{"id":1208,"date":"2019-02-21T08:20:26","date_gmt":"2019-02-21T08:20:26","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/spanishclassicbooks\/?p=1208"},"modified":"2019-11-28T19:50:23","modified_gmt":"2019-11-28T19:50:23","slug":"espana-no-es-un-mito-pregunta-1-espana-existe%ef%bb%bf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/espana-no-es-un-mito-pregunta-1-espana-existe%ef%bb%bf\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a no es un mito &#8211; Pregunta 1: \u00bfEspa\u00f1a existe?\ufeff"},"content":{"rendered":"\n<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/ing\/gbm.htm\">Gustavo Bueno<\/a>&nbsp;(<em>Espa\u00f1a no es un mito<\/em>. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, continuamos aqu\u00ed la edici\u00f3n digital de esta obra con la primera pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfESPA\u00d1A EXISTE?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dos an\u00e9cdotas personales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda de verano del a\u00f1o 2000, en Bilbao, despu\u00e9s de una rueda de prensa en la que yo acababa de presentar un libro (<em><a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/frenteaeuropa\/\">Espa\u00f1a frente a Europa<\/a><\/em>), y ya en la calle, dos periodistas, que hab\u00edan participado en la rueda, me abordaron con la actitud de dos doctorandos asombrados por la exposici\u00f3n de un profesor (as\u00ed me llamaban) por quien en principio parec\u00edan tener una cierta consideraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfC\u00f3mo puede usted decir semejantes cosas sobre Espa\u00f1a? Espa\u00f1a no existe. Es una entelequia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi asombro, por cierto, no fue menor que el de mis interlocutores, si bien derivaba, ante todo, de constatar c\u00f3mo sal\u00eda de aquellas bocas la palabra \u00abentelequia\u00bb, palabra del vocabulario aristot\u00e9lico, remozada hace un siglo por Hans Driesch, siendo as\u00ed que los periodistas j\u00f3venes no suelen tener nada claro qui\u00e9n fue Arist\u00f3teles, y menos a\u00fan Driesch. Sin duda, y de ello me di cuenta en la breve conversaci\u00f3n que sigui\u00f3 a su intervenci\u00f3n, utilizaban el t\u00e9rmino en el sentido vulgar y peyorativo que el&nbsp;<em>Diccionario<\/em>&nbsp;de la Academia define as\u00ed: \u00abEntelequia. Cosa irreal\u00bb. Seguramente lo que aquellos periodistas quer\u00edan expresar al decir: \u00abEspa\u00f1a no existe, es una entelequia\u00bb, era algo similar a lo que en otra ocasi\u00f3n, y mutatis mutandis, hubieran expresado, en alg\u00fan reportaje de encargo, diciendo: \u00abEl monstruo del lago Ness no existe; es una entelequia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s curioso viene ahora: por aquellas fechas, m\u00e1s o menos, fui invitado a pronunciar una conferencia sobre \u00abLa idea de Naci\u00f3n\u00bb en la Casa de la Cultura de Nore\u00f1a, villa asturiana muy famosa, pr\u00f3xima a Oviedo. Al llegar a los jardines, entre la numerosa concurrencia que se dispon\u00eda a entrar en la sala, destacaba una fila o secuencia de cinco individuos, dos veteranos (que parec\u00edan disfrazados de obreros; y digo disfrazados, porque a las ocho de la tarde los trabajadores no suelen usar el mono de la f\u00e1brica) y tres muchachos de alrededor de veinte a\u00f1os. Los individuos que formaban este ala se hab\u00edan colocado sin duda en disposici\u00f3n estrat\u00e9gica para \u00abrecibirme\u00bb. Cuando me aproximaba a ellos, el veterano n\u00famero uno me dijo, en tono enunciativo (no agresivo) y casi susurrante:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Fascista!<\/p>\n\n\n\n<p>Interpret\u00e9 de momento este saludo tan ins\u00f3lito como una rara iron\u00eda, procedente de alg\u00fan antiguo minero conocido; pero inmediatamente, el veterano n\u00famero dos me oblig\u00f3 a corregir esta interpretaci\u00f3n al increparme, ya subido de tono:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00a1Colonialista!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 yo soy colonialista? -le pregunt\u00e9 ya realmente asombrado.<\/p>\n\n\n\n<p>-Porque t\u00fa eres de los que, desde Madrid, vienen a poner la bota sobre Asturias para sujetarla mientras chupan de la colonia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, a continuaci\u00f3n, encadenando con las palabras del veterano n\u00famero dos, el joven n\u00famero uno me dijo, casi fuera de s\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Antiasturiano!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9? -le pregunt\u00e9 tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>-Porque t\u00fa dices que en Asturias no hubo celtas, \u00a1y yo soy celta! gritaba, mientras corroboraba su autodefinici\u00f3n con fuertes palmadas sobre su pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Le respond\u00ed, en tonalidad adecuada:<\/p>\n\n\n\n<p>-T\u00fa no eres celta; t\u00fa eres un imb\u00e9cil.<\/p>\n\n\n\n<p>Agitaci\u00f3n subsiguiente entre el p\u00fablico que presenciaba la escena, mientras los j\u00f3venes n\u00famero dos y tres gritaban a su vez a grito pelado:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Espa\u00f1a no existe! \u00a1Es una entelequia!