\u00f1a, Euskadi y Galicia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ponencia constitucional preparatoria de la Constituci\u00f3n de 1978, Jordi Sol\u00e9 Tura, que representaba al PCE (recordamos que despu\u00e9s de la Constituci\u00f3n, Sol\u00e9 Tura se pas\u00f3 al PSOE y lleg\u00f3 a ser ministro de Cultura de un gobierno socialista), hizo notables equilibrios verbales para ocultar la ausencia de pensamiento pol\u00edtico: da la impresi\u00f3n de que no pose\u00eda la distinci\u00f3n entre funciones y par\u00e1metros, distinci\u00f3n que por otra parte no podr\u00eda haber utilizado en los debates si no quer\u00eda aparecer como c\u00ednico. Sol\u00e9 Tura hablar\u00e1 de una \u00abNaci\u00f3n de Naciones\u00bb que puede culminar en \u00abEstado de Estados\u00bb o en otra cosa&#8230; Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el entonces coordinador de Izquierda Unida, Julio Anguita, se manifiesta, en la Fiesta del PCE de 1998, como republicano (justificando las posiciones mon\u00e1rquicas del PCE en 1978 por razones de coyuntura) y pide el reconocimiento pleno del derecho de autodeterminaci\u00f3n del pueblo vasco. En esta l\u00ednea contin\u00faan algunos miembros distinguidos del PCE y de IU, como el se\u00f1or Madrazo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La posici\u00f3n de las izquierdas ante Espa\u00f1a no es uniforme<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 podr\u00edamos concluir de esta confrontaci\u00f3n entre las Ideas de Espa\u00f1a adscritas a la derecha y a las izquierdas, y de la confrontaci\u00f3n de las Ideas de Espa\u00f1a de las izquierdas entre s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, que la Idea de Espa\u00f1a, en cuanto Idea situada en los lugares m\u00e1s altos de la jerarqu\u00eda de las Ideas y valores pol\u00edticos, no es un monopolio de la derecha. La izquierda liberal ha mantenido la m\u00e1s alta Idea de Espa\u00f1a que es posible concebir, y le ha conferido la forma de Naci\u00f3n pol\u00edtica soberana, incorporando su historia, la diversidad de sus costumbres (despu\u00e9s se dir\u00e1: de su \u00abser cultural\u00bb), en un todo que quiso ser integrado. La Espa\u00f1a de los liberales de izquierda es la misma Idea de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, como Patria com\u00fan de todos los espa\u00f1oles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay que reconocer que las otras generaciones de izquierdas -anarquistas, socialistas y comunistas- han tomado grandes distancias ante Espa\u00f1a y su historia en cuanto \u00abPatria com\u00fan de los espa\u00f1oles\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La distancia mayor, al menos en el terreno doctrinario o ideol\u00f3gico (no propiamente en el pr\u00e1ctico o sentimental), es la que toman los anarquistas. Los socialistas, salvo casos particulares, han mantenido en cambio -al menos hasta la transici\u00f3n de 1978- una actitud menos distante, aunque fr\u00eda, respecto de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. Los comunistas han variado constantemente seg\u00fan lo que las circunstancias internacionales o nacionales aconsejaban.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Constituci\u00f3n de 1978 ignora la distinci\u00f3n izquierda\/derecha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: la Constituci\u00f3n de 1978 marca un punto de inflexi\u00f3n en el curso de las izquierdas respecto de Espa\u00f1a. La Constituci\u00f3n result\u00f3 de un consenso entre las corrientes de izquierda m\u00e1s diversas y las corrientes de derecha, muy poderosas a la saz\u00f3n. En la Constituci\u00f3n Espa\u00f1a, la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, desempe\u00f1a el papel de base una e indivisible de toda la pir\u00e1mide pol\u00edtica y administrativa del Estado espa\u00f1ol. Sin embargo, la oposici\u00f3n entre derecha e izquierda -y esto es muy importante subrayarlo- no figura en ninguna de sus l\u00edneas.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede decirse que la oposici\u00f3n entre izquierdas y derecha, en cuanto criterio para oponer entre s\u00ed a los espa\u00f1oles, o a sus representantes en las Cortes, es aconstitucional (si no inconstitucional). La Constituci\u00f3n de Espa\u00f1a de 1978 parece haber resuelto definitivamente los enfrentamientos de los espa\u00f1oles en funci\u00f3n de la oposici\u00f3n derecha\/izquierda, de la \u00fanica manera posible: reconociendo, por la v\u00eda del hecho constitucional, que la distinci\u00f3n derecha\/izquierda carece de relevancia pol\u00edtica, y concluyendo, por tanto, que la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola puede y debe ignorarla. (Otra cosa es que algunos \u00abizquier-distas\u00bb, sobre todo si son socialdem\u00f3cratas, no hayan todav\u00eda ca\u00eddo en la cuenta, a lo largo de casi treinta a\u00f1os, de que la distinci\u00f3n derecha\/izquierda no figura en la Constituci\u00f3n. Tan convencidos est\u00e1n del car\u00e1cter trascendental de esta oposici\u00f3n que la leen entre l\u00edneas, a la manera como el te\u00f3logo ontologista ve\u00eda a Dios en las propias palabras del ateo.)<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo cierto es que la distinci\u00f3n entre derecha e izquierda se mantiene fuera de la Constituci\u00f3n y aparece en los lugares m\u00e1s insospechados, aunque sea como una reclasificaci\u00f3n de los diverso partidos y corrientes pol\u00edticas, y sobre todo de las coaliciones. Es el caso de Izquierda Unida, la \u00fanica organizaci\u00f3n nacional parlamentaria que lleva el nombre de \u00abIzquierda\u00bb. La distinci\u00f3n cobra una y otra vez las proporciones de un dualismo constitutivo (\u00abuna de las dos Espa\u00f1as&#8230;\u00bb), que unas veces es interpretado como reflejo de una oposici\u00f3n entre clases sociales, pero otras veces -precisamente cuando se encarece la Constituci\u00f3n como criterio de uni\u00f3n y reconciliaci\u00f3n entre los espa\u00f1oles- como reflejo de una oposici\u00f3n hist\u00f3rica, a saber, la oposici\u00f3n entre el franquismo (que se intenta mantener presente mediante la activaci\u00f3n de la \u00abmemoria hist\u00f3rica\u00bb referida a quienes fueron sus v\u00edctimas y cuyos huesos comienzan a ser desenterrados al cabo de casi setenta a\u00f1os) y la democracia de la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede explicarse la persistencia y sobre todo la reviviscencia de una oposici\u00f3n entre un pret\u00e9rito y un presente, entre un franquismo ya pret\u00e9rito y la actualidad de quienes se sienten hoy como parte de la m\u00e1s genuina izquierda democr\u00e1tica (pero que por edad s\u00f3lo tienen noticia de aquel pret\u00e9rito no por su memoria, sino por las narraciones de sus parientes o amigos)? \u00bfAcaso el motor de esta llamada \u00abmemoria hist\u00f3rica\u00bb no se pone en marcha m\u00e1s a partir de la \u00abdiferencia de potencial\u00bb entre las izquierdas de hoy y sus actuales rivales pol\u00edticos que, aunque seg\u00fan la Constituci\u00f3n no pueden ser considerados de derechas, sin embargo son vistos como los sucesores del franquismo? Se recuerda una y otra vez que alg\u00fan pol\u00edtico actual, conceptuado de derecha, como Manuel Fraga, fue ministro de Franco, pero curiosamente estas mismas gentes que dicen ejercitar continuamente su memoria hist\u00f3rica no pueden acordarse de que el actual rey, don Juan Carlos de Borb\u00f3n, fue tambi\u00e9n un colaborador de Franco, hasta el punto de que \u00e9ste, el General\u00edsimo, lleg\u00f3 a nombrarle sucesor suyo, precisamente a t\u00edtulo de Rey.