<\/p>\n\n\n\n<p>Calmado el barullo, tras la intervenci\u00f3n del p\u00fablico (entre \u00e9l actuaba un capit\u00e1n de barco, gran amigo m\u00edo), entramos a la sala de conferencias, y todo transcurri\u00f3 sin mayores incidentes (tan s\u00f3lo uno digno de menci\u00f3n: mediada la conferencia, se acerc\u00f3 una azafata a pedir mi consentimiento para atender el deseo de entrar en la sala que hab\u00eda manifestado uno de los tres j\u00f3venes de la fila; por supuesto, se lo di, y pude ir observando la satisfactoria \u00abevoluci\u00f3n\u00bb del joven, sin duda poco instruido, a juzgar por su aspecto, a lo largo de mi an\u00e1lisis de la Idea de Naci\u00f3n). Al salir de la Casa de Cultura los amigos me proporcionaron muestras de pasquines y panfletos que&nbsp;<em>Andecha Astur<\/em>&nbsp;(una organizaci\u00f3n minoritaria bablista-nacionalista) hab\u00eda colocado en muros o postes del concejo. En estos pasquines y panfletos, que conservo, se ped\u00eda, con insultos para el conferenciante y caricaturas malignas, el boicot de la conferencia anunciada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el lector ya habr\u00e1 subrayado en estos episodios es el hecho de que tanto los periodistas bilba\u00ednos (que, por su profesi\u00f3n, pod\u00edan haber o\u00eddo hablar de Arist\u00f3teles, aunque es muy improbable que hubieran o\u00eddo siquiera hablar del vitalismo de Driesch) como el comando o secuencia asturchal (cuyos individuos ten\u00edan pinta de analfabetos funcionales) utilizaban las mismas f\u00f3rmulas lapidarias: \u00abEspa\u00f1a no existe, es una entelequia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Me pareci\u00f3 evidente que la conexi\u00f3n entre aquellos nacionalistas vascos y estos asturchales no era ninguna \u00abentelequia\u00bb. La f\u00f3rmula \u00abEspa\u00f1a no existe, es una entelequia\u00bb ten\u00eda todo el aspecto de ser una \u00abc\u00e1psula verbal\u00bb cuidadosamente elaborada por algunos grupos activistas, mutuamente solidarios, porque sus objetivos son los mismos, aunque procedan de or\u00edgenes muy diversos: separarse de Espa\u00f1a y, si encuentran resistencia, tratar de destruirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Desconozco el origen concreto de esta f\u00f3rmula de combate, aunque no me parece que sea de vital importancia la determinaci\u00f3n de tal origen. La f\u00f3rmula se le podr\u00eda haber ocurrido a cualquier activista aberchale semiculto: un seminarista (que hubiera estudiado en sus libros de texto algo de Arist\u00f3teles), un obispo aranista o un \u00abintelectual o artista\u00bb de \u00abEuskalherr\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dos sentidos diferentes de la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: la formula \u00abEspa\u00f1a no existe, es una entelequia\u00bb, cuando se la considera no ya como una mera conjunci\u00f3n de dos proposiciones, sino como un lema de pancarta, a pesar de la concisi\u00f3n con la que logra expresar una negaci\u00f3n y una afirmaci\u00f3n, no es una f\u00f3rmula transparente. Su concisi\u00f3n disimula, en su rotundidad, una gran rudeza ideol\u00f3gica, a la manera como la concisi\u00f3n del vasco del serm\u00f3n disimulaba una gran rudeza o simplicidad de entendederas (\u00ab-\u00bfDe d\u00f3nde vienes, Pancho? -Del serm\u00f3n. -\u00bf Y de qu\u00e9 habl\u00f3 el cura? -Del pecado. -\u00bfY qu\u00e9 dijo? -No es partidario\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, si \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, si es \u00abuna entelequia\u00bb, \u00bfqu\u00e9 sentido puede tener la utilizaci\u00f3n de esa f\u00f3rmula por los secesionistas, por los separatistas aberchales, asturchales, catalanes o gallegos? Si \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, \u00bfqu\u00e9 puede querer decir el proyecto de separarse de ella? \u00bfC\u00f3mo puede uno separarse de lo que no existe?<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso para responder a esta pregunta el separatista ha agregado a la proposici\u00f3n negativa (\u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb) la proposici\u00f3n afirmativa, con la cual la f\u00f3rmula se completa: \u00abEspa\u00f1a es una entelequia\u00bb. De lo que el separatista quiere separarse, lo que quiere destruir, no es Espa\u00f1a, que no existe, sino su entelequia. De quien quiere separarse no es de Espa\u00f1a, sino de otras gentes que alimentan esa entelequia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo malo es que esta entelequia, o las entelequias que brotan de las cabezas de sus vecinos, los aberchales m\u00e1s rudos quieren borrarlas con tiros en la nuca o con coches bomba, y no con \u00abdi\u00e1logo\u00bb, que \u00fanicamente les llevar\u00eda a enfrentar unas entelequias con otras. Si una entelequia es (como me dijo una vez un estudiante) mero \u00abcaldo de cabeza\u00bb, acaso el modo m\u00e1s expeditivo de refutar una entelequia ser\u00eda agujerear la cabeza en la que se contiene, es decir, el cr\u00e1neo que contiene el caldo, para dar lugar a que sus entelequias se derramen o se volatilicen.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejemos pues las entelequias en su acepci\u00f3n vulgar (que es la acepci\u00f3n psicologista del t\u00e9rmino, el \u00abcaldo de cabeza\u00bb), no vaya a ser que semejantes entelequias, tratadas como si fueran \u00abcosas\u00bb (pero \u00abirreales\u00bb, como dicen los se\u00f1ores acad\u00e9micos), no sean a su vez tam- bi\u00e9n entelequias. Porque si las entelequias son irreales, no ser\u00e1n cosas, ni siquiera secreciones cerebrales (\u00abcaldo de cabeza\u00bb), sino ensue\u00f1os, ilusiones, mitos. Pero los ensue\u00f1os, las ilusiones, los mitos, ya desbordan el recinto psicol\u00f3gico que se encierra dentro de un cr\u00e1neo, porque tienen que ver necesariamente con las cosas que est\u00e1n fuera de ese cr\u00e1neo, con la realidad, a la manera como el espejismo del desierto tiene que ver con la calima y con la luz que refracta en ella, con la temperatura y con otras muchas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb no ser\u00e1 simplemente porque sea una entelequia, una pura secreci\u00f3n del alma o del cerebro (es lo mismo), sino, por ejemplo, porque existe algo fuera de las cabezas que segregan entelequias a partir de lo cual habr\u00e1 que explicar qu\u00e9 pueda ser esa Espa\u00f1a de la que se dice que no existe. La proposici\u00f3n ha de ir referida a alguna \u00abcosa real\u00bb, y no a una cosa supuesta, irreal desde el principio (a una \u00abentelequia\u00bb). S\u00f3lo de este modo cabe dar beligerancia a quien sostiene semejante proposici\u00f3n. Pero hay muchas \u00abcosas reales\u00bb que tienen que ver con Espa\u00f1a, pero que pueden no tener nada que ver con la proposici\u00f3n que nos ocupa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por de pronto, el nombre de Espa\u00f1a designa un concepto geogr\u00e1fico bien preciso, a saber, junto con Portugal, la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica; y quien dice que \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb es evidente que, si est\u00e1 en su sano juicio, no puede referirse a la Espa\u00f1a geogr\u00e1fica o geol\u00f3gica. S\u00f3lo un ge\u00f3logo, especialista en tect\u00f3nica de placas, podr\u00eda afirmar con sentido, y en determinadas circunstancias, que \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb; s\u00f3lo que estas circunstancias se habr\u00e1n dado hace un determinado n\u00famero de millones de a\u00f1os, o se dar\u00e1n despu\u00e9s de un n\u00famero a\u00fan m\u00e1s indeterminado de millones de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien mantiene la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb no lo hace, a poco que reflexione, en un sentido&nbsp;<em>geogr\u00e1fico<\/em>&nbsp;o geol\u00f3gico, lo hace, sin duda, en un sentido&nbsp;<em>hist\u00f3rico<\/em>, es decir, refiri\u00e9ndose a Espa\u00f1a en cuanto&nbsp;<em>sociedad<\/em>&nbsp;humana (civil, pol\u00edtica, cultural\u2026) constituida por espa\u00f1oles. Y en cuanto al t\u00e9rmino \u00absociedad\u00bb dice tambi\u00e9n algo m\u00e1s de lo que puede decir en un contexto antropol\u00f3gico, \u00abconjunto de individuos o de grupos que viven en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica\u00bb, como pudieron vivir las bandas dispersas de hace 800.000 a\u00f1os, algunos de cuyos restos f\u00f3siles est\u00e1n siendo extra\u00eddos de Atapuerca; bandas cuyos individuos no pueden llamarse espa\u00f1oles, pero tampoco burgaleses, salvo en el sentido de la mera localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica actual.<\/p>\n\n\n\n<p>La proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb se refiere, inicialmente al menos, a las sociedades humanas que viven o vivieron, a partir de un determinado momento del tiempo hist\u00f3rico, en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, y cuya existencia tampoco puede negar nadie que est\u00e9 en su sano juicio. Tan incontestable es la existencia de esas sociedades humanas hist\u00f3ricas que han poblado la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica durante siglos y siglos, como la existencia de las rocas, de las cordilleras, de los r\u00edos o de los valles ib\u00e9ricos, o de sus islas y territorios adyacentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan esto, la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb s\u00f3lo puede ir referida a \u00abotras dimensiones\u00bb o \u00abestructuras\u00bb vinculadas con las interrelaciones e interacciones entre esas sociedades humanas hist\u00f3ricas que viven o vivieron en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Estas \u00abdimensiones\u00bb o \u00abestructuras\u00bb tienen que ver con la&nbsp;<em>unidad<\/em>&nbsp;social o pol\u00edtica de tales sociedades humanas (por ejemplo, tienen que ver con la \u00abNaci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb); o bien con la&nbsp;<em>identidad<\/em>&nbsp;(esencial) que esa unidad puede alcanzar, principalmente en el contexto de otras sociedades hist\u00f3ricas del entorno de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, del planeta, en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtaseme reiterar aqu\u00ed un ejemplo r\u00e1pido con el que ilustramos la diferencia entre&nbsp;<em>unidad<\/em>&nbsp;e&nbsp;<em>identidad<\/em>, en cuanto Ideas aplicables a una sociedad humana (como pueda serlo \u00abEspa\u00f1a\u00bb o \u00abEuropa\u00bb): el ejemplo constituido por una \u00abestructura\u00bb formada por dos largueros met\u00e1licos o de madera, solidarios por efecto de tener soldados o trabados unos travesa\u00f1os paralelos entre s\u00ed y perpendiculares a los largueros. La&nbsp;<em>unidad<\/em>&nbsp;de esta estructura no es otra cosa sino la misma solidaridad entre sus partes; la&nbsp;<em>identidad<\/em>&nbsp;de esta unidad puede variar, aun permaneciendo la unidad misma: si la \u00abestructura\u00bb se dispone horizontalmente, sujetada entre dos jambas, adquiere la identidad de una verja; si la \u00abestructura\u00bb se dispone verticalmente, o con una inclinaci\u00f3n suficiente para apoyarla en un muro, adquiere la identidad de una escalera. Y, por supuesto, la \u00abidentidad\u00bb puede repercutir sobre la \u00abunidad\u00bb, as\u00ed como rec\u00edprocamente.<\/p>\n\n\n\n<p>La unidad de Espa\u00f1a se mide por la interacci\u00f3n entre los grupos humanos que habitan la Pen\u00ednsula e islas y territorios adyacentes. Estas interacciones (que s\u00f3lo comenzaron a ser globales a ra\u00edz de las guerras P\u00fanicas) pueden ser arm\u00f3nicas o pol\u00e9micas. Es decir, pueden resultar de la solidaridad de unos grupos frente a otros, o de la solidaricdad de todos los grupos de la Pen\u00ednsula frente a los exteriores, frente a los extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>La identidad de Espa\u00f1a ha ido cambiando. La identidad de Hispania, en el siglo IV, era la propia de una di\u00f3cesis del Imperio romano; en los siglos ulteriores, la identidad de Espa\u00f1a se defini\u00f3, ante todo, por su condici\u00f3n de parte de la cristiandad. M\u00e1s tarde Espa\u00f1a alcanz\u00f3 la identidad de \u00abparte de la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica\u00bb, y en nuestro siglo muchos pol\u00edticos dan por evidente que la identidad de Espa\u00f1a s\u00f3lo puede lograrse a trav\u00e9s de su condici\u00f3n europea. Algunos creen que esta nueva identidad reforzar\u00e1 su unidad; otros opinan que esta nueva identidad aflojar\u00e1 de tal modo los lazos entre sus partes que \u00e9stos acabar\u00e1n por disolverse en el seno del Oc\u00e9ano europeo: el mismo tipo de vinculaci\u00f3n (o todav\u00eda m\u00e1s d\u00e9bil) mantendr\u00e1 Catalu\u00f1a con Andaluc\u00eda que la que pueda mantener con Aquitania.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas: la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb est\u00e1 formulada no ya en contextos geogr\u00e1ficos o antropol\u00f3gicos, sino en contextos hist\u00f3ricos (por tanto, pol\u00edticos y culturales). La proposici\u00f3n se refiere a la existencia de estructuras que tienen que ver con la unidad (por ejemplo, con la Naci\u00f3n espa\u00f1ola) o con la identidad (por ejemplo, su condici\u00f3n europea) de la sociedad espa\u00f1ola. Quien dice \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb quiere decir, por ejemplo: \u00abEspa\u00f1a no existe (o no debe existir) como Naci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb; o bien: \u00abEspa\u00f1a no existe como parte de la Hispanidad, sino como parte de Europa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dos \u00abentonaciones\u00bb de la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero a\u00fan diferenciados los dos sentidos tan toscamente confundidos en la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, es necesario distinguir todav\u00eda las dos \u00abentonaciones\u00bb o \u00abregistros\u00bb en los cuales puede estar pronunciada esta proposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas dos entonaciones o registros, aunque generalmente son confundidas en la m\u00e1s completa inconsciencia por los hablantes, tienen intenciones bien diferenciadas, cuya naturaleza hay que determinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos inclinamos a caracterizar estas dos entonaciones de las que hablamos (las entonaciones de la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb) por medio de las dos funciones que (adem\u00e1s de la funci\u00f3n&nbsp;<em>expresiva<\/em>) se distinguen en el lenguaje humano, a saber, la funci\u00f3n&nbsp;<em>representativa<\/em>&nbsp;y la funci\u00f3n&nbsp;<em>apelativa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00abentonaci\u00f3n representativa\u00bb el sujeto habla como si estuviese a distancia de lo que representa; se mantiene a distancia como testigo especulativo de lo representado por \u00e9l. Y mantenerse a distancia es tanto como \u00ababstraerse a s\u00ed mismo\u00bb (abstraer los componentes expresivos, como irrelevantes), y, sobre todo, abstraer cualquier tipo de beligerancia hacia las personas que escuchan sus enunciados representativos (\u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, en nuestro caso).<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00abentonaci\u00f3n apelativa\u00bb, en cambio, el principio activo es la intenci\u00f3n beligerante respecto de quien escucha, porque se supone que \u00e9ste ha de sentirse interpelado por quien habla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Variedad de modulaciones de la frase \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, en entonaci\u00f3n representativa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Deteng\u00e1monos un momento en el enunciado \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, cuando se dice con entonaci\u00f3n representativa. Este enunciado puede transformarse en una proposici\u00f3n gramaticalmente afirmativa mediante la utilizaci\u00f3n del predicado \u00abinexistente\u00bb. De este modo la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb resulta ser l\u00f3gicamente equivalente a la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a es inexistente\u00bb; y con frecuencia escuchamos o leemos enunciados semejantes (hace unos a\u00f1os, en 1998, J. P. Qui\u00f1onero public\u00f3, en Taurus, un libro con el t\u00edtulo&nbsp;<em>De la inexistencia de Espa\u00f1a<\/em>, que, sin perjuicio de su metodolog\u00eda idealista, ofrece muy variadas e interesantes noticias).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que constatamos es que, con esta entonaci\u00f3n, la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, lejos de ser un enunciado inaudito, es un t\u00f3pico, o por lo menos una f\u00f3rmula aguda y lapidaria de abundar en un pensamiento com\u00fan, vulgar y muy antiguo. Un pensamiento que, por referirse a Espa\u00f1a en su presente realidad hist\u00f3rica (por referirse a su unidad pol\u00edtica, o a su identidad), puede ser reconocido en muy diversas modulaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos clasificarlas en dos grupos, seg\u00fan que la inexistencia vaya referida al presente vivido o narrado (como un intervalo del tiempo hist\u00f3rico), o a su pret\u00e9rito, siempre narrado (es obvio que esta clasificaci\u00f3n no es disyuntiva, y que, en muchos casos, no ser\u00eda f\u00e1cil una discriminaci\u00f3n en sentido exclusivo).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con referencia al presente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro son los principales \u00abpresentes\u00bb (vividos o narrados) a los que suele ir referida la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>El primer \u00abpresente\u00bb (vivido o narrado) girar\u00eda en torno a 1492, fecha de la \u00abexpulsi\u00f3n de los jud\u00edos que no se bautizaron\u00bb por los Reyes Cat\u00f3licos. Con la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos (a la que habr\u00eda que agregar, poco m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, la \u00abexpulsi\u00f3n de los moriscos\u00bb) la Espa\u00f1a que se dice \u00abrealmente existente\u00bb del siglo XIII (la Espa\u00f1a de Fernando III, que Am\u00e9rico Castro llamaba la \u00abEspa\u00f1a de las tres religiones\u00bb, y que hoy d\u00eda se narra -incluso Dom\u00ednguez Ortiz transige con la nueva denominaci\u00f3n- como la \u00abEspa\u00f1a de las tres culturas\u00bb) deja de existir. Los Reyes Cat\u00f3licos habr\u00edan \u00abtruncado el proyecto\u00bb de una Espa\u00f1a en real unidad de convivencia \u00abmulticultural\u00bb. Espa\u00f1a se habr\u00eda derramado en un exilio extenuante.<br>Primero, el exilio de los expulsados formalmente, entre los cuales habr\u00eda que citar tanto a Benito Espinosa, el m\u00e1s grande fil\u00f3sofo jud\u00edo espa\u00f1ol de todos los tiempos, como al tendero Ricote, el morisco vecino de Sancho Panza, que es quien le confiesa la verdadera condici\u00f3n de los expulsados: \u00abDoquiera que estamos, lloramos por Espa\u00f1a, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural\u00bb (<em>Don Quijote<\/em>, II, 54). Segundo, el exilio de los \u00abexpulsados por el hambre\u00bb (se dice) es el de aquellos espa\u00f1oles que se fueron a los Tercios de Flandes o a las Indias -los mejores, seg\u00fan dec\u00eda Alfredo Fouill\u00e9e- dando lugar a una hemorragia que habr\u00eda dejado a Espa\u00f1a exhausta, vac\u00eda. El vac\u00edo se habr\u00eda intentado disimular con la ret\u00f3rica del Imperio, de un Imperio que \u00abbien mirado (dice S\u00e1nchez Ferlosio) no lleg\u00f3 a existir\u00bb. Y la raz\u00f3n que da este escritor es la propia de un \u00abhombre de letras\u00bb, de un hombre del espect\u00e1culo, de un \u00abidealista profesional\u00bb: \u00abTodo espect\u00e1culo necesita, para serlo, conseguir la credibilidad ante los espectadores; si no es cre\u00eddo por los espectadores, el espect\u00e1culo como tal; la tragedia del gran espect\u00e1culo, de la gran \u00f3pera wagneriana que hoy [1992] muchos querr\u00edan que hubiese sido el Imperio espa\u00f1ol, es que no pudo llegar a ser cre\u00eddo por los espectadores de su tiempo, porque hubo todo un gallinero abarrotado de reventadores que, desde que se alz\u00f3 el tel\u00f3n hasta que los alguaciles se vieron obligados a desalojar la sala, no dejaron de patear un solo instante\u00bb.<\/li><li>El segundo \u00abpresente\u00bb vivido o narrado, en el que Espa\u00f1a habr\u00eda dejado de existir, habr\u00eda tenido lugar en 1808, con ocasi\u00f3n de la invasi\u00f3n napole\u00f3nica. El Reino, entonces, se desvaneci\u00f3: el rey leg\u00edtimo en Bayona, en Madrid el rey t\u00edtere de Bonaparte, y Espa\u00f1a descuartizada en \u00abJuntas Soberanas\u00bb que comenzaron a hacer la guerra por su cuenta. Larra: \u00abEscribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumada y violenta\u00bb.<\/li><li>El tercer \u00abpresente\u00bb gira en torno a 1898, la culminaci\u00f3n de la descomposici\u00f3n de aquel \u00abImperio inexistente\u00bb. Cuando Gaspar N\u00fa\u00f1ez de Arce se encuentra con Rub\u00e9n Dar\u00edo en Madrid (se supone que el 13 de octubre de 1899) y ante los entusiastas presentimientos del joven poeta nicarag\u00fcense sobre el futuro de Espa\u00f1a, le dice: \u00ab\u00bfLa nacionalidad espa\u00f1ola? Un sue\u00f1o. Al primer ca\u00f1onazo que se oiga en la Pen\u00ednsula ya ver\u00e1 como se deshace la nacionalidad espa\u00f1ola\u00bb.