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las \u00abizquierdas indefinidas\u00bb espa\u00f1olas y la Idea de Naci\u00f3n espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el hecho m\u00e1s interesante, a lo largo del curso de la evoluci\u00f3n de las izquierdas espa\u00f1olas, la socialista y la comunista principalmente, ha sido su paulatina desviaci\u00f3n (manifestada visiblemente a partir del ingreso de Espa\u00f1a en la Europa de Maastricht) de la definici\u00f3n de Espa\u00f1a como Naci\u00f3n indivisible, que en la Constituci\u00f3n parec\u00eda establecida con el consenso de todos. Una desviaci\u00f3n que apart\u00f3 a las izquierdas del horizonte tradicional de la lucha de clases en las que se divid\u00eda Espa\u00f1a, y que condujo poco a poco a estas izquierdas hacia un horizonte en el que Espa\u00f1a aparec\u00eda divisible en nacionalidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Las izquierdas comenzaron a prestar apoyo a la exaltaci\u00f3n de algunas \u00abnacionalidades hist\u00f3ricas\u00bb, cuyos representante m\u00e1s radicales reclaman (\u00abse reclaman\u00bb, dicen los izquierdistas afrancesados, inconscientes de lo que dicen) hoy la autodeterminaci\u00f3n y la soberan\u00eda. Pero los soberanistas son a la vez europe\u00edstas (si los comunistas votaron en contra del refer\u00e9ndum, en febrero del 2005, no fue por antieurope\u00edsmo, sino por desacuerdo en ciertos puntos de la pol\u00edtica social del Tratado).<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, creen que el ingreso en Europa puede facilitar el proceso de fractura de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, la divisi\u00f3n de Espa\u00f1a en naciones diferentes; naciones que, sin embargo, podr\u00edan, si le diera la gana, volver a reunirse a trav\u00e9s de Europa, pero no a trav\u00e9s de Espa\u00f1a. Para cada nueva naci\u00f3n, \u00bfno ser\u00e1 mejor, piensan estas izquierdas, que ella est\u00e9 federada con toda Europa que no s\u00f3lo con el resto de las futuras naciones fraccionarias espa\u00f1olas?<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos, desde una Idea tan rom\u00e1ntica y metaf\u00edsica corno confusa de \u00abla Izquierda\u00bb (confusa porque no distingue entre los g\u00e9neros de izquierdas que se contraponen entre s\u00ed), ven una traici\u00f3n en este alejamiento que las izquierdas llevan a efecto respecto de Espa\u00f1a como Naci\u00f3n, una e indivisible, al proyectar su sustituci\u00f3n por las diferentes naciones fraccionarias; una&nbsp;<em>traici\u00f3n<\/em>, acaso pol\u00edticamente correcta, de la izquierda (como dice C\u00e9sar Alonso de los R\u00edos, en el subt\u00edtulo de su libro, tan excelentemente documentado, sobre&nbsp;<em>La Izquierda y la Naci\u00f3n<\/em>, Planeta, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, me parece que la apelaci\u00f3n al concepto de traici\u00f3n es s\u00f3lo un recurso obligado para quien quiere mantener una idea tan metaf\u00edsica, \u00abrom\u00e1ntica\u00bb y m\u00edtica de la Izquierda, que pueda quedar abrigada en su coraz\u00f3n; como diciendo: \u00abLa verdadera y aut\u00e9ntica izquierda siempre ha sido fiel a la Naci\u00f3n espa\u00f1ola; si ahora se desv\u00eda de esa fidelidad es porque se desv\u00eda de s\u00ed misma, porque se traiciona\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto no es verdad. Cualquier socialista y cualquier comunista, que hoy est\u00e1n defendiendo el derecho de autodeterminaci\u00f3n de las \u00abnacionalidades hist\u00f3ricas\u00bb o de los \u00abpueblos de Espa\u00f1a\u00bb, puede presentar documentos y testimonios de socialistas y de comunistas que, desde el principio, proclaman, bajo la bandera del federalismo, la autodeterminaci\u00f3n de las nacionalidades espa\u00f1olas. La izquierda socialista y la izquierda comunista no se traicionan al desviarse hacia una pol\u00edtica de balcanizaci\u00f3n de Espa\u00f1a; es cierto que, con sus mismas premisas, podr\u00edan volver a defender, cambiando sus par\u00e1metros, un patriotismo espa\u00f1ol. Pero la defensa de Espa\u00f1a, para socialistas y comunistas, es tan coyuntural como el ataque.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, ni la defensa de la unidad de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, ni el ataque a esa unidad, se deriva de sus propias doctrinas, cuya indeterminaci\u00f3n en este punto es evidente. No cabe, por tanto, a nuestro juicio, acusar a los socialistas o a los comunistas de incoherencia<br>con sus principios, cuando se desv\u00edan del objetivo de mantener intacta, en su valor, la Idea de Espa\u00f1a como Naci\u00f3n pol\u00edtica. La acusaci\u00f3n ha de ser dirigida a los principios mismos de esta socialdemocracia y de este comunismo. Acusaci\u00f3n que cabr\u00eda sustanciar, desde el punto de vista filos\u00f3fico, en la denuncia del desconocimiento que esos principios delatan acerca del papel de los Estados en la historia y, en especial, de su dial\u00e9ctica hist\u00f3rica, de la intrincaci\u00f3n de la \u00abdial\u00e9ctica de los Estados\u00bb con la \u00abdial\u00e9ctica de las clases sociales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La izquierda indefinida y la Idea de Naci\u00f3n espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La inanidad de los proyectos de las izquierdas definidas puede tambi\u00e9n aducirse como motivo para explicar el auge de las izquierdas indefinidas. Ante todo, de la izquierda extravagante, aquella izquierda, como hemos dicho, \u00abcuyo reino no es de este mundo\u00bb. Por lo que, en consecuencia, tanto le dar\u00e1 fijarse en la naci\u00f3n catalana, como en la naci\u00f3n guipuzcoana o en la naci\u00f3n vizca\u00edna, si viene al caso, ocupada como est\u00e1 en su tarea de reclutar las alma para el Cielo; como ocurre con la izquierda cristiana espa\u00f1ola, que fue formada en los santuarios o seminarios vascos y catalanes, y de los cuales pas\u00f3 a la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, como Teolog\u00eda d ela liberaci\u00f3n. (Ya en la \u00e9poca de la conquista, la tensi\u00f3n entre la corona y los frailes misioneros que, absorbidos en sus intereses apost\u00f3licos, prefer\u00edan hablar a los indios en sus lenguas vern\u00e1culas, en lugar de predicarles en espa\u00f1ol, fue tan intensa que Fernando el Cat\u00f3lico, durante su regencia, pens\u00f3 seriamente meter a todos los dominicos en un barco y traerlos de vuelta a Espa\u00f1a.) Pero tambi\u00e9n la izquierda divagante, que se nutre de ese ej\u00e9rcito de \u00abintelectuales y artitas\u00bb (directores de cine, novelistas, cantautores) que encuentran en la \u00abEspa\u00f1a negra\u00bb temas inagotables para escribir sus novelas, o filmar pel\u00edculas subvencionadas por las consejer\u00edas de Cultura progresistas. Izquierdas divagantes que ejercitan la memoria hist\u00f3rica, el rock, el kitsch y el cultivo de la paloma de la paz, y que tienen como plataforma a las pantallas de cine o de televisi\u00f3n, es decir, al mundo, siempre que en \u00e9l haya c\u00e1maras de cine o de televisi\u00f3n a mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la izquierda fundamentalista, que a veces se autodenomina \u00abizquierda social\u00bb, profundiza en la \u00abcondici\u00f3n humana\u00bb, en la cobard\u00eda de las izquierdas definidas y en la maldad intr\u00ednseca del feudalismo inquisitorial y del capitalismo, de cuyos productos industriales, sin embargo, esta izquierda se nutre como si fuera un subproducto suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a, en conclusi\u00f3n, permanece muy lejos de las miradas de las izquierdas indefinidas. Para ellas Espa\u00f1a es, de momento, un ejemplo m\u00e1s de la \u00abcondici\u00f3n humana\u00bb, un ejemplo cercano de las miserias inherentes a esta condici\u00f3n, una plataforma en la que pueden \u00abcrear sus obras universales\u00bb, gracias a las subvenciones que les proporcionan las izquierdas definidas que ocupan, en coalici\u00f3n, los ministerios y las consejer\u00edas de Cultura, de asuntos sociales y de cooperaci\u00f3n al desarrollo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;Gustavo Bueno&nbsp;(Espa\u00f1a no es un mito. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, proseguimos la edici\u00f3n digital de esta obra, con la quinta pregunta: \u00bfESPA\u00d1A ES IDEA DE LA DERECHA O DE LA IZQUIERDA? 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