<\/li><li>El \u00faltimo \u00abpresente\u00bb en el que Espa\u00f1a habr\u00eda dejado de existir, o al menos habr\u00eda entrado en un profundo y largo coma, tendr\u00eda como punto de iniciaci\u00f3n el 18 de julio de 1936, y como punto de cierre el 30 de noviembre de 1975, el d\u00eda de la muerte de Francisco Franco. Los \u00abcuarenta a\u00f1os\u00bb de vac\u00edo en los cuales, se dice, Espa\u00f1a vuelve a las cavernas medievales y deja propiamente de existir en el interior, porque ha perdido la libertad. A lo sumo, Espa\u00f1a, la Espa\u00f1a moderna y libre, sigue viviendo en el exilio. Es la Espa\u00f1a que Antonio Machado ve\u00eda: \u00abEs la Espa\u00f1a que pas\u00f3 y no ha sido\u00bb. Ahora s\u00ed que podr\u00eda decirse \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, y no porque no existe ninguna, sino porque existen dos irreconciliables: cada una de ellas tiene como objetivo matar a la otra; \u00abuna de las dos Espa\u00f1as ha de helarte el coraz\u00f3n\u00bb.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><strong>Con referencia al pret\u00e9rito<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y en cuanto a quienes defienden la inexistencia de Espa\u00f1a durante el pret\u00e9rito perfecto o indefinido, muchas referencias podr\u00edan darse. Pero acaso la m\u00e1s enjundiosa sea la de Ortega, en muchos de sus escritos, pero muy principalmente en&nbsp;<em>La est\u00e9tica del enano Gregorio Botero<\/em>&nbsp;[Ortega se refiere al cuadro de Zuloaga]. Porque Ortega interpreta al enano Botero como un simulacro de Espa\u00f1a: \u00abT\u00fa, duende familiar, esp\u00edritu de la raza, les llevas tus odres henchidos de sangre de nuestro suelo, la cual es un fuego que enciende las pasiones, pone los odios crespos, y consume los nacientes pensamientos\u00bb. Y tambi\u00e9n, desde luego, en&nbsp;<em>Espa\u00f1a invertebrada<\/em>. Espa\u00f1a, dice aqu\u00ed Ortega, nunca existi\u00f3 propiamente como realidad propia, porque esta realidad debiera haber nacido de la coyunda de la Madre Roma y de los pueblos germ\u00e1nicos que la invadieron. Pero a la Pen\u00ednsula llegaron los visigodos, el pueblo germ\u00e1nico m\u00e1s d\u00e9bil y m\u00e1s civilizado ( \u00ab\u2026 alcoholizado de romanismo\u00bb); un pueblo que se aisl\u00f3 de los dem\u00e1s pueblos germ\u00e1nicos que crear\u00edan a Europa. Espa\u00f1a no lleg\u00f3 a vertebrarse como una Naci\u00f3n compuesta de minor\u00edas capaces de dirigir a las mayor\u00edas. Espa\u00f1a, sostiene Ortega, ha vivido siempre medio muerta, invertebrada, sin feudalismo. \u00c9ste es su problema, y s\u00f3lo Europa puede ser su soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuamente nos sorprendemos del prestigio que estas tesis de Ortega han merecido ante un p\u00fablico espa\u00f1ol muy extendido, incluyendo a los m\u00e1s eruditos historiadores. Y nos sorprendemos no ya tanto por sus tesis doctrinales, como por una argumentaci\u00f3n tan gratuita, que es negada por los mismos historiadores que admiran a Ortega, sobre el papel de los visigodos, del feudalismo y de la invertebraci\u00f3n de Espa\u00f1a: se dir\u00eda que es la met\u00e1fora de la \u00abinvertebraci\u00f3n\u00bb la que fascina a sus lectores, como la raya blanca fascina al gallo cuyo pico se clava en ella. (Todav\u00eda es m\u00e1s sorprendente el prestigio de las tesis de Ortega, una vez que tenemos experiencia de las consecuencias que tuvieron las ideas racistas, arias y nietzscheanas sobre la \u00abbestia rubia\u00bb y el Superhombre, que impregnaron la cabeza del fil\u00f3sofo madrile\u00f1o en el momento de la incubaci\u00f3n del nazismo.)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEspa\u00f1a no ha existido nunca realmente.\u00bb Esta f\u00f3rmula, que Ortega no se atrevi\u00f3 a formular expl\u00edcitamente, es la que ha inspirado y sigue inspirando, desde Pi y Margall a los \u00abintelectuales\u00bb, a los \u00abhistoriadores progresistas\u00bb, a los nacionalistas federalistas, a los confederalistas, cantonalistas o simplemente anarquistas: Espa\u00f1a es un conglomerado de pueblos, de lenguas y de naciones; incluso Espa\u00f1a es una \u00abprisi\u00f3n de naciones\u00bb, na jaula en la que los castellanos quisieron meter a todos los pueblos que en ella quer\u00edan y siguen queriendo vivir libremente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la ideolog\u00eda casi oficial de las coaliciones nacionalistas-secesionistas que gobiernan hoy Catalu\u00f1a y el Pa\u00eds Vasco, cuyos respectivos presidentes son, sin embargo, aliados del gobierno central de Rodr\u00edguez Zapatero, y son recibidos en el Parlamento de la Naci\u00f3n que ellos mismos dicen no reconocer. \u00abLa Naci\u00f3n espa\u00f1ola no existe, ni ha existido nunca\u00bb: \u00e9sta es la ideolog\u00eda-madre de Maragall-Rovira o la de Ibarreche-Madrazo. Ideolog\u00eda que es respetada y tolerada desde todas las instancias, incluyendo a los periodistas y tertulianos de casi todos los medios, \u00abporque la democracia as\u00ed lo requiere\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos autores espa\u00f1olistas, tan se\u00f1alados como Jos\u00e9 Manuel Otero Novas, llegan a dar la voz de alarma: \u00abPeligro de desaparici\u00f3n del Estado\u00bb, nos dice en su \u00faltimo libro (<em>Asalto al Estado. Espa\u00f1a debe subsistir<\/em>, Madrid, 2005). Como si dijera: Espa\u00f1a existe pero su existencia est\u00e1 en peligro inminente, por el desarrollo degenerativo del Estado de las Autonom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb en entonaci\u00f3n apelativa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la entonaci\u00f3n apelativa de la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb, tan s\u00f3lo merece la pena subrayar el hecho de que el componente agresivo y desafiante (respecto del interlocutor espa\u00f1ol a quien se dirige) que esta proposici\u00f3n encierra se manifiesta aqu\u00ed directa y expl\u00edcitamente, y no s\u00f3lo indirecta o impl\u00edcitamente (como seguramente ocurre en la entonaci\u00f3n representativa).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que quieren expresar, dirigi\u00e9ndose en son de desaf\u00edo a nosotros, los espa\u00f1oles, quienes dicen: \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb ser\u00eda algo tan perentorio o pr\u00e1ctico como lo siguiente: \u00abNo admito que afirmes la existencia de Espa\u00f1a si al mismo tiempo no demuestras tu afirmaci\u00f3n y me reduces al silencio, y no ya mediante el di\u00e1logo (porque yo utilizo pistolas y bombas), sino mediante una demostraci\u00f3n de fuerza que t\u00fa, espa\u00f1ol, no puedes llevar a cabo porque no la tienes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento tiene una gran fuerza cuando se le interpreta como argumento ad h\u00f3minem: \u00abSi t\u00fa afirmas que Espa\u00f1a existe como unidad indivisible de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola -tal como lo dice el art\u00edculo 2 de tu Constituci\u00f3n- pero yo afirmo mi decisi\u00f3n de autodeterminaci\u00f3n y mi voluntad de segregaci\u00f3n de Espa\u00f1a, sin que t\u00fa tomes las \u00fanicas medidas adecuadas para detener mi proyecto, estoy demostrando que esa Espa\u00f1a que t\u00fa supones no existe, puesto que yo estoy ya afirmando mi segregaci\u00f3n y aproxim\u00e1ndome a ella, sin que nadie, m\u00e1s que de boquilla, me lo impida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro modo: \u00abLa Espa\u00f1a cuya existencia t\u00fa defiendes s\u00f3lo con palabras es una entelequia, pues una realidad pol\u00edtica como la que t\u00fa defiendes para Espa\u00f1a no es una cuesti\u00f3n que haya que defender s\u00f3lo con palabras, es una cuesti\u00f3n que hay que defender con hechos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No es nada clara la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El exabrupto que me dirigieron los periodistas de Bilbao o los asturchales de Nore\u00f1a -\u00abEspa\u00f1a no existe, es una entelequia\u00bb- est\u00e1 muy lejos de poder reducirse a la condici\u00f3n de una mera an\u00e9cdota ocasional o pintoresca, porque no es sino la manifestaci\u00f3n ocasional de una ideolog\u00eda que ha logrado \u00abtomar cuerpo\u00bb no solamente en el estrato consejeril y concejil de las administraciones auton\u00f3micas (que ven en las \u00abautonom\u00edas avanzadas\u00bb una fuente prometedora de empleos administrativos y culturales) sino tambi\u00e9n entre los \u00abintelectuales y artistas\u00bb, que adem\u00e1s, de un modo u otro, por ejemplo, mediante la financiaci\u00f3n de sus \u00abcreaciones\u00bb, se comportan como servidores a sueldo de estos gobiernos regionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la evidencia de la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb es mucho menor de lo que creen los ide\u00f3logos consejeriles o concejiles, que la defienden m\u00e1s o menos secretamente. La \u00abluz de evidencia\u00bb que los intelectuales y artistas logran proyectar es muy precaria, casi de candil. Cada uno de sus argumentos puede ser retorcido.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, \u00ablos Reyes Cat\u00f3licos asesinaron la Espa\u00f1a de las tres culturas\u00bb. Semejante argumento cae por su base desde el momento en el que negamos de plano la existencia de esa \u00abEspa\u00f1a de las tres culturas\u00bb. No hab\u00eda tres culturas en convivencia arm\u00f3nica, sino a lo sumo grupo sociales coexistentes que se toleraban cuando no procuraban destruirse mutuamente, pero gobernando siempre uno u otros los cristianos o lo musulmanes. Por esa raz\u00f3n no cabe decir que los Reyes Cat\u00f3licos destruyeron la \u00abEspa\u00f1a de las tres culturas\u00bb. Lo que hicieron fue desarrollar las idea medievales que impulsaron al Imperio cat\u00f3lico porque sab\u00edan que era imposible llevar adelante su proyectos pol\u00edticos sin establecer simult\u00e1neamente una \u00abconcordia\u00bb religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto lo sab\u00edan tambi\u00e9n muchos de los jud\u00edos conversos (la mayor\u00eda de los que se quedaron que por cierto eran menos fan\u00e1ticos que los que se fueron fieles y prisioneros de sus creencias religiosas) y muchos de los morisco que, como el Ricote que ya hemos nombrado, se sent\u00edan espa\u00f1oles y buscaban volver a Espa\u00f1a como a su patria. Es un error grave, o un descuido no menos grave, presentar la afirmaci\u00f3n de Ricote (\u00abtodo el cuerpo de nuestra naci\u00f3n est\u00e1 contaminado y podrido\u00bb) como si ella estuviera referida a la naci\u00f3n espa\u00f1ola, cuando est\u00e1 referida precisamente a la naci\u00f3n morisca. Es Ricote quien le dice a Sancho: \u00abPorque bien vi, y vieron todos nuestros ancianos, que aquellos pregones [que Su Majestad Felipe III mand\u00f3 publicar contra los de mi naci\u00f3n] no eran solo amenazas, como algunos dec\u00edan sino verdaderas leyes que se hab\u00edan de poner en ejecuci\u00f3n a su determinado tiempo; y&nbsp;<em>forz\u00e1bame a creer esta verdad saber yo los ruines y disparatados intentos que los nuestros ten\u00edan<\/em>, y tales que me parece que fue inspiraci\u00f3n divina la que movi\u00f3 a Su Majestad a poner en efecto tan gallarda resoluci\u00f3n\u00bb (II, 54; cursiva nuestra).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 decir de la visi\u00f3n del Imperio como tramoya teatral? Una visi\u00f3n presentada, en pleno ejercicio de un idealismo hist\u00f3rico tremendista por el eximio novelista y cuentista S\u00e1nchez Ferlosio (Premio Nacional de Ensayo, y despu\u00e9s Premio Cervantes), que parece no querer darse cuenta del hecho real de que, pese al \u00abgallinero abarrotado de revendedores\u00bb (\u00e9l mismo no es sino una gallina m\u00e1s que sigue cacareando al cabo de cinco siglos mientras recoge con su pico las toneladas de ma\u00edz que le suministran las instituciones oficiales espa\u00f1olas), la funci\u00f3n segu\u00eda adelante, y Hern\u00e1n Cort\u00e9s entraba en M\u00e9xico obviamente&nbsp;<em>de la \u00fanica manera que pod\u00eda hacerlo<\/em>. \u00bfO es que nuestro cuentista ser\u00e1fico, que llega a hacer responsable a Dios de los hechos, cree que pod\u00eda hacerse de otro modo, o que era mejor que no se hubiera hecho? \u00bfY no es rid\u00edcula la pretensi\u00f3n de corregir el pret\u00e9rito?<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo: \u00bfacaso Espa\u00f1a dej\u00f3 de existir tras la invasi\u00f3n napole\u00f3nica? No, cay\u00f3 el Antiguo R\u00e9gimen en Espa\u00f1a como hab\u00eda ca\u00eddo en Francia. Y fue entonces cuando Espa\u00f1a se reorganiz\u00f3 como Naci\u00f3n pol\u00edtica.&nbsp;<em>Constituci\u00f3n Pol\u00edtica<\/em>&nbsp;de 1812: \u00abT\u00edtulo I. De la Naci\u00f3n espa\u00f1ola y de los espa\u00f1oles. Cap\u00edtulo I. De la Naci\u00f3n espa\u00f1ola. Art\u00edculo 1. La Naci\u00f3n espa\u00f1ola es la reuni\u00f3n de todos los espa\u00f1oles de ambos hemisferios. Art\u00edculo 2. La Naci\u00f3n espa\u00f1ola es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona. Art\u00edculo 3. La soberan\u00eda reside esencialmente en la Naci\u00f3n, y por lo mismo pertenece a \u00e9sta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales. Art\u00edculo 4. La Naci\u00f3n est\u00e1 obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los dem\u00e1s derechos leg\u00edtimos de todos los individuos que la componen\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 decir de 1898 y de 1936-1975? Para referirme a este \u00faltimo \u00abpresente\u00bb: es cierto que los exiliados pudieron creer, desde su particular espejismo, que Espa\u00f1a hab\u00eda dejado de existir en la Pen\u00ednsula, sencillamente por la raz\u00f3n de que ellos, con su Gobierno en el exilio, estaban fuera. Pero lo cierto es que durante aquellos cuarenta a\u00f1os Espa\u00f1a pas\u00f3 de ser un pa\u00eds subdesarrollado a convertirse en la novena potencia econ\u00f3mica e industrial del mundo. Y esto precisamente porque la dictadura de Franco hizo el \u00abtrabajo sucio\u00bb necesario para cualquier acumulaci\u00f3n capitalista. Al menos \u00e9sta es la \u00fanica explicaci\u00f3n, desde una perspectiva materialista con suficientes ecos marxistas, que puede tener el llamado \u00abmilagro espa\u00f1ol\u00bb que se produjo en Espa\u00f1a durante la \u00e9poca de Franco.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3mo responder a la pregunta \u00ab\u00bfEspa\u00f1a existe?\u00bb con entonaci\u00f3n apelativa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero la entonaci\u00f3n apelativa de la proposici\u00f3n \u00abEspa\u00f1a no existe\u00bb debe recibir respuestas adecuadas tambi\u00e9n apelativas. Estas respuestas podr\u00e1n apelar tambi\u00e9n a la fuerza. El Estado no puede subsistir sin las armas, y cuando un ministro de Defensa pide que sea borrado de la Constituci\u00f3n el t\u00e9rmino \u00abguerra\u00bb, es porque vive en Babia o en Sinapia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la pregunta necesita tambi\u00e9n argumentos, necesita respuestas a muchas preguntas que hoy d\u00eda est\u00e1n en el aire, y entre ellas las preguntas que en este libro se examinan con intenci\u00f3n de responderlas.<\/p>\n\n\n\n<p>En las respuestas a las preguntas que siguen ofrecemos los argumentos de los que disponemos para contestar afirmativamente a esta primera pregunta: \u00ab\u00bfEspa\u00f1a existe?\u00bb. Una existencia, en tanto es siempre una coexistencia, no se puede demostrar en abstracto, sino a trav\u00e9s de sus contenidos internos y de los de su contorno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dado el indudable inter\u00e9s de este libro del profesor&nbsp;Gustavo Bueno&nbsp;(Espa\u00f1a no es un mito. Madrid: Temas de Hoy, 2005) que se encuentra actualmente descatalogado, continuamos aqu\u00ed la edici\u00f3n digital de esta obra con la primera pregunta: \u00bfESPA\u00d1A EXISTE? Dos an\u00e9cdotas personales Un d\u00eda de verano del a\u00f1o 2000, en Bilbao, despu\u00e9s de una rueda de &hellip; <a href=\"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/espana-no-es-un-mito-pregunta-1-espana-existe%ef%bb%bf\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Espa\u00f1a no es un mito &#8211; Pregunta 1: \u00bfEspa\u00f1a existe?\ufeff&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[164,163],"tags":[],"class_list":["post-1208","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gustavo-bueno","category-philosophy"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1208"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1220,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1208\/revisions\/1220"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/publiconsulting.com\/spanishclassicbooks